miércoles, 4 de febrero de 2015

En el día del cáncer...



Es un día como otro cualquiera... pero en muchos lugares del mundo para una familia todos los problemas pasan a un segundo plano, uno de sus miembros, le llamaremos: El protagonista, es diagnosticado de cáncer.

El protagonista se siente perdido, a veces se enfada con el mundo, a veces lucha con desesperación y pregunta y pregunta; otras, simplemente se deja llevar por la ilusión de los especialistas, por los nuevos tratamientos tremendamente agresivos con el organismo. No me pregunten cómo lo logra pero sacan fuerza de flaqueza para soportarlos.

El mundo ya no es igual, es diferente, nada tiene el mismo sabor… El protagonista no puede cambiar las circunstancias que está viviendo, ¡no le queda otra! y el sentido de sobrevivir se impone; asume el problema y como no le gusta que le compadezcan, le planta cara a las dificultades y hace examen de conciencia y ve que la vida si tuvo y tiene sentido, aunque se arrepienta de tantas cosas que hizo o dejó de hacer.

Enfrentar una enfermedad como el cáncer es enfrentar la incertidumbre de cómo sucederá lo inevitable... En esta pregunta está contenido el miedo al sufrimiento… No obstante, por arte de magia, el protagonista siente una paz interior que elimina las cosas desagradables y negativas y va valorando lo mucho que le debe a quienes le han permitido gozar y disfrutar de su compañía.

Es dura, muy dura, la lucha contra esta enfermedad, pero la mayoría de las personas aceptan el reto y la enfrentan; la familia, los amigos, deberán intentar ponerse los zapatos del protagonista. A veces piensa que está solo, que nada pueden hacer los demás, que no logran alcanzarle, consolarle; incluso siente angustia porque ve en los ojos de los suyos las lágrimas que pelean por salir.

La familia, los amigos, siempre deben tender la mano o respetar la soledad, incluso el silencio, si es lo que el protagonista necesita. Los sentimientos positivos pueden mejorar el bienestar emocional, pero no siempre el protagonista es capaz de mantener una actitud positiva. Los que estén a su lado deben entender la necesidad de permitirle y permitirse que sientan tristeza.

Nadie vuelve a ser igual después de un diagnóstico de cáncer. El protagonista se vuelve un luchador, la perspectiva de lo que es, como persona, tendrá un significado nuevo, y el tiempo que le quede será muchísimo más valioso.

21 comentarios:

  1. No has podido describir mejor el problema que esta enfermedad le supone a un paciente, me ha conmovido un montón.Besicos

    ResponderEliminar
  2. Hay que permitirse llorar hasta que no queden lagrimas, para poder volver a encontrar una sonrisa que quedó arrinconada en el alma que se estrujó de susto
    SE PUEDE!
    Se puede! vamos, un día a la vez... que el proximo 4 de febrero nos encuentre escribiendonos
    Besos inmensos

    ResponderEliminar
  3. ¡¡Tremendo!! Me imagino que el mismo sentimiento se tiene frente a cualquier enfermedad tan fatal como el cáncer.

    No sabría que hacer en un caso como el del protagonista.

    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar

  4. Mi padre me enseño a vivir con dignidad, y me enseño a morir con dignidad, jamás le escuche un lamento ni le vi derramar una lagrima, supongo que la procesión iba por dentro, mi padre murió de cáncer. En hora buena por tú escrito y gracias por tu visita.

    Salud.

    ResponderEliminar
  5. Hay que luchar y no rendirse, ojalá mi enfermedad fuera conocida y no para que tenga un día y medicamentos y medios para lucharla, y no estar perdida arrastrada sin medicación ni curas.
    Ánimo y fuerzas a los_as enfermos.
    Besos

    ResponderEliminar
  6. ES cierto todo lo que comentas, creeme, es absolutamente cierto.
    Nadie hay más vivo que el que tiene la certeza de que se esta muriendo.
    Es totalmente cierto jobar y no me canso de decirlo.
    Besos.

