lunes, 28 de marzo de 2016

Terapia de amigas

Rosario tenía una tienda de chocolates y María la visitaba cerca ya de la hora de cierre, su vicio era el chocolate negro con almendras. Después se iban juntas a tomar un café.

Rosario la conocía bien, eran muchos años de amistad y sabía que cuando las cosas no estaban adecuadamente, María se encerraba como un caracol para recuperar fuerzas. También conocía esa forma de quitarse a las chismosas de encima...
-¿Como estás? le preguntaban. Ella con una sonrisa decía -¡bien! y antes de que volvieran hablar ya les estaba devolviendo la pregunta:-¿Y tú, qué tal los niños?...
Últimamente incluso se lo hacía a ella por teléfono.

Aquella tarde de domingo sabía que estaría sola, las parejas de ambas tenía un partido de tenis; se fue a la tienda, hizo un paquete especial y se presentó en su casa, había la suficiente confianza para que ella no se sintiera mal si estaba todo manga por hombro.

Quizás la sorpresa la dejó con las defensas al aire y María empezó hablar...

"- ¡Que cosas! no me gustaba estar en casa en bata y pijama, sabes lo coqueta que soy, me levantaba, la ducha, una ropa cómoda y antes de desayunar ya había pintado los ojos. Ahora ya ves, vivo en un estado de apatía permanente. A veces me ducho antes de acostarme para quitarme el pijama y poner uno limpio. ¡que desastre!.

No me molesta estar en casa, me gusta cocinar, leer, dibujar y no temo a la soledad. Lo malo es cuando tienes que estar en casa, en cierta forma por obligación, cuando lo único que te apetece es estar tumbada porque el cansancio, ese terrible cansancio de huesos y músculos te domina.

Recuerdas, al principio vi el lado positivo, me resultaba un regalo hacer lo que me apetecía. Total, la casa se va a quedar ahí y no tenía que ser una esclava del brillo, simplemente lo necesario era suficiente; tampoco tenía que ir corriendo de un lado al otro. ¡Ay amiga! ahora resulta, que si hago siempre lo que me apetece me acostumbro a no hacer nada y la dejadez se apodera de mi. Siento que soy invisible, un objeto necesario pero sustituible. 

Sin emoción la vida no tiene sentido. Si, eso es lo que me ocurre, necesito un soplo de ilusión porque ahora ya sé que la mente y el cuerpo tienen que llevar el mismo paso. Durante mucho tiempo me comporté como me enseñaron que debía hacerlo pero me faltaba algo... Luego aprendí a quererme, aceptar los fracasos, yo era libre para aprender y no tenía que vivir como los demás querían. Y no, no le debo nada a la vida, me dio muchas cosas pero yo le devolví el favor.

En fin, a ver si vuelve a llegar la esperanza y la ilusión se une a su compañía."

Rosario le dio un abrazo muy fuerte, las palabras de vuelta sobraban y antes de que ambas se pusieran a llorar comieron un trozo de chocolate y se despidieron hasta otro momento.


9 comentarios:

  1. Cuando la rutina se vuelve obligación la vida se vuelve monotona y al final te dejas llevar por la desilusión, al menos con ese trozo de chocolate se endulzaron la vida.
    Besotesssssssssssssssss

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  2. Sintonizar cuerpo y mente no siempre es fácil, pero con una buena amiga y dos dosis de chocolate...
    Un abrazo

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  3. Tu delicado texto nos convida a cultivar la amistad, a renovar y mantener vivas la esperanza y la ilusión, tan importantes para sentirnos bien! Un beso y gracias.

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  4. Pues no hay mejor terapia que el poder desahogarte con una amiga y terminar comiendo chocolate.Besicos

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  5. La vida a veces nos carga tanto peso en los hombros que cuesta tener fuerzas para seguir adelante
    Besos

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  6. Ella tenía un secreto...Se lo contaba a su soledad, a las estrellas y a la Luna, a su espejo con sus ojos cristalinos...Paseaba por las calles en diálogos enormemente hermosos con su corazón pero, su secreto era sagrado quizas por desconfianza, quizas por miedos. Su vida íntima era especial y espacial por su amplitud tanto, que se recreaba en secretos que contaba a su amiga íntima pero jamás de la magnitud de aquel secreto...
    Imaginaba miles de historias y sonreía con ocurrencia; disfrutaba o lloraba ya que aquel secreto lo abarcaba todo. A veces era sensible como el papel de fumar y ligero como sus sueños. Con un chocolate negro de almendras viajaba de océano a océano y depende del estado de ánimo, lloraba o reía. Era mujer sobre todo como melodía de la vida que se embarca quizás a lo desconocido...
    Potente y fuerte cuidaba de su familia y, la adoraba al ser fruto de su sangre pero, ella tenia un secreto que unas veces la hacía feliz y otras lloraba como una magdalena mojada en sentimientos.
    Reunió valor, reunió decisión y decidió contarlo...
    Se citó con su amiga para tomar café, ella invitaba. Como cosas que nacen de la amistad sincera ella, le abrió su corazón, casi cerca del oído y la amiga con toda su sinceridad le dijo: Ese secreto eres tú y yo haré como si lo olvido porque ya es mío también y ¿sabes? ahora te quiero mucho más...

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  7. tan sencillo como lo es contar con una amiga,,,tan complicado como pueda ser con un amigo,,,buen post,,,saludos

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  8. La historia existencial. A veces tenemos que reinventarnos para vivir. Si no, la carencia de ilusión, cuando creemos que esta se agota, nos mata. UN abrazo. carlos

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  9. Entre que no veo tus publicaciones y que he estado susente del 23 de marzo al 27 de abril, pensé que tú, también estabas ausente.
    Ahora voy repasando.
    Un abrazo.
    Ambar

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