lunes, 24 de agosto de 2015

Oviedo, Asturias

Era martes, el día anterior sustituimos los martillazos de los fontaneros por el ruido del aspirador, el limpia cristales, la fregona y la mopa; todavía hace falta una limpieza general pero al menos la casa ya está  habitable. Cuando sonó el despertador levantarme de la cama fue un sacrificio, me dolían hasta las uñas. No quedaba otra, tomé un café con leche doble y me fui al hospital por la medicación. Al salir y llegar a la rotonda con las distintas señalizaciones mis ojos se detienen en la flecha que dirige a Oviedo y le digo a mi costilla:
- Tengo ilusión por volver a Oviedo. A lo que él me contesta:
- ¡Pues vamos!, y toma esa dirección en la autovía. 
- ¿Qué haces?...
- Ir a Oviedo, nadie nos espera en casa.

Y así, sin planear, y extrañada porque en la pareja la espontánea suelo ser yo, me dispuse a disfrutar de esa mañana de nubes y claros y de un viaje que me hacía mucha falta, últimamente  las vacaciones hace ya tiempo brillan por su ausencia.
A las doce del mediodía después de dejar el auto en un aparcamiento empezamos a pasear por el parque de San Francisco, entre árboles centenarios, fuentes de agua, y al llegar al lago de los cisnes y patos me encuentro a Mafalda sentada en un banco, pensativa y vestida de rojo.


Había una larga fila de turistas y niños para hacerse una foto con ella y después de detenerme a observar con ilusión la escultura de esa niña que no envejece, seguimos camino.  
En la plaza de Escandalera me sorprende la escultura La Maternidad, de Fernando Botero.


Estamos en el eje que une el casco antiguo con el ensanche burgués del siglo XIX que nace entorno a la calle Uría. y en una de sus calles paralelas me encuentro con el genio Woody Allen a tamaño natural.

Seguimos el paseo y me sorprende encontrar la ciudad llena de esculturas. Unas modernistas y otras clásicas, un auténtico museo al aire libre. No hace falta organizar una ruta para disfrutarlas ya que hay por todas partes.

Pasaba de las dos cuando decidimos recuperar fuerzas y nos dirigimos a la plaza del Fontán, el día era agradable 23º y nos sentamos en una terraza a tomar una sidrina y saborear la rica comida asturiana.


Como sabéis me gusta tomarme un buen café después de comer, en esta ocasión acertamos en la elección del lugar: El Dolar, en la Plaza de Porlier, dentro conserva  la antigua decoración y la terraza muy agradable.


Desde allí se contemplaba la escultura de El Viajero, obra de Eduardo Úrculo, representa a un señor de mediana edad ataviado con abrigo y sombrero, apoyado en un baúl rodeado de maletas y un paraguas, me recordó al vecino que llega de un largo viaje al otro lado del mar. 


Según leí retrata al que fuera su amigo Williams B. Arrensberg, quien tiene una historia que contar tras su silencio de bronce y tiempo detenido:
...No hace falta que nadie conozca mi nombre. Yo fui como tantos otros viajeros del mundo. Y esa estatua representa a cualquier buen viajero que se precie. En mitad del camino, con su equipaje y sus sueños, con una historia que contar, aunque la calle para siempre.
Hay quien dice que surgen demasiados interrogantes al verla. ¿De dónde viene?, ¿A dónde irá?, ¿Acaba de llegar?, ¿O está a punto de marcharse?, ¿Dónde está?, ¿Qué guardan las maletas?, ¿En qué otros lugares habrá estado?, ¿En cuántos otros lugares estará?, ¿cuánto tiempo se quedará?, ¿cuándo emprenderá de nuevo viaje a lejanas tierras?
Todas esas preguntas, como tantas otras cosas en la vida, serán siempre incógnitas para quien se las formule. Un viajero casi siempre esconde una o mil historias en sus maletas. Podría contarte muchísimas historias sobre las ciudades que ha visitado, las ciudades que visitará, de las cosas que ha conocido allende los mares. O quizá podría hablarte de una obsesión, un recuerdo que ha marcado su vida: el aroma y la presencia de esa flor única, bella e infinita que nunca más ha vuelto a encontrar, por muchos años que han pasado y tantos escenarios recorridos a lo largo del ancho mundo...

Hacía un calor de tormenta y decidimos que era buena hora para visitar la Catedral, entre sus piedras se estaría fresquito. Es sin duda la obra más importante del gótico asturiano aunque, dadas las fechas de su conclusión, aparecen las nuevas influencias renacentistas; sinceramente observé que se superponen diversos estilos arquitectónicos...  Para esta alondra las catedrales tienen un halo de sombra y misterio.