    ResponderEliminar
  7. Ayer me decía mi niña de doce años:
    Mamá, hoy es el día contra el cáncer.
    Yo no le contesté a lo que ella me reclamó con atención que dijera algo, que si no la había escuchado...
    Sabe bien lo mucho que me duele hablar de este tema, de ésta maldita enfermedad...
    Somos o éramos ocho hermanos de los que quedamos cinco. Tres éramos mujeres y de esas tres...una murió de cáncer a los 38 dejando dos pequeños. La otra fue operada de cáncer de mama aunque por suerte sigue a mi lado. Quedo yo y la esperanza de no pasar por algo semejante que duele hasta la médula y te cambia pra siempre.
    Mi solidaridad, comprensión y cariño para quienes pasan por algo semejante, tanto el o la protagonista como quienes la rodean, que pasan también por un auténtico calvario.
    :(
    Besos muchos.

    ResponderEliminar
  8. Tienes mucha razón en lo que dices. Cuando se tiene una enfermedad ya sea cancer, mental u otra de ese calibre, la persona cambia. Muestra otra sensibilidad en apreciar cosas que antes pasaban de largo. Pasar por ese trago es muy duro tanto, que la persona experimenta una especie de nuevo renacer...Dios sabe lo que pasara dentro de cada pensamiento.

    ResponderEliminar
  9. Con cuánta serenidad y sencillez está narrada una historia tan dura en la vida de una persona. He leído con emoción todo el relato porque a partir de tus explicaciones, creo que podré comprender mejor a aquellas personas que atraviesen una situación así. Todo ha avanzado mucho pero también tienen que avanzar en las técnicas empleadas y es necesario que no sean tan agresivas. En Japón se está enfrentando el problema sin quimioterapia y con muy buenos resultados. Son muchas las personas y ninguno estamos libres mientras sigamos vivos.

    Me ha gustado mucho el relato y el tono empleado. Todo dicho en su justa medida y sin dramatizar porque no es el deseo de la autora utilizar el miedo ni el espanto del dolor, es evidente que ha tratado de enjuiciarlo con toda la serenidad y humildad posibles. Hay que hablar así de las cosas: no hay que soslayarlas.

    Cuando se han superado los malos momentos, poco a poco va cayendo el polvo del olvido que suele levantarse en cuanto soplan malos vientos pero ha medida que seguimos vivos siempre tendremos que irnos enfrentando a nuevos retos. Esto es vivir, querida amiga. Un fortísimo abrazo, te quiere mucho tu amiga Franziska

    ResponderEliminar
  10. Me ha tocado vivirlo en personas muy cercanas,ha sido una lucha terrible...muy bien contado ,un abrazo estimada amiga

    ResponderEliminar
  11. Por desgracia, todos o casi todos, tenemos cercano algún caso que nos ha revelado la funesta carga trágica que representa un enfrentamiento con esta terrible enfermedad. Sólo su nombre ya infunde un pánico que produce un trauma y que marca el resto de la vida.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  12. Sí, cambia la vida del que lo sufre y cambia la vida de su entorno a parte del peso de la impotencia y el sufrimiento.
    Besos

    ResponderEliminar

  13. He tenido la fortuna de llegar a ti a través de Franziska. Es muy emocionante tu escrito, y describes perfectamente todas las emociones que ocurren cuando se tiene cáncer. Incluso cuando dices que llega un momento que asume el problema y el sentido de sobrevivir se impone.
    Es así como dices; y yo añadiría que a veces no basta con esto sino que intentas que nadie, ni familia ni amigos se preocupen más de lo necesario. Admites que tú no has buscado tener cáncer pero sabrás como luchar contra él. A partir de este momento empiezas a dominar la situación, y ya no tienes miedo ni siquiera a su nombre (la palabra cáncer es horrible) y empiezas a estudiar algo que quizás antes solo lo conocías de nombre. Hablas y escribes como paciente en tu blog, pero no de ti sino para los demás.
    http://vivenciesjosep.blogspot.com.es/search?updated-max=2015-01-30T14:03:00%2B01:00
    En mi caso además de paciente soy voluntario para probar nuevas terapias, y asisto a Conferencias y Seminarios cuando los organizan, y hablo con pacientes o familiares, si puedo o lo desean.
    Te aseguro que si la gente perdiera el miedo a esta enfermedad tendría una buena parte ganada.
    Te doy las gracias más sinceras, y te felicito por este post. Si me permites diría que es como si lo hubieses vivido, de otra forma no entiendo cómo está tan bien hecho.

