lunes, 4 de enero de 2016

Este año escribo a los Reyes Magos.

Queridos Reyes Magos:

Imagino que este año con los cierres, controles de fronteras y el ridículo miedo a los desplazados que vienen de oriente, tendréis un montón de obstáculos para llegar a nuestras casas. Espero que no os pinchéis en alguna alambrada espinosa.

No sé si os acordaréis de mí... Soy aquella niña que en la mesa de la cocina de sus abuelos escribía en su cuaderno de rayas y repetía la carta una y otra vez hasta que iba perfecta. Era buena, estudiosa y obediente, no me subía a los árboles y cuidaba de no llenar de manchas mi vestido. Nunca encontré lo que había pedido pero siempre había paquetes con lápices de colores, muñecas recortables, unas zapatillas nuevas y sobre todo, el amor de mis abuelos y tíos cuando nos reuníamos esa mañana mágica para desayunar  roscón y chocolate al calor del fuego de la estufa de madera.

Años más tarde, en un País donde la Navidad se vivía con sabor a pan de jamón, hallacas y dulce de lechosa; calor y fuegos artificiales, la tradición era escribir al niño Jesús o San Nicolás, por si acaso, yo enviaba cartas a los dos. Sin embargo, nunca encontré los patines ni la bicicleta debajo del árbol artificial, pero me seguí conformando.

Pasaron los años y dejé de escribir, me convertí en el cartero de mis pequeños a la hora de llevar las cartas de ilusión al buzón de los Reyes Magos. Como todos los niños querían los juguetes que anunciaban en la televisión, a veces, aprovechaba un paseo y entrábamos en la tienda de juguetes para mostrarles que los helicópteros no volaban de verdad y bajaban sus aspiraciones, pero siempre intenté que algunos de sus sueños se cumplieran. Al menos creo supe conservar la ilusión: los llevaba a la cabalgata, colocaban sus zapatos junto a la ventana del salón y dejaban un vaso de agua y galletas antes de ir a dormir  ansiosos de que llegara la mañana y salir brincando de la cama hacia el salón, luego venían con todos los paquetes a nuestra habitación que se convertía en un jardín de colores con los lazos y los papeles rotos.

Digamos que si evaluaran como madre me gustaría creer que al menos merecí un notable. Me esforcé en hacer su vida lo más feliz posible, les enseñé el valor de las cosas y sobre todo no fallé en que salieran buenas personas. Aunque también, reconozco que en ocasiones perdí los nervios... Ahora ya tengo la licenciatura, son independientes, pero el mejor diploma es la hermosa relación que tenemos. 

Después de todos estos recuerdos imagino que ya no soy una desconocida en vuestros archivos, y hoy vuelvo a escribiros. Tranquilos, no voy a pedir nada inalcanzable, ni tan siquiera un milagro para que desaparezca mi enfermedad, pero como a veces, convivir con ella se vuelve agotador, espero que dejéis en mis zapatillas unos cuántos kilos de paciencia para no caer en el vicio del lamento y aceptar la parte injusta de la vida. Dejar esa noche en mi almohada algún pensamiento que pueda aprisionar para buscar nuevas alternativas  que me ayuden a llenar los días con ilusión. Que mis sueños sean más grandes que el miedo que guardo en un cofre al que no logro cerrar del todo.

Bueno, no os molesto más. Que tengáis una buena noche para que ningún niño se quede sin regalo, y dejar carbón a los políticos, no saben que inventar para llamar la atención, y no me gustaría perder tradiciones que forma parte de la singularidad de esta querida España.

Con cariño, Alondra.






