viernes, 10 de abril de 2015

Como Tristán e Isolda

Carmen adoraba el mar. El mar color esmeralda donde había crecido. En el que había mezclado sus lágrimas, cuando la vida se había llevado sin retorno, una noche de luces y velocidad en una autopista, a su primer y gran amor.
Ahora amaba este otro mar gris y tormentoso, aunque nunca le devolvía respuesta a sus muchos mensajes enviados en la brisa y en la espuma de las olas.

Como cada atardecer iba dejando sus huellas en la arena para sentir que seguía con los pies en la tierra. Pero a la vez necesitaba recibir las caricias de esa arena fina que eran bálsamo para sus sueños, porque si dejaba de soñar se perdería en la agobiante realidad.

Los pueblos pequeños tienen la ventaja de que son fraternales, pero, o te adaptas o nunca pertenecerás a ellos. En invierno siempre te encuentras con la misma gente. Luego en el verano, la población se dobla con personajes que quieren llevarse el calor y los paisajes para llenar sus inviernos.

Aquella tarde le extrañó ver a un hombre apoyado en la roca del acantilado. Tenía la mirada triste y miraba sin ver… al día siguiente estaba en el mismo lugar y al otro… Comenzó a sentir como sus ojos la seguían y no sintió temor, todo lo contrario, era cálida y admirativa su forma de mirar y eso la llenó de una alegría nueva, de unos golpes fuertes en su corazón que ya creía olvidados.

Cuando inconscientemente  le dijo –¡hola!- fue una invitación a pasear a su lado que él no desaprovechó. Hablaron de todo y de nada… Y al día siguiente volvió con la esperanza de que estuviera allí de nuevo.

Sabía que iba a dar que hablar entre los vecinos, pero no le importaba. A veces cuando se miraba al espejo no se reconocía. ¿Dónde había quedado la chica libre y dueña de si misma? ¿Por qué ahora era una mujer miedosa y llena de temores? Supongo que los lugares dejan su impronta. No es igual vivir en el anonimato de una gran ciudad que en un pueblo donde nada mas salir a la calle ya formas parte de una sociedad.

Se había acostumbrado a sus paseos en compañía, a compartir conversaciones distintas. Sintió una tremenda tristeza cuando su compañero de atardeceres le dijo que se iba. El sol se había ocultado ya en el horizonte y estaban al final de la playa, lejos de miradas indiscretas. El fular que llevaba a los hombros se había caído al suelo, él lo recogió y al dárselo no soltó su mano, casi sin querer rozó sus labios… Carmen dio rienda suelta al instinto y correspondió a su beso, una fuerte descarga le subía desde los pies y era como un náufrago aferrándose a un salvavidas.

Siempre deseas lo que no posees y allí estaba su atractivo caballero Tristán, como en la corte del Rey Arturo, un juglar, con su arpa, enamorando a Isolda. También Carmen parecía haber probado el bebedizo… por unos días eligiera soñar.

Aquella noche, le pidió que le acompañara a su hotel. 
-Por favor, tú también lo deseas… Necesito llevarme el olor y el sabor de tu piel.

Pero Carmen ya había perdido sus alas y dijo: 
-¡No, lo siento!

Unas horas de pasión no compensaban el dolor que podía ocasionar a los que amaba. Los ojos de aquel hombre se volvieron apagar como cuando lo conoció en las rocas del acantilado, vio la desilusión, la pena de renuncia a un sueño. No obstante, la abrazó fraternalmente y agradeció aquella hermosa travesía por la orilla del mar, para él había sido Isolda, magia y misterio, simplemente, ambos habían errado al tomar el bebedizo
También ella, una vez más, se arrepentiría de lo que no había hecho. Volvería a guardar un recuerdo. Esos que van pintando como en un lienzo las historias de los sueños y lo recuperaría, cuando los tonos grises de su paleta de pintora aficionada, necesitaran un toque de calidez en los largos días de invierno.


18 comentarios:

  1. Hermoso relato que me hace llegar a una conclusión " mejor arrepentirse de hacer una vez, que no arrepentirse toda una vida por no haber hecho"
    Besos

    André

    ResponderEliminar
  2. Pintando como en un lienzo las historias de los sueños... Y es que los recuerdos tienen mucho de magia, pincel de emociones y melancolía contenida en un pudo ser que finalmente no fue.
    Precioso texto y precioso broche, me encanta.

