lunes, 23 de marzo de 2015

De las palabras a la piel...

El sueño ya era realidad. Se levantó el telón de nuestro teatro particular y la obra la fuimos improvisando. Una batalla de voluntades donde el ganador seríamos los dos porque la derrota seria dulce.
¿Quién fue el seducido y quién el seductor?... Lo intento y no logro recordar como empezó esa hermosa historia en donde encontré la fantasía perdida.
El lugar una casa alejada de la ciudad, y con tus palabras primero y con los hechos después, lograste que yaciera desnuda sobre una mullida alfombra frente a la chimenea encendida. Cuántas veces me describiste como recorrerías mi cuerpo con la yema de los dedos siguiendo las caprichosas formas que dibujara el fuego... Tú, lejano, inalcanzable, pero dueño de fantasías en que todo lo vivíamos y todo lo probamos…
Me quitaste la gabardina mojada por la lluvia al salir del auto y cruzar corriendo hacia la puerta, lo hiciste con gesto lento, mirándome a los ojos con una sonrisa franca que hizo desaparecer todas mis dudas.
Había escogido cuidadosamente la ropa, y te di el pañuelo que llevaba al cuello mientras me sentaba en el sillón orejero de mimbre que crujió rompiendo el silencio.
Estabas en terreno propio y te movías con seguridad, cuando te volviste para abrir una botella de vino y llenar las copas, desabroché furtivamente un botón de la blusa, casi asomaba el encaje del sujetador blanco que cubría mi pecho. Mis labios llevaban algo de brillo, y al cruzar las piernas la falda subió convenientemente hasta casi la mitad del muslo.
Cuando acercaste la copa, no diste la menor señal de haber advertido ninguna de mis ingenuas maniobras de seducción y te sentaste en el otro sillón, los dos frente a frente…
La conversación surgió con facilidad, era el encuentro tantas veces esperado; palabras cálidas y miradas volando sin control; hacia los cuerpos, a las bocas, a las manos...
Crecía el deseo de ese primer beso y no lograba vencer la timidez, dónde estaba la mujer desenvuelta que él conocía tanto.
¡Dios mío! ¡qué agonía! … Creo que mis respuestas empezaron a ser incoherentes porque me preguntaste:
- ¿Estás bien? Pareces distraída.
Mi voz sonó casi ronca cuando te contesté:
- Perdona, no suelo tomar vino, creo que estoy un poco mareada
Te acercaste a mí y sentándote en el brazo del sillón me cogiste la mano.
- ¡Estás helada!, dijiste sorprendido. ¿Tienes frío? Ven, acércate al fuego.
Nos sentamos en la alfombra, me rodeaste con tus brazos y mi corazón golpeaba a un ritmo más loco. No lograba controlarme. No era así como había imaginado la tarde. En mi mente, los días previos, habían rondado imágenes de lenta seducción por tu parte, mientras yo, jugaría contigo como el gato y el ratón, hasta que viera en tus ojos un deseo imposible de contener. Sin embargo, nada se estaba desarrollando como había previsto, el que llevaba el control eras tú y yo era la que escondía la mirada para que no vieras en ella el deseo. Me fastidiaba enormemente que leyeras en mí con facilidad, mientras parecías divertido con el rubor de colegiala a estas alturas de la vida.
- ¿Sabes lo que más me gusta de ti?  El tono de tu voz había cambiado, era peligrosamente suave. Tu boca rozando mi pelo seguía murmurando…
- Lo que más me gusta de ti es esa mezcla de timidez y audacia, es esa dulzura y picardía de tus palabras.
No me atrevía a moverme, miraba insistentemente las llamas, sentía la cálida caricia de tu aliento, el corazón parecía que fuera a saltar del pecho; la humedad de tus labios paseándose por la comisura de mi boca; las manos suaves en mi cintura, en mi espalda... Cerré los ojos para concentrarme en las miles de sensaciones que en mi cuerpo se producían, en ese momento sólo deseaba sentir...
- No vamos hacer nada que tú no quieras. Tomaremos el vino y disfrutaremos de la mutua presencia. ¿Me tienes miedo?
El ¡no! apenas fue un susurro… Intenté relajarme, estaba en un entorno ideal, con un hombre que me excitaba, no quería perderme lo que iba a suceder. ¿Por qué no podía sencillamente dejarme llevar?
Te acercaste nuevamente y entonces cerré los ojos, ya no luché más contra mi misma, simplemente me inundaron las sensaciones... Deseaba que me encontraras hermosa en ese momento a la luz del fuego.
- ¿Te fías de mí?
-¡No!, lo dije sin pensar, sin embargo respondía a la verdad. Físicamente éramos dos desconocidos.
Me rozaste suavemente los labios y ya no quise perder la oportunidad tantas veces anhelada. Me dejé embargar por tu aliento cálido y el contacto húmedo y suave de unos labios que hacían círculos y describían espirales alrededor de mis pechos, que recorrían la piel centímetro a centímetro, suavidad acariciante que a la vez me provocaba un estado de auténtico frenesí.
En ese instante volví a recordar que el deseo duele, duele y quema... y el cuerpo se arquea buscando alivio.
- ¡Por favor! ¡Te lo suplico! ¡No puedo mas!...
Cuantas veces escritas esas palabras, hoy los dos saciaríamos el hambre de piel.

Dedicado a mi amiga Hm. La auténtica protagonista de la historia.

16 comentarios:

  1. Cuánta pasión quema adentro, y a pesar de la farsa para darle más calor a la entrega, la llama no nos deja prolongar el drama. Qué bien le pones fraseo erótico a este relato. UN beso desde estos lares colombianos. Carlos

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  2. Interesante relato. Las palabras penetran en la piel.

    Un saludo cariñoso.

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  3. Tremendo relato ALONDRA, las palabras se vuelven susurros cuando el cuerpo grita apremio cuanta elegancia erótica en este cuento felicitaciones no es fácil aunque muchos transiten por el género no todos saben manejar los límites abrazo ALONDRA amiga mia

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  4. Muy bueno, la trama descriptiva está muy bien realizada, me gusta mucho porque además te engancha. Genial.

    Un saludo

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  5. No es nada fácil escribir un relato de este tipo sin descolgarse por la ventana de los tópicos; sin embargo, tú has logrado un perfecto equilibrio. Buenísimo. Y claro está, querríamos saber que pasará después. Un abrazo muy fuerte. Franziska

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  6. Una historia preciosa, que se siente en la piel y el alma.
    felicidades!

    una lluvia de besos

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  7. Un magnífico relato, tu amiga estará orgullosa por dedecárselo.Besicos

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  8. Mi enamoramiento era la soledad. Cada noche de aquel verano escuchaba a Loquillo cantar Cadillac solitario y aún hoy escucho esa canción. Mi amor era el silencio de mi soledad. Son curiosas nuestras reacciones cuando nos enamoramos...Miles de sentimientos y de sensaciones son anabarcables en un hombre o en una mujer. Compartir todo mi ser fué todo mi sueño pero, la timidez y el ridículo me hacían sufrir, y mucho.
    Los verdaderos amores necesitan valor y a mi me faltaba porque mi corazón sensible, era más pequeño ante el miedo. La amé sin duda las 24 horas del día durante años de silencio y jamás me atreví a decirle un te quiero.
    ¿Saben ustedes de mis cavilaciones, desvaríos, sueños y cosas inexplicables para declararse?. De lo que es natural y una alegria, aquello parecía un martirio. Hondo es el corazón del que sufre y si es sensible, peor. La educación emocional de las personas evita catastrofes y yo fuí una de ellas.
    Sincéramente hoy soy feliz y disfruto una barbaridad de mi tiempo perdido. Sabio en amor sin duda por comprenderlo de principio a fin pero, aquellos años de Cadillac solitatiro no se pueden recuperar...A veces pienso qué mal hecho está el mundo para valorarse y valorar la vida sea en época de madurez...

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  9. Son instantes que nunca se olvidan, instantes de amor y de pasión desbordada que que perduran para siempre con nosotros... no importa el tiempo, los besos quedan.

    Un relato verdaderamente sensual, muy bien logrado.

    Abrazos.

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  10. Hoy, sin pretenderlo, me has hecho volver al pasado y recordar bellos momentos.
    Me he vuelto a sentir a su lado, a la luz de esas llamas que él avivaba con otro leño, pero no se separaba de mi lado y, en un diálogo sin palabras me hacía vivir en un sueño.
    Me ha encantado, tienes arte cuando escribes.
    Cariños para compartir.
    kasioles

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  11. Poco a poco, paso a paso, ha sido una delicia dejarse llevar por tu relato.

    Un beso (me voy a buscar una chimenea...)

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  12. Uffffffffff hace calorcito aquí eh...

    Besos.

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  13. Tus palabras tienen la esencia de un alma a alma. De un cuerpo a cuerpo y sensaciones en cada cm de piel de cada cuerpo.
    Enhorabuena.

    Un abrazo

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  14. Lo has novelado divinamente, te has metido en mi piel y en mis sentimientos espero con ilusión como vas a enfocar el desenlace. TKM.

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  15. Hola amiga...no tengo nunca tiempo para leer telatos un poco largos ....pero me parecia a medida que leia tan interesante que quise saber su final...te dire que es precioso y excitante pero a la vez goloso con ganas de seguir su lectura ...me parece escrita con suavidad y tenura pero con almibar en la pluma ...gracias
    BESOS

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