martes, 22 de marzo de 2016

Comida familiar

Había llegado otra vez el día de San José en el nido tres padres, un José y una cumpleañera. Este año no estaba el cuerpo para cocinar pero tampoco quería perder la tradición. 

Reconozco que me gusta mantener la experiencia del encuentro alrededor de una mesa, donde todos pueden hablar y escucharse. ¡Ay! ¿qué seriamos sin esas reuniones con los besos, preguntas, algún mal entendido, anécdotas repetidas y un largo etc..?
Haciendo de tripas corazón y ayudada por calmantes reservé una mesa en un restaurante agradable y asequible.

-¿Dónde me siento?

Y siempre la misma respuesta…

-Donde quieras...

Y cuando empiezan a escoger la silla no puedes evitar sentirte anfitriona, aunque sea fuera de casa y dices:

-Aquí, por ejemplo…

La cumpleañera, como todos los años de viaje. ¡Benditas compañías de bajo coste! Es joven, con una carrera, infinidad de cursos y otras yerbas, trabaja por horas en centros comerciales y da clases particulares; ahora se independizó, hace milagros, y su manera de darle la bienvenida a un nuevo año es tener el billete con antelación y patear otros lugares y otras formas de vivir.

El abuelo, viejo dictador venido a menos pone el grito en el cielo: - ¡La tenéis muy consentida!

La abuela se atreve a protestar: -Son otros tiempos.

El hermano mayor dice: -Si puedes llegar a fin de mes, ya es un triunfo.

La nuera, simplemente sonríe.

El padre de la cumpleañera y José, habla de que está muy mal el mercado laboral y cada día salen menos plazas para ser funcionario del estado.

La madre levanta la copa de vino y dice: ¡por los que estamos y los que no están!, a ver si el hijo pequeño puede venir en semana santa, ¡pobrecito, tan lejos!

El nieto es el centro de atención, con sus medias palabras tiene a toda la familia con la sonrisa bobalicona y pendientes que no rompa las copas.

La crisis se debió tomar vacaciones, el restaurante no tenía ni una mesa libre; familias grandes y pequeñas traían a los camareros haciendo malabares con los platos y las fuentes.

El abuelo se dirige a su hija: -¿Vas a pedir chuletitas de cordero?, ¡es cuaresma!, como siempre se retiene para no bendecir la mesa.

La hija contesta: -Padre, Dios no tiene tiempo de fijarse en esas pequeñeces… la carta de pescados es muy amplia, pide lo que quieras.

La nuera pregunta: ¿Qué es eso de la vigilia? Se casaron por lo civil y se bautizó al niño por empeño del padre.

La abuela parece un libro abierto: - Desde siempre en cuaresma y sobre todo el viernes santo no se puede comer carnes rojas, ¡es pecado! Y blá., blá , blá…

El nieto pide un chuletón y para complacer al abuelo y que el pecado sea menos grave, con ensalada…

El padre deportista, alto y atlético resulta que tiene problemas con el colesterol, se inclina por una merluza a la gallega con sus cachelos (patatas cocidas) y guisantes.

La nuera quiere quedar bien y pide salmón a la plancha.

En fin, siempre me arrepiento de no encargar una paella... En secreto les cuento que a pesar de los pesares, espero seguir conservando esa ley no escrita: “comida familiar” aunque al final pueda terminar como el rosario de la aurora.

13 comentarios:

  1. Qué bien has plasmado una de esas comidas familiares que gustan y disgustan, encandilan el alma y la contraen a la vez...
    Pero que no falten es lo que digo yo siempre con todos los que están y los que no, que nos sobrevienen cuando realizamos estas comidas.
    :)
    Besos.

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  2. "La comida familiar" es digna de preservar y conservar, con sus argumentos y malentendidos que nos mantiene unidos.
    Lo consigo casi todos los lunes entre pinchazo y dolor, acanbando para el arrastre y amaneciendo como si hubiera corrido un maratón.
    Se nota tu falta y siento que los dolores no cesen un poco y te dejen disfrutar de la vida algo mejor.
    Cuídate mucho, una buena semana y un abrazo.
    Ambar

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  3. Me has hecho reir con tanta anecdota de la comida familiar.......está claro que casi todas las comidas familiares se parecen un montón pero si no se hacen las extrañamos así que siempre repetimos.Besicos

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  4. Cuando hablo con algún amigo en este plan familiar, no espero una carcajada. Tan sólo espero una sonrisa por ser de buen gusto y agrado que acompañe a la conversación y leyéndola a usted, he sonreido varias veces...

    ¿Un saludo afectuoso? NO. Un beso en la mejilla.

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  5. hola Alondra, gracias por hacernos partícipes de ésta "comida familiar", es tan difícil en éste tiempo lograr reunir a la familia, que casi se convierte en una costumbre del pasado,,,saludos amiga,,,

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  6. Bueno y es que la comida familiar suele ser más sana que las que no lo son.

    Y en esas reuniones familiares no siempre se ponen de acuerdo en qué pedir. Pero siendo de u otra forma esas reuniones siempre caen bien.

    Saludos querida.

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  7. Acabo de leer un comentario en otro blog y ahi me di cuenta que no habías aparecido en mi lista de lectura
    Las reuniones familiares se parecen en todo el mundo, me gustó tu relato
    Besos

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  8. Esas comidas familiares tan entrañables. Cuando uno ya no las tiene sólo queda el recurso de la memoria.

    Un abrazo

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  9. ¿Por qué este relato lo siento tan familiar?

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  10. Me encanta tu blog familiar y entrañable. Es maravilloso perderse en él pues está lleno de humanidad y buenos sentimientos
    Espero que estés pasando una buena Semana Santa y que disfrutes de estos días libres

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  11. Hola paso hacerte una visita, Las comidas familiares es lo que tiene la armonía y la discordia pero siempre nos gusta juntarnos ami me encanta. Saludos

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  12. ES un encanto, comer en familia. Aprende uno psicología, en el comportamiento de nuestros familiares, en torno al yantar. Un abrazo. carlos

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