    Un abrazo.

    [Si me permites quisiera añadir algo acerca de lo que comenta MARINEL.
    Por supuesto todos los padres están en su derecho en hablar o no de este tema a sus hijos. Solo digo que en mi modesta opinión que los niños deben saberlo.
    Mi nieta tiene 10 años, y conoce el como y el porqué del cáncer. Considero que esto forma parte de no tener miedo a esta enfermedad, que por otra parte forma parte de la vida. Muchas gracias]

    ResponderEliminar
  14. Os doy las gracias a todas/os los que me acompañáis, también a los nuevos amigos que se han acercado (Josep)
    Ninguna enfermedad es buena pero, no somos máquinas perfectas y unos más leve y otros más graves tenemos que pasar por el "taller de reparaciones" Cada uno tiene su forma de enfocar la enfermedad yo, soy de las que no quiero que se convierta en el foco principal de mi vida. Creo que eso me ayudó a llegar hasta hoy, aunque en el camino perdí muchas de esas convicciones que creía irrenunciables. En fin, cada uno reacciona como puede, según su forma de ser y las circunstancias... Y sobre todo, agradezcamos a los familiares y cuidadores que necesitan tanto apoyo como el enfermo.

    Como en la canción de Serrat: "Hoy puede ser un gran día duro con él"

    ResponderEliminar
  15. Es una enfermedad, que como bieb has dicho, no afecta a todos. Por desgracia tengo un familiar que lo sufre y al igual que esa persona lo ha sufrido yo lo sufrí. Me llena de orgullo saber que aún hay gente dispuesta a luchar por seguir viviendo. Gracias por pasarte por mi blog. Me encanto esta reflexion.
    ¡Saludos!

    ResponderEliminar
  16. Y sin embargo cruel y dolorosamente la vida sigue.


    Un abrazo

    ResponderEliminar
  17. Como no he salido en toda la semana (llueve, nieva, estamos a bajo cero) tampoco me he enterado que el día 4 era el día del cáncer, por lo regular, ese día, hay mesas en las que depositas tu donativo para seguir investigando sobre la enfermedad.
    Es triste y debe ser tremendo, el tener que afrontar cualquier enfermedad grave.
    Siempre el cáncer nos ha parecido lo peor, pero hay otras enfermedades que son irreversibles y el paciente, si se entera, sabe positivamente que se muere.
    Hoy en día, gracias a los avances de la cirugía y medicina, muchas son las personas que han logrado vencer a la temida enfermedad. Sin pretenderlo, me has hecho valorar más la salud.
    Cariños en un fuerte abrazo.
    Kasioles

    ResponderEliminar
  18. Sé por gente que conocí cuando trabajé en oncología como gente que he conocido después que cuando te lo diagnostican pasado un tiempo te haces casí más fuerte que los que tienes alrededor. Es importante mantener una sonrisa siempre que es como algunos dicen la primera medicina. Claro que todos no reaccionamos igual ante la adversidad.
    Buen tema el que has tratado hoy.
    Besotessssssssssssssssss

    ResponderEliminar
  19. Alondra querida
    Tus palabras son dignas de tener muy en cuenta; son muy valiosas.
    Me parece que esperanza es lo que siente alguien con diagnóstico de esa naturaleza cuando ya ha pasado por la etapa de negación.
    Creo que el reto mayor radica en esto que dices: “Enfrentar una enfermedad como el cáncer es enfrentar la incertidumbre de cómo sucederá lo inevitable”. ¡Que mi Dios ayude a quienes estén pasando por ese terrible trance!
    Ha de ser una prueba de fuego y quienes tengamos familia en un estado así, tenemos la obligación de asistirlos, darles ternura, comprensión y todo el tiempo que podamos.
    Saludos llenos de esperanza; un fuerte abrazo de luz

    ResponderEliminar
  20. Empatía, es la palabra clave. Ponernos en el lugar de él, ella, ellos, quienes transitan la rabia, la decepción, la esperanza, la dicha, el fracaso, la indiferencia, la derrota, la luz, el esfuerzo y, pocas veces, la resignación. Gracias por el artículo. Besos.

    ResponderEliminar

Un escrito crece con tu comentario. ¡Gracias!