jueves, 25 de septiembre de 2014

El camino del otoño...


La alegoría de las estaciones del año con las etapas de la vida no es algo nuevo, es un tópico mil veces repetido, siempre ha dado mucho juego en todo tipo de manifestaciones artísticas: música, pintura, cine...

Hay una película del sudcoreano Kim Ki-duk que nos hace visionar que nadie es inmune al poder de las estaciones: nacimiento, crecimiento y decaimiento. No obstante, es un ciclo que se repite infinitamente,  igual que las penas y alegrías de la vida.

En otra más reciente "Antes del frío invierno" de Phillippe Claudel, el protagonista se pregunta si su vida ha tenido algún sentido... Si está a tiempo de rectificar... dos preguntas que puedes contestar de forma afirmativa pero, ¿y las consecuencias?... Si llegamos a esta etapa ya somos nosotros y las circunstancias que hemos creado.

En ocasiones escribí que soy de las que pienso: la vida está hecha de pequeñas cosas que van llenando nuestra mochila, puede ser una forma de autoconvencimiento pero, sinceramente, no creo que mi vida sea insignificante aunque haya momentos de monotonía; además, aún soy capaz de conmoverme ante alegrías o injusticias y quiero pensar que todavía tengo mucho por descubrir antes de que llegue mi etapa invernal.

En la noria de nuestra vida las estaciones se van superponiendo y poseemos la capacidad de apreciar estos cambios, disfrutarlos, gozarlos; unos con más intensidad, otros casi de forma estática, pero todos quemaremos etapas.

La primavera y el verano pasaron tan rápido que ni tiempo tuvimos a valorarlos, sólo disfrutarlos apasionadamente. En el otoño ya sabes delimitar la línea que separa lo auténtico de lo aparente, incluso llega la hora de mostrarte tal cual eres. Además, si no nos quedamos en el camino, es normal estar en esa etapa y recordar otras.

Al igual que en un cuadro somos los pintores de nuestra vida y, vamