miércoles, 31 de diciembre de 2014

En el último día del año...



Según el calendario el año termina en Diciembre y, con las doce campanadas del día 31 se inicia la fiesta. ¡No es mala idea!, toda despedida debía ser alegre porque algo o alguien, compartió con nosotros alguno o muchos de esos 365 días que la vida nos regaló.

Al preparar las 12 uvas tengo los sentimientos a flor de piel, los recuerdos afloran, hago balance y dejo para los demás los proyectos… ¡Sigo aquí!, desde que supe de verdad que no soy eterna, porque lo sabemos, pero vivimos como si nosotros tuviéramos tarjeta oro con la señora de la guadaña… Me he vuelto más conformista, no hago proyectos, simplemente tomo lo que cada día me regala.

No podremos evitar que en el nuevo año lo malo se suceda, ¡qué suerte! tampoco podemos evitar lo bueno :) Todos sabemos que para llegar a algunas conclusiones y poder hacer cambios en nuestra vida es necesario haber pasado por momentos difíciles.  Es necesario enfrentarse a la tristeza, lo mismo que al miedo. Si lo negamos sólo conseguiremos que crezca...

En fin amigos, para este último día del año recuerdo una frase, (siento no recordar el autor) "La magia del viaje no está en llegar al destino sino en ir disfrutando del camino".

Que el nuevo año llegue con un cofre lleno de cosas buenas para todos. Que despidáis bien 2.014 y recibáis mejor el 2.015.  Si no hay novedad el próximo año nos seguiremos leyendo...





domingo, 28 de diciembre de 2014

Espacio abierto a... Kasioles


Hoy vuelvo a esta etiqueta, le tengo un cariño especial porque hablo de vosotros: "amigos de palabras compartidas" y esta vez quiero mostrar mi agradecimiento a una persona que muchos conocéis: Kasioles.

Este año tenía fuerzas para ponerme el delantal y quería hacer un homenaje a mi suegra con su receta de Nochebuena, cuando ella vivía no tuve la precaución de guardarla y, fue hacer el comentario a esta maga de los pucheros y todo resuelto, por supuesto, no se puede comparar con la receta original pero salió delicioso.


Rollo de carne de Kasioles


Rollo de carne de Alondra

Últimamente está muy de moda la cocina pero "Ella", Kasioles, lo difícil lo hace fácil, es su forma de mostrar amor, y compruebas, que es el granito de arena para que esos momentos alrededor de la mesa nos hagan olvidar todo lo malo de nuestro día a día y, podamos disfrutar de la compañía de los seres queridos.

Kasioles en su blog 
http://lospucherosdekasioles.blogspot.com.es/  dice:

Tengo miedo de que, con el paso del tiempo, al olvidar el recuerdo, también olvide la felicidad vivida. 

Sinceramente, no creo que eso sea posible porque en las cartas a su madre el recuerdo está vivo, son como el diario de su cotidianidad. Si tuviera que definirla diría que es laboriosa pero sobre todo dulce: tranquiliza, desborda energía, fortalece el ánimo y deja un buen sabor de boca :)

Os dejo un poema que copié de su ventana (espero no se enfade) como buena fílosófa de la vida cualquiera puede sentirse identificado con sus sentimientos.


Cuántos años en mi vida

Me ahogó la sobrecarga
El presente me abrumaba
Y el pasado…
Me invadía de nostalgia.
Los recuerdos de un ayer
Pegados a mí como lapas
Me hacían retroceder
Deteniendo mi escalada
¡Cuántas veces he llorado
oprimida por la carga!
¡Cuántas veces he sentido
que se me rompía el alma!
Con el paso de los años
Siento renacer la calma
Caminando, voy despacio
Pero mis ojos, ya secos
Tienen brillo de esperanza.



Y como esta alondra también quiere hacerle un regalo le dejaré una melodía que pienso puede gustarle.


viernes, 19 de diciembre de 2014

Feliz Navidad!!!


Queridos amigos de palabras compartidas: doy gracias a la vida por estar con vosotros una Navidad más...

Deseo de todo corazón que el mejor regalo que reciban sea estar junto a sus seres queridos compartiendo paz, esperanza y alegría.

