viernes, 24 de febrero de 2017

Sigo sobreviviendo.



Vuelvo a escribir porque tengo que seguir adelante. Los últimos meses han sido como un laberinto, no paraba de pegarme contra una pared, cuando no era una cosa era la otra, la inestabilidad de mi salud sacudía las emociones, parecía una veleta al viento.
Mi madre murió hace unos días. Con 92 años y los últimos acontecimientos puede ser que lo esperara pero cuando ves que ya no hay vuelta atrás que la vela se apaga sientes un nudo en el estómago. Durante más de una hora mientras aún respiraba tomé su mano y hablé con ella de muchas cosas... dicen que son espasmos pero ella me apretaba la mano. No sé si es normal pero me siento triste y aliviada a la vez.
Ahora miro la savia nueva de mi nieto y lloro por dentro mientras a él le dedico la sonrisa más dulce, y no paro de decir a los que quiero que "los quiero"  por si algún día no puedo hacerlo.