lunes, 19 de mayo de 2014

Las circunstancias decidirán...

Muchas veces me fui por un tiempo, otras me despedí pensando no regresar y últimamente esos pensamientos son más recurrentes, incluso pienso en cerrar el blog. Sin embargo, estoy recuperando escritos y leyendo mi paso por la red y creo que he sido coherente con mi forma de ser, es más, nunca pensé que pudiera canalizar el laberinto emocional  de los últimos años...

Mis opiniones en este lugar proceden de la influencia que las vivencias, los prejuicios, el ambiente, el azar, las lecturas, fueron depositando en mi vida y me han hecho de una forma de ser determinada. Ni mejor ni peor que la de cualquiera que pueda leerme. No exenta de cambios porque debe ser así; las circunstancias siempre van a influir en la persona.
No les voy a negar que a la hora de mi realidad vivencial soy más de razonamientos, aunque mi naturaleza impulsiva haga de las suyas. En esta realidad paralela a la que me asomo cada día comparto pensamientos a veces oníricos, y otros que simplemente trasladan una forma de sentir. Con palabras que muchos autores consagrados, usaron antes y que las adoptas porque describen tu forma de expresar un pensamiento. A veces recuerdas el autor porque te ha impactado y le das el lugar que merece, otras simplemente usas las frases porque ya forman parte de tu vida y no crees que con ello plagies a nadie.
Vivir no es sólo existir, sino existir y crear, saber gozar y sufrir y no dormir sin soñar. (No recuerdo el nombre del autor, pero la comparto al cien por cien)

Tampoco considero que tenga que ser una intelectual para escribir en la red. Hay páginas de autores con conocimientos sobre los diversos aspectos del saber que pueden consultarse, y así mismo, muchas otras que deberían ir a la papelera de reciclaje. La suerte que tenemos de disponer de tanto conocimiento e información es muy importante porque te permite procesarla y unirla a lo que tu sientes al respecto y sacar una conclusión más amplia de la vida. Nadie está en posesión de la verdad. Si sabemos escuchar, o leer entre líneas, siempre aprendemos algo nuevo. No creo que sea cierto que si "desconoces" eres más feliz porque no te cuestionas ni las normas ni los golpes que te da la vida. Por el contrario, creo que el conocimiento nos hace mucho más libres y sobre todo con más recursos mentales para afrontar las dificultades. ( De todo un poco... 
jueves, 20 de agosto de 2009 )
Sinceramente, no sé lo que haré, lo que fui escribiendo en su momento me gustaba, aunque muchas veces simplemente eran vagas reflexiones superficiales. Eso si, Alondra cumplió su sueño, usar la imaginación, esa pizarra en la que escribimos los ideales que la goma de la vida intenta, a toda costa, borrar...


sábado, 17 de mayo de 2014

En el día de Internet.

Siguiendo el ejemplo de http://cantares-ana.blogspot.com.es/


Este escrito no es reciente pero el tiempo no lo envejeció...

Simplemente pon las manos en el teclado. Deja que tus sentimientos fluyan… Así comenzó mi camino a través de la ventana. Hay una escritora de Oviedo-España, Eugenia Rico que dice: "escribimos para detener el tiempo y para sobrevivir" y yo suscribo la frase. Cada momento tiene su tiempo…
Muchos llegan aquí huyendo de sí mismos, y otros, se encuentran o se descubren… En este mundo, eres solo la persona que se imaginan que eres pero en las palabras dejas al descubierto mucho de lo que escondes en tu interior. Intuimos y sentimos la energía que nos quieren trasmitir. En el fondo siempre buscas que te reconozcan en la multitud e intentas seducir con las palabras. El disfraz te lo pones según tu estado de ánimo: "Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ellas no me salvo yo".(José Ortega y Gasset)
Pero al igual que en una playa de arena blanca tus palabras son huellas sin prejuicios, sin timidez, sin frustración. Simplemente escribes. A veces te idealizan e idealizas. Descubres a personas observadoras ó a esas que están a años luz de tu verdadera realidad. Y en ocasiones juegas sin maldad a representar ese papel que los otros te otorgan y en otras, desnudas el alma…

En el mundo virtual nos ilusionamos, hacemos esfuerzos por interpretar a otros, estimulamos la imaginación y hasta buscamos que nos quieran… Pero sobre todo nos "enamoramos" de las palabras, no de personas, solo de palabras, porque en ellas intuyes a aquél que te gustaría conocer. El ideal de persona que tal vez no existe, o tal vez sí… y forjas un sueño, y lo retomas cada día al abrir la ventana y te entregas a él en silencio, con la pasión y la inocencia de un adolescente. Aunque sabes que si no se alinean los planetas, nunca formará parte de tu verdadera realidad.

Decía Freud: "el sueño constituye la satisfacción del deseo". Quizás eso es lo que hacemos en este lugar: La realización imaginaria de deseos, el volar sin equipaje. Recibir por medio de la lectura; sensaciones, conceptos y otra forma de ver la vida y antes de irme a dormir es como si hiciera un resumen de la jornada y pienso que si hoy fuera el último día de mi vida me quedaría con las pequeñas cosas: la sonrisa de mi compañero, el beso de mis hijos y la luz de la ilusión al escribir estas palabras. Porque el tiempo no se mide con el reloj, sino con el aburrimiento y aunque al igual que burro, cada día tenemos que cargar una alforja o el tren pasa de largo por nuestra estación. La vida siempre te regala algo…

Alondra.- domingo, 16 de agosto de 2009
En mi mundo nuevo...
http://unpuentedepalabras.blogspot.com.es/

jueves, 15 de mayo de 2014

La memoria de los muertos.


Director: Omar Nain

Intérpretes: Robin Williams, Mira Sorvino, James Caviezel, Mimi Kuzyk.


La primera vez que vi esta película quedé hechizada y dejé constancia de las sensaciones en otro lugar, esta tarde de reposo para el cuerpo soy incapaz de levantarme del sillón y alcanzar un libro, de nuevo en "la espera", debo intentar paliar la inquietud de lo que está por venir...   Lo bueno de las pelis, es como la radio, si no te engancha el contenido la mente desconecta y en este caso me quedaré dormida y me vendrá muy bien.

¡Nada! Volví quedar atrapada :)  Recupero el escrito...

Empezaré por decir que no es lo que se dice una cinta comercial, exige que le prestes atención. Habla de un avance futurista, aunque habría que decir que no tanto, ya que la biotecnología ha logrado avances impresionantes. 

En el caso de la trama se trata de un chip Zoe, un implante bioelectrónico que se coloca en el cerebro de los recién nacidos y se desarrolla con ellos durante toda su vida, almacenando, como un disco duro, todas las vivencias. 

Estos chips Zoe eran tan costosos que sólo las clases más privilegiadas podían darse el lujo de implantarlo a sus hijos, por supuesto también otros se hipotecaban por adquirir tal modernidad. También había quienes estaban en contra de esa tecnología, y creían que los recuerdos existen para después desvanecerse gradualmente…

Cuando una persona moría, un montajista, profesión que requería una alta cualificación y, sobre todo, que el "montador" no tuviera implantado un chip, ya que los recuerdos del montador albergaran los recuerdos de los fallecidos. Este editor de videos profesional programará para la familia un memorial  para su funeral, se entrevista con los familiares y debe basar su trabajo en lo que quieren recordar de la persona fallecida, por supuesto, eliminará la información perturbadora. 

Alan Hackman (Robin Williams) es el mejor “montador” de este negocio, su habilidad para garantizar el “Oscar” de las películas que se pasarán en los funerales, de sus a menudo corruptos clientes, le ha convertido en el más solicitado entre sus colegas. Su talento para ver las vidas de otros sin poner emoción, hace de él un hombre distante. Se considera a sí mismo como un “devorador de pecados” ya que su trabajo le brinda la posibilidad de perdonar los pecados de los muertos. Tiene la esperanza de que si puede disculpar a los demás, de algún modo será capaz de perdonarse también los suyos.

La verdad es que esta película deja una sensación de angustia, en el sentido de que la técnica adelanta de manera que vamos perdiendo libertad. Toca temas como el derecho a la intimidad, los sistema de control, la manipulación... ¿Dónde queda el derecho personal a la privacidad? ¿La libertad de guardar para nosotros mismos, hechos que podrían avergonzarnos o hacer daño a los que amamos? Creo que todos debemos tener el privilegio  de llevarnos a la tumba datos confidenciales, minutos de angustia, segundos de felicidad, escenas deshonrosas, en fin, pecados y virtudes.

Al final, no se aleja tanto de la realidad porque la memoria de los muertos se convierte en memoria de los vivos. No importa cómo fueron las personas si no lo que los vivos quieren recordar.



martes, 13 de mayo de 2014

Ordenadores conectados.

Foto: desmotivaciones.es


Incierto es: desconocido, ignorado, nebuloso…

De esta forma nació el amante de horas inciertas, era simplemente una frase, con ella Laura entraba en la tierra de los sueños. Hasta que un día en las sombras de la noche, en la luz de una luna llena, en un tiempo impreciso, semanas, meses… Laura, compartió una aventura improbable en compañía de un halcón peregrino.

Es hermoso contar historias, soñar el aroma de una piel, anhelar una mirada, una simple mirada anclada en un cuerpo… Con las palabras, no podemos visualizar nada más y Laura cayó en la trampa de creer que el corazón se puede revelar con palabras. ¡Deja ya de engañarte!, se decía, la necesidad de creer es tu propia necesidad, no eres perfecta, tienes debilidades y carencias, deja de ser un títere de las circunstancias…

Para tener presente la realidad utilizaba una frase: “cuando quieras y cuando puedas”, ese era su lema a la hora de jugar con las palabras y el encuentro era vulgar o grandioso. En sus duermevelas había unas manos que acariciaban como ella deseaba, una boca acaparadora, un cuerpo reclamando espada en alto como jugador de esgrima. Aquella seducción era como la nube que se deja llevar por el viento, como el ancla que se encalla en las rocas, el oasis en el desierto… Su halcón peregrino tallaba hermosas filigranas en sus sueños y ambos eran uno en las sombras: lejanos e incorpóreos…

Les hizo mucho bien aquella loca fantasía... les dejaba las palabras que precisaban escuchar, les creaba sensaciones que en ese preciso instante necesitaban sentir. Sin buscarlo, ni él ni ella, el destino los cruzó con palabras y se encontraron abriendo cajones cerrados de ilusiones perdidas o añoradas.

Era una relación del alma, de esas que duran poco en tiempo y espacio, pero acompañaban pequeños vacíos de su ordenada vida. Ambos, volaban en el ciberespacio con un complemento hecho de fantasía que les hacía sentir plenos. Sin darse cuenta, ni él ni ella, se convirtieron en ese apoyo necesario para volar lejos, para sentirse libres y planear en el viento; dos aves unidas, gemelas del alma que se buscaban al anochecer con sabor a verano, con tacto de terciopelo, planeando montañas, vagando despacito por valles y colinas, perdiéndose en ellos… Luego, aterrizaban cada uno en una esquina del mar, en sus nidos confortables, pero con el corazón pleno y esperando el nuevo encuentro...

Laura fue una protagonista como muchas otras de este mundo virtual, guarda un recuerdo dulce de aquel amante de horas inciertas porque las letras son leales en el momento que las viertes y los deseos fueron presente que se entrelazó en el espacio.

jueves, 8 de mayo de 2014

Experiencias negativas.


En la vida vas obligándote a olvidar muchas cosas pero a veces algo te hace recordar un espacio enterrado. Esta tarde le ocurrió eso a mi amiga Marga, encontró una fotografía… apenas llevábamos cinco minutos de conversación y de las páginas del libro que había sobre la mesa la extrae y me dice:

- ¿Te conté alguna vez esta historia?

- No. Contesté sin darle importancia.

- Entonces era muy joven… y él apareció en mi vida como un relámpago y las cosas me superaron.

- No te entristezcas, el pasado no regresa. Era una frase hecha, no quería que me contara cosas tristes, pero mi amiga tenía ganas de soltar el lastre e insistió.

- Ni te imaginas lo fuerte que fui para lo jovencita que era…

Marga se sirvió una cerveza, encendió un cigarrillo y el silencio se apoderó de la sala de estar. Era como si hubiera entrado una ráfaga de viento helado de esas que en otoño desnudan de hojas los árboles y las palabras empezaron a surgir a borbotones…

- Desde que lo conocí falseó la realidad, durante casi dos años hizo creer a todos, incluso a sus padres que era lo que no era… engañaba para sentirse el triunfador que nunca había sido. Yo era una adolescente que quería un novio formal igual que muchas de mis amigas. ¡ No te rías!, en aquel entonces las cosas funcionaban así; tus padres tenían que darle el visto bueno, te visitaba en casa y presumías de novio en las fiestas familiares. El era perfecto: alto, guapo, trabajaba para pagarse la carrera y tenía un auto último modelo.
Llegamos a prometernos casamiento, cuando sus padres iban hacer mi petición de mano, tuvo que decir la primera verdad, no vivía donde decía…
Tenía tal fuerza de persuasión que logré disculparle e incluso mis padres aparentemente no le dieron importancia. Todo salió perfecto, sus padres y los míos se agradaron mutuamente y aquello parecía un cuento de hadas. En mi mano lucía un hermoso brillante y ya teníamos más libertad para salir al cine o a bailar juntos. Sin embargo seguía siendo demasiado frío y correcto, sus besos castos y se disculpaba diciendo que debíamos ir vírgenes a la noche de bodas. 
Con el tiempo, a pesar de que había intentado pasar por alto errores e incluso con miedo a ver la verdad porque las consecuencias serían el derrumbamiento de mi castillo de princesa. Llego un momento que maduré de golpe y empecé a deshacer la madeja para encontrar la punta del ovillo; apenas iba desenmarañando y las cosas me sobrepasaban, hablé con mis padres y sus dudas y las mías lograron una seguridad aplastante. Nos encontrábamos en pleno dilema cuando el empujón vino de un alma caritativa:

–“ Visita desde hace mucho tiempo en mi barrio a una viuda mayor que él, ella le paga todos los lujos”.