Por siempre y para siempre ¡gracias por la compañía!



lunes, 15 de diciembre de 2014

Cuando sea viejecita...


Cuando sea una viejecita, viviré una temporadita con cada hijo, ¡y les llevaré tanta felicidad! ... igual que hicieron ellos.
Quiero devolverles toda la alegría que me dieron, retornándoles cada cosa. ¡Oh, estarán tan emocionados!

Escribiré en las paredes en blanco, azul y rojo, y brincaré encima de los muebles con los zapatos puestos; beberé el agua y el zumo de la botella y los dejaré fuera de la nevera; atascaré todos los waters y ¡oh, cómo chillarán!

Cuando estén al teléfono y no me puedan ver, tomaré cosas prohibidas, como el azúcar y el cloro. ¡Oh, harán sonar los dedos y después me advertirán con la cabeza! ¡Y entonces me esconderé debajo de la cama!...

Cuando preparen la comida y me llamen para comer, no me comeré la verdura, ni la ensalada ni la carne. Me atragantaré con los cereales, derramaré la leche en la mesa. Y cuando se enfaden, correré ... ¡Si puedo! …

Me sentaré bien cerquita de la tele, cambiaré de canal cuando quiera. Cruzaré los ojos sólo para ver si se me quedan así. Me sacaré los calcetines y tiraré uno por la ventana, ¡y jugaré con barro todo el día!

Y más tarde, ya en la cama, me estiraré y suspiraré, le daré gracias a Dios con una oración y cerraré los ojos. Mis hijos me mirarán con una sonrisa, saldrán despacito, y dirán, quejándose: ¡Es tan tierna, cuando está dormida!


Hoy quiero dejaros una sonrisa. Imaginarme la cara que pondrían mis hijos me hace reír a carcajadas, lo malo es que en un niño es normal que lo haga, un anciano dirían que tiene demencia senil...  (Me lo enviaron en un correo)

martes, 9 de diciembre de 2014

En el pecado está la penitencia.


"En el fondo de tus ojos, donde guardas tus caminos lo que llena y lo que duele lo que nadie más ha visto, es allí donde me quedo y tu te quedas en los míos"...

No sé si es un poema o una canción, simplemente lo he recordado. Cada uno tenemos una historia, desde que nacemos vamos llenado hoja tras hoja ese hermoso libro blanco con el que llegamos a este mundo. ¿Cómo escribimos esas páginas?, depende de nosotros y también de las circunstancias.

Uno va creciendo cuando se defiende como águila que no quiere dejar de volar… Eso es ser inmortal, porque se vive mientras luchas y luego, mientras alguien te recuerda. Cuando dejas descendencia, vivencias compartidas con la gente maravillosa que viajo con nosotros por el camino de la vida…

Dice una canción de Luis E. Aute: “y me invades con palabras como besos, inundándome con pájaros los sesos. ¡Qué difícil intentar salir ilesos de esta magia en la que nos hallamos presos!..." 

Y es que para vivir necesitas apasionarte por algo o por alguien pero, debemos hacerlo de acuerdo a lo que nace de nuestros corazones. Nos educaron en unos principios que hicieron poso en el alma y que no podemos cambiar de la mañana a la noche. Si viviste con dignidad y fiel a unos condicionamientos sociales, puede que hayan sido tu prisión pero con el tiempo, también cambiaste mentalmente porque ninguna vivencia pasa sin dejar experiencia.

Aristóteles decía: “la naturaleza no hace nada en vano”… Y quizás haya instantes en nuestra vida que piensas más en lo que te gustaría haber hecho y no en lo que harás. Es como si empezaras una época de descuento. Cada mañana eres un equilibrista que está en la cuerda floja y, tienes que caminar con energía, buscar tu mismo las alegrías. No se eligen los momentos pero, tampoco puedes cambiarlos. La vida, esa obra de teatro, donde siempre estas ensayando para cuando llegue el estreno y para cuando se baje el telón.