    Mi abraz✴

    ResponderEliminar
  3. Me ha gustado el relato aunque el final no lo esperaba.Besicos

    ResponderEliminar
  4. Hermosa historia, espero que su Tristáan regrese algún día
    Besos

    ResponderEliminar
  5. Era apasionada y de corazón puro. Jamás se dió a ningún hombre mas, se enamoró de todo aquel que se mezclaba en el detalle íntimo de lo más soñado en la fantasía. Siempre se la vía caminar sola; bañada en brisa marina y cargada de sueños imposibles por cumplir. Era una mujer de mirada franca y de corazón distinguido, con clase en sus gestos. Sus sueños siempre volaban como lágrimas que nunca cesan en el deseo y que desaparecen cargadas de olvido por ser infinito el pensar...Hay gente que siempre espera aquello que nunca llega...
    De facciones infantiles, su verdadero mundo era lo onírico; delicado y sutil, franco y verdadero. La gente le advertía que el amor no era tal como lo imaginaba,; que era más crudo y real... Con los años se hizo vieja mas sus paseos bañados en sueños jamás dejaron aquella su playa de los pasos tristes. El tiempo lo borraba todo menos la mirada que no la abandonó a la luz de su interior...
    Es curioso cómo una persona persigue sus sueños inalcanzables; cómo muere sin verlos cumplidos pero, luchando por conseguir lo que siempre soñó. Me pregunto a veces sobre los sueños que nunca se cumplen pero que no se olvidan ni en la memoria ni en el sentimiento. Pienso en gente admirable que se merece el cielo en la tierra y que mueren en el anonimato, quizás en la miseria. Me da miedo entrar en la cruda realidad y olvidar mis sueños porque sería olvidarme a mi mismo...

    ResponderEliminar
  6. Tu protagonista es una mujer amargada, una señora de misa dominical y confesiones, de pensamiento tradicional y como no cambie, de tanto sueño se convertirá ej¡n una sombra.
    Besitos sonoroa.

    ResponderEliminar
  7. Una hermosa historia que todas empiezan tan hermosas...que lleguen siempre a buen fin...el se lo merece para que jamas este triste ...
    gracias por tu visita el viento lleva y trae ,el viento no para es portador de recuerdos ...gracias amiga .
    un beso aqui en mano y pluma para seguir escribiendo ...abrazos

    ResponderEliminar
  8. Una historia preciosa, y pienso como como Andrés "más vale arrepentirse de lo hecho, que arrepentirte de no haberlo hecho"

    una lluvia de besos, guapisima

    ResponderEliminar
  9. Tristán e Isolda fue uno de los libros que leí en el instituto y me dejó buen sabor de boca.

    Un placer descubrir y aterrizar en tu blog

    ResponderEliminar
  10. Al final del relato la tristeza lo envuelve todo.
    Aún así me parece hermoso.

    Besos.

    ResponderEliminar
  11. Uno debe aprovechar las oportunidades de la vida por inconscientes que estas parezcan.
    Quizás con la desaparición de estas el camino de la amargura se vuelva llano y despejado.
    Besos Alondra. Precioso relato de veras.

    ResponderEliminar
  12. El texto deja mucho que inferir de la conducta de la mujer, que se niega a vivir un nuevos sueño amoroso. Infiero, que la pérdida de su primer fue duro, y con su Tristán, no quería que volviera a ocurrir tan triste desenlace: que fuera o perecer o quizás dejarla. En fin. Se pueden tejer tantas conjeturas, que es lo valioso de un texto, cuando se hace del dominio de los lectores. Un abrazo. Carlos

    ResponderEliminar
  13. Me ha encantado el relato y sobre todo cómo el uso de tus letras me han llevado de la mano de los dos personajes y su entorno. Nadie sabe sí fue buena o no su elección final, pero el corazón es un capitán que a veces sigue un rumbo fijo pese a que las cartas de navegación indiquen lo contrario.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  14. Claro que puedes copiar mi imagen, yo estaría honradisimo con ello. miraré tu correo y te la mando.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  15. Veo que últimamente nos ofreces historias narradas por tí. Me gustan, escribes muy bien y da gusto leer lo que nos cuentas y el final de esa historia es la única salida que en un pueblo puede tener una aventura. Si ella ha de quedarse y tiene que enfrentarse con los comentarios, no es raro que le falte el valor pero también se quedará con el triste pensamiento de cómo podría haber cambiado su vida se se hubiera atrevido a realizar lo que la ofrecían: El posible que se hubieran unido para siempre como que no volviera a verlo más... pero quien no se arriesga es porque, en el fondo de su corazón, no es exactamente eso lo que quiere. Sabes que, como siempre, todo lo que yo comento es mi opinión y que me parece muy bien que escribas estos interesantes cuentos en primera persona que son más emotivos.

    Te veo muy animada y esto me alegra mucho el corazón. Un abrazo. Franziska

    ResponderEliminar
  16. Un relato que engancha hasta el final, me ha encantado disfrutar de tus letras.

    Un recuerdo que no olvidará, un pasado que fue en su momento presente el cual vivió.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  17. A veces el recuerdo de una amor perdido nos impide intentar otra vez y, sin dudarlo, nos quedamos anclados en es puerto sombrío.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  18. hacer o no hacer... ese es el gran dilema.

    creo que prefiero hacer, pero a veces no hacer es mas soportable que perder.

    ResponderEliminar

Un escrito crece con tu comentario. ¡Gracias!