Me sentía humillada, aquella noche nadie durmió, no sé como logré que mi padre me dejara tomar las riendas del asunto, la ira era tan fuerte que no quiso empeorar una situación ya de por sí difícil, dentro de aquel laberinto sólo sabía que para encontrarme tenía que plantarle cara al problema.
Al día siguiente por la tarde, guardé el solitario de diamante en su caja, llamé por teléfono a su madre y le pregunté si podía visitarla. Su mamá que adoraba a su perfecto hijo debió ponerlo al corriente de mi visita inesperada, cuando llegué estaba en casa escoltado hasta por la abuela. Después de los saludos de rigor me senté, abrí el bolso y puse la cajita sobre la mesa: - "Espero me perdonen pero no voy a casarme con Ramón".

Todos empezaron hablar a la vez, yo muy seria y callada… no se cuantos minutos trascurrieron, me parecía estar viendo una película donde no era arte y parte, era espectadora, eso cada vez me hacía sentir mejor, más dueña de mi, había domado la frustración. Me levanté y dirigiéndome a la puerta, sin mirarle a él dije:
“ No voy a dar razones, si les interesan las averiguan ustedes, simplemente yo no quiero a su hijo, si he venido aquí es porque no tienen la culpa de nada y yo doy la cara”. Abrí la puerta y me fui… nunca más supe de ellos.

El cenicero lleno de colillas y tres botellas de cerveza en la mesa eran testigos de aquella conversación. Rompí el silencio agobiante que se creara de nuevo y pregunté:

- ¿Cuántos años tenías entonces?

- Recién cumplidos los dieciocho, contestó con la mirada perdida en la ventana abierta.

Levanté el vaso de zumo, lo choqué contra su botella para traerla a la realidad y sonriendo dije:

- ¡Enhorabuena amiga! entraste a la mayoría de edad por la puerta grande.

viernes, 2 de mayo de 2014

De ayer y de hoy...



Ha pasado tanto tiempo que todo se confunde pero hoy, en esta tarde gris, viendo las viejas fotografías llenas de luz, recuerdo los sueños de adolescente mirando aquel cielo estrellado; las ilusiones de amores tiernos hechos de miradas, caricias de espuma y sabor a sal.

Una noche, desde lo alto de la escalerilla de un avión miré el hermoso cielo de Venezuela que iba dejar atrás; busqué la estrella más brillante y juré volver, aquella etapa de mi vida se quedaba entre un amasijo de hierros retorcidos.

El tiempo pasó y el destino se burló de la nostalgia, ¡vaya frase!, seguro que alguien la escribió o la cantó antes que yo, ¡cónchale!, que bien me quedó…

En fin, dar carpetazo a tu vida, dejar la universidad, el trabajo, los amigos sólo se hace en momentos que no tienes ataduras y buscas la liberación y una particular Utopía. Por supuesto que no encontré la mítica tierra donde la Justicia, la Solidaridad y el Amor se conjugan para hacer una sociedad perfecta, pero empecé de cero; sembré, nacieron espigas, maduró el trigo y la cosecha poco recuerda a quien fui; los años y los inviernos moldearon a la chica de ayer. El dolor lo diluyó el tiempo, las huellas de mi primavera se fueron igual que el desaliento.

Quienes hemos convivido en esa tierra, en esa Caracas que atrae y subyuga, al partir hacia lugares lejanos nos llevamos para siempre parte de ese carácter: alegre, sonriente, de corazón generoso; nos duele el alma cuando hoy las noticias te presentan a otra ciudad y te preguntas: ¿cuánto hay de verdad o de mentira?…

Pero no volveré, la tierra y el cielo puede ser el mismo, pero nada queda del ayer, ni yo soy quien fui… no quiero ver la ciudad como un turista desde un autocar, no quiero visitar monumentos ni museos. Después de tantos años contando el tiempo no quiero ver miseria, no quiero sentir calor sofocante; si creció de forma desordenada o si el olor fétido no sólo lo lleva el Guaire y comprobar que tanta corrupción la sigue dejando a la deriva. No, no quiero ver mi Paraíso convertido en una realidad que pueda robarme mis hermosos recuerdos; si, me volví conformista y puedo parecer cobarde pero todo tiene su momento y en este, prefiero sentarme a la sombra de mi árbol.

En fin, no tengo remedio, sigo mirando al cielo, mirando mi imagen en el espejo y pensando en las leyes del tiempo. Allá quedó una parte de mi vida, la de hoy en nada se parece. Reencontrar a las dos ya no lo necesito. ¿A quién contarle lo vivido todos estos años?... Aquella veinteañera rebelde estaba llena de ideas y teorías que ya no sirven; de entusiasmo, orgullo, ignorancia e inexperiencia que hoy me inspiran una sonrisa tierna.