El tiempo no nos pertenece. Hay que ver qué se espera de la vida y aprender a convivir con la soledad. Tener a gente que te quiera y a quien querer, y es que tu nido lo vas haciendo día a día, con una hoja, con una rama, con una espina… El problema es que aprendemos a vivir después de que la vida se nos va pasando.

martes, 2 de diciembre de 2014

Verano solidario


El lugar me parecía extraño y conocido a la vez. El aire que respiraba quemaba mis pulmones, los pocos campesinos del poblado también se sofocaban en la miseria. En el solitario camino un ruido en la hojarasca hizo que me volviera a mirar. Tenía un aspecto feroz y venía armado. El primer impulso fue echarme a correr. ¿A donde iría?... Si pensaba matarme no por correr dejaría de hacerlo, además, en aquella tierra desértica había poco donde esconderse. Caminé lentamente; él pasó a mi lado, sonrió con una dentadura perfecta, ¡era tan joven! Apenas un chiquillo alto y flaco armado para infundir terror...

Al llegar a las primeras chozas me quedé observando, no había jóvenes; hombre y mujeres de edad avanzada con la piel pegada a los huesos, y niños con el vientre hinchado rodeaban al chiquillo armado. Las guerras por conflictos étnicos que surgen en algunas zonas, siguen siendo máquinas de fabricar miseria dentro de la pobreza más absoluta. Su vida es un martirio, un tormento que soportan tenazmente y con un ánimo asombroso.

Esa no era el África que mostraban los guías turísticos. Había ido a Jartum, la capital de Sudán en misión humanitaria, mañana debía regresar. Nazin me había acogido en su casa, sin lujos pero nada que ver con los asentamientos que cruzamos. Debido al toque de queda existente no había muchas posibilidades de diversión nocturna, añadiendo la prohibición de beber alcohol. Me había prometido una sorpresa para la despedida y allí estaba, dispuesto a ponerme en sus manos, nunca mejor dicho porque me propuso un baño.

Entramos en un cubículo con el suelo de madera recubierto de azulejos y dos grifos bajos, él se quedó con una toalla atada a la cadera dispuesto a mostrarme el placer de la saludable costumbre del baño. Me senté en el suelo sobre una esterilla de plástico que sacó de un envoltorio sellado, y lo miré en el ritual de envolver sus manos en mitones de tela semejante a la de las toallas turcas, y suficientemente anchos como para permitir el desembarazado movimiento de los dedos.

Me estremezco cuando vuelca el primer cubo de agua caliente, muy caliente y después otro y otro, dice que es lo mejor para defenderse del calor. Después me enjabona a conciencia, pronto mi cuerpo está cubierto de espuma con un olor dulzón. No deja ningún lugar: detrás de las orejas, el cuello, las axilas, los genitales, incluso por entre los dedos de los pies. Me aclara con abundante agua caliente y me iba a levantar cuando me dice que todavía no terminamos. Ahora me frota enérgicamente con una piedra pómez finísima, para eliminar las toxinas muertas que empiezan aparecer como gusanos por mi piel.

Nazin me sonríe y dice: –Ves como no sabéis lavaros. Admito que tiene razón, como podía llevar tanta porquería encima si me había duchado ayer. Más agua caliente… y mi particular Kiyassa vuelve ahora con las manos a enjabonarme de nuevo y, agua, más agua… (el agua significa en el islán la sabiduría profunda) Lo increíble era la calma, la sensación de libertad.
Para terminar, me embadurna con un aceite de almendra y pasa una toalla recia y grande para envolverme todo, luego dijo que le esperara en una sala de relajación con temperatura más fresca, mientras él se daba una ducha en otra estancia de la casa.

Cuando ya vestido con la última ropa limpia que había en mi mochila nos dirigimos a cenar, sentía que el aire podía pasar a través de mi cuerpo. Todavía veo los ojos brillantes de Nazin cuando tomando el té con hierbabuena tal pareciera que el agradecido era él. La semana había terminado pero me llevaba la vivencia de un pueblo amable con una visión relajada y optimista. Y yo, presumido occidental, pensando que iba a llevar ayuda y lo que hice fue aprender sobre la vida una hora tras otra…

Este cuento se supone que lo escribió una persona que salió del armario, es muy especial para mi, hoy confieso que Félix, el autor, era un seudónimo pero le puse todo mi corazón.