Al salir, sentada ante el palacio del Duque del Parque hoy, del Marqués de San Feliz, observaba la escultura de La Regenta, su autor es Mauro Álvarez Fernández y la talló en honor a la novela de Leopoldo Alas «Clarín» Es considerada como la obra maestra del autor en el siglo XIX. Mi costilla no leyó el libro así que le conté un poco el argumento porque doña Ana Ozores, la protagonista, tal parece seguir paseando las calles aunque ya no estemos en la época de la Restauración. Clarín lo que pretendió en esta novela fue someter a crítica a toda una ciudad de forma irónica. Un retrato de la hipocresía de una sociedad provinciana vencida por la liturgia de las apariencias y la envidia.


Ya eran casi las siete de la tarde y dejamos para otro viaje la visita al Museo de Bellas Artes de Asturias en el cual, se puede observar su rico patrimonio y una de las mejores colecciones públicas de arte de España; este museo alberga la obra de pintores de la talla de Goya, Zurbarán, Sorolla o Picasso, así como de destacados pintores asturianos, como Luis Fernández, Vaquero Palacios o Darío de Regoyos.

Para endulzar el regreso entramos en una pastelería y probar el "carbayón", una delicia de almendra, huevo y azúcar. Y así nos despedimos de una ciudad llena de historia que no deja de sorprender al caminante.




9 comentarios:

  1. Vaya excursión más bonita, me quedaré con las ganas de conocer Asturias que es de las pocas regiones de España que no conozco y que me gustaría hacerlo.Besicos

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  2. Nunca el mejor viaje podría equipararse al mejor entendimiento...Detenerse con sensibilidad para escuchar a otra persona, leer un libro, apreciar una pintura, prestar atención a una melodía o, escuchar a quién te habla...Tomar noción de la realidad con los pies en la tierra y disfrutar de los sentidos como espectador de primera fila. Siempre se disfruta cuando ese expectador conoce a su corazón hasta compartirlo en lo que escribe o habla...
    Gentes que vivieron en el mismo lugar sorprenden por su sentido de la realidad palpando en sus palabras, la esencia de la verdad...
    Me sumerjo en libros con autores ausentes de imagen y me baño en sus sentimientos como si de verdad me picara una avispa en el corazón...El sentido de la realidad es algo sobrenatural donde todo se mezcla en una mezcolanza que se comunica y se expande para formar parte de todo aquello que puede ser imaginario pues nunca jamas se vivió mas ¿ qué ocurre cuando esa realidad es ahora y nuestro presente...qué nos contara nuestro corazón cuando la realidad fuera realidad...?

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  3. Le invito a que siga mi blog en este link http://mibonitolugar.blogspot.com.es

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  4. Querida amiga, me gustó encerrar el día con este encantador paseo por Oviedo, que contigo como sensible guía resultó totalmente especial.
    Gracias y un fuerte abrazo.

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  5. Precioso y bien informado con detalles de lujo, parece que en esa ciedad hay esculturas de brnce muy bellas y con historia propia, me gusta ver que disfrutas de la vida, sé siempre feliz.
    Un abrazo.
    Ambar

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  6. Que de hermosuras nos compartes.
    Me alegro de ese viaje y de tu disfrute.
    Besitos

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  7. Gracias por compartir ese magnífico día.
    No he estado nunca.
    Dan ganas de ir.

    Saludos.

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  8. Me ha emocionado este relato porque yo he nacido en Oviedo, muy cerca de la Catedral y fuí bautizada en San Tirso. Has hecho un relato lleno de hermosura literaria. El día fue completo y siempre es bueno dejar una excusa para volver porque en Oviedo se come muy bien y en cuanto a los dulces...es fin, cuando estoy en Asturias, me pongo al día de todo el tiempo que me paso sin probarlos donde vivo pero es que la costumbre es vaciar a diario las pastelerías y que todo lo que comes sea del momento, recién hecho. Somos un pueblo de "llampuzos" -golosos- y parece que guarda relación con el clima pues el consumo de dulces es una forma de luchar contra la depresión del clima tan nublado que se tiene en la zona.

    Un fuerte abrazo, con mi cariño porque yo tmbién TQM. Franziska

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  9. Me ha encantado recorrer Oviedo a tu lado, (claro que haberlo hecho un par de veces este verano ha ayudado a hacer el paseo aún más encantador)
    Un beso preciosa, qué alegría reencontrarte tras las vacaciones

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