9 comentarios:

  1. Me encantó tu carta a los Reyes Magos
    No dejes de hacer planes, aunque sean irrealizabkes como uno que tengo de ir a conocer Groenlandia, un día de viaje un horario que me dejaría atintada una semana, un frío que mis huesos presentarían quejas, imposible, pero soñar es sano, carga las baterías de energía.
    Este año quiero hacer un viaje sola así yo decido que y como hacer lo que quiero
    Si para entonces mi salud lo permite me voy unos días de viaje
    El mal no se va, el dolor está pero hay que seguir camino de ida porque es uno solo
    Feliz año y que los Reyes te dejen algoo mágico.
    Besos

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  2. Qué bonito ese repaso polos nadales da tua vida. Comparto moitas daquelas ilusións ademais dos agasallos que nos traían como as bonecas recortables que tanto entretiñan o noso tempo de nenas e mesmo as zapatillas novas que xunto coas zocas madreñas, estreaba o día de Reis como se fosen os mellores zapatos. Parabéms por este texto fermoso e ben hilbanado que nos achega aos valores, algo esquecidos, do que o Nadal ten sido a través do tempo e das xeracións. FELIZ ANO, amiga.

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  3. Una estupenda carta la que has escrito, seguro que cuando la lean los Reyes no se resistirán en regalarte lo que les has pedido......yo hace ya unos años que dejé de pedirles pero me encanta leer las cartas de mis hijas y nietas y disfruto mucho ayudando a los Reyes para que sus ilusiones y pedidos se realicen.Besicos y mucha salud para este nuevo año

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  4. Que los reyes te traigan todo eso y mas. Un beso.

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  5. La bondad de los reyes magos no conoce fronteras. Las fronteras las ponemos nosotros mismos...
    Pedir a los Reyes Magos es pedir con el corazón llano y puro y muchas veces, se concede ese deseo para calmar el alma.
    Mañana escribiré mi carta, la carta más rezagada para un niño mayor y en ella, van mis mejores deseos para su salud y la de mi padre.

    Un beso de su amigo Buscador.

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  6. Una maravillosa carta a los Reyes, Alondra, un camino recorrido sin perder la inocencia de nuestra infancia, cuando escribir muy bien la carta a sus majestades, nos llenaba el alma de chispitas de luz.

    Ójala los Reyes, hagan realidad los buenos deseos que hay en el alma de muchas personas, y estoy contigo, a los políticos, carbón, carbón, y mucho carbón.

    Un abrazo.
    Ángeles

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  7. Describes muy bien cómo se puede ser feliz sin grandes cosas pero es imprescindible que recibamos amor en buena compañía. Eras una niña muy afortunada porque aprendiste lo más valioso que un ser humano puede dar: amor. Tras esta palabra tan manoseada, tan mal interpretada, y tan adulterada, a veces; están las consecuencias de su práctica que son respeto, comprensión, afecto, hacer todo lo que está en nuestras manos por el bien de quien amamos, le anteponemos a nosotros mismos porque ese amor que sentimos nos lleva de la mano a tal conducta. Creo que como madre has dado amor y con ello, todo lo demás. ¿Qué madre no ha perdido el control alguna vez? Nos pasa a todas. Eres una persona sincera, sencilla, amable y generosa y me puedo imaginar cómo tienen que quererte tus hijos. Es que tú te lo mereces.

    A mi me tocaron los tiempos oscuros de la postguerra y supe muy pronto quiénes eran los Reyes Magos y la verdad es que no recuerdo haber pasado ni un solo momento amargo por esa causa. De cualquier manera eran momentos muy duros y había poco que envidiar...Puede que fuera esa la razón.

    Lo que sí fue muy válido en mi vida fue el amor de mi madre. La comida a punto, el hogar limpio. Los juguetes y los juegos los inventabamos los niños, en la calle y en casa y siempre tuve algún gatito.
    También aprendí a valerme y a entretenerme sola. Luego, llegaba siempre el cariño y me dormía abrazada a mi madre.

    Esto es lo que me has hecho recordar hoy con tus palabras. Ha sido un momento muy gratificante. Besos. Franziska

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  8. Querida Alondra, releo tu texto y escucho tu canto (https://www.youtube.com/watch?v=RpOSMdp5wuI), deseando que los Reyes Magos atiendan esta vez tu pedido. Amiga, todo mi cariño en un fuerte abrazo.

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  9. Precioso texto. ¡Feliz 2016!

    http://www.alovelystyle.com/

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