miércoles, 29 de marzo de 2017

Portomarín



La historia de Portomarín (Lugo) está unida a su situación en el camino francés de la ruta jacobea y a la orden de San Juan, que se instaló en el pueblo para proteger y dar refugio a los peregrinos en la época medieval. La iglesia románica de San Juan había sido declarada Monumento Nacional en el 1931. Entre los personajes ilustres que pasaron por el pueblo a lo largo de su historia estuvieron los Reyes Católicos, Carlos V o Felipe II.

Con la dictadura de Franco se empezaron a construir pantanos en beneficio del negocio de la electricidad. Era la década de los sesenta cuando el embalse de Belesar terminaba con la vieja villa jacobea. Antes de la inundación sus vecinos, queriendo rescatar parte de su historia, trasladaron piedra a piedra lo más importante de su patrimonio.



Numeraron cada una de las piedras de la iglesia románica de San Juan, también llamada de San Nicolás que es un magnífico edificio con claro aspecto de fortaleza militar, y la volvieron a levantar en el centro del nuevo pueblo, al lado del Ayuntamiento.


La iglesia de San Pedro, del siglo X, fue otro monumento trasladado piedra a piedra del viejo al nuevo Portomarín.

Al entrar al pueblo nos recibe una escalinata que se construyó con un arco del antiguo puente medieval y basamentos romanos, al llegar al final de la escalinata está la capilla de As Neves, de estilo románico. Este monumento es paso obligado de todo peregrino que recorre el Camino de Santiago.




En días de verano con el descenso del caudal de agua los visitantes podemos ver troncos de árboles muertos, restos de las edificaciones de antaño, caminar por el puente romano... todo un descubrimiento para los peregrinos y supongo que tristes recuerdos para los vecinos que un día tuvieron que reconstruir su vida, incluso se llevaron los restos mortales del cementerio.




La bajada del caudal permite practicar también el arte de pesca de la anguila, uno de los productos más venerados de la villa, La pesca tradicional también vivió su final con la llegada de la presa y hoy, a pesar de que la oferta gastronómica se centra en este pez de agua dulce con forma de serpiente, escasean las apresadas en la zona. La Confederación Hidrográfica regula las capturas obligando a entregar buena parte de ellas para su repoblación.



En el embalse pueden disfrutarse deportes náuticos, y en sus riberas se cultivan uvas que una vez elaborado el vino de su espíritu nace la aguardiente, antiguamente brebaje de pobres y al ser el principal ingrediente de la "queimada" podemos decir que es un licor que representa a Galicia. El domingo de Pascua  en la plaza central de este hermoso pueblo se destila y se premia la mejor aguardiente (orujo) después de que realicen las primeras catas los Cabaleiros e Donas da Serenísima Orde da Alquitara, personajes ilustres con algún cargo público cuya función debe ser promocionar el licor y el pueblo.


En el mes de agosto se celebran los  Domingos Folclóricos, dedicado a rescatar y mantener viva la herencia de la música y el baile. Es una celebración de carácter abierto cuyo objetivo es revivir, compartir y conocer la cultura propia y las de otros lugares.

No falta el homenaje al peregrino, porque ellos ponen color y siguen dando vida al pueblo.


Pasear sus calles es una delicia entre tantos peregrinos que hacen allí alto en el camino. Los viejos del lugar sentados en los bancos fumando entre cuento y cuento. Conversaciones en lenguas diferentes y sin embargo hay muchas sonrisas y buen entendimiento.



Y ahora os dejo, no sin antes deciros que su repostería es de lo más apetecible. Aquí se fabrica la auténtica tarta Camino de Santiago.


Y como uno de mis vicios es el chocolate esta vez me traje unos ricos bombones para disfrutar en casa.


8 comentarios:

  1. qué interesante... el lunes tres voy por esa zona...Gracias!!!

    ResponderEliminar
  2. Que lugar tan bonito, no conozco Lugo, he estado dos veces en Galicia pero he seguido otras rutas, es una región que me encanta y me gustaría poder conocerla al completo aunque ahora me va a resultar imposible.Besicos

    ResponderEliminar
  3. Dejé que tus letras me guiasen por un recorrido magnífico en el cual pude apreciar la grandeza de un sitio que apunté inmediatamente para un día recorrer con pausa. De vez en cuando, por cuestiones laborales viajo a Lugo, y de seguro que si puedo me acordaré de Portomarín. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Precioso reportaje por las fotos y por lo bien que nos vas guiando. ¡Una tierra preciosa!
    Besos, Alondra

    ResponderEliminar
  5. De toda la gente que conozco y ha hecho elcamino de Santiago,nadie me ha dicho nada negativo,si no todo lo contrario.Vuelven como cambiados,con un toque especialmente de espiritualidad.
    Y qué pena ese pueblo inundado y la valentía de los que fueron cogiendo pieda a piedra todas lai glesias.Tienen un gran mérito.
    ELorujo ,lo conozco porque en mi tierra,también del norte norte,se hace,pero imagino que dada uno tenga su especial sabor.Yo no losé porque no bebo,pero según se cuenta,es muy bueno
    Así que de akguna manera somos vecinas ,con campos,playas ,montañas ,lluvias y fiestucas
    Besucos

    ResponderEliminar
  6. Portomarín y ese respeto y reconstrucción de lo que les era más genuino convirtió un desastre en una historia hermosa, de la que pueden sentirse muy orgullosos en Portomarín. Me ha emocionado conocer todo el relato. Ha sido un placer ver las imágenes al mismo tiempo que iba leyendo la historia.

    Es una información completa tanto que puede compararse con la mejor información que te puedan dar en una agencia de viajes. Eres genial en tus descripciones.

    Sin embargo, al final me has dado un poquito de envidia -aunque lo digan algunas personas la envidia nunca es un sentimiento sano- con la tarta y el chocolate. Te lo perdono por esta vez.

    Un abrazo. Franziska

    ResponderEliminar
  7. Imagenes preciosa para conteplar.

    Gracias por compartir.


    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  8. Que recuerdos me traes amiga.
    Hará sobre cinco años que estuvimos en Portomarín y me gusta mucho aunque muy empinado pero está lleno de vida, es cierto que los peregrinos son el hormiguero que se mueve por sus calles.
    La historia de la iglesia hace pensar en el trabajo y esfuerzo para salvar algo que se considera valioso, como numerar y subir las piedras hasta el lugar donde la han colocado.
    Me alegro mucho de volver a encontrarte.
    Abrazos
    Ambar

    ResponderEliminar

Un escrito crece con tu comentario. ¡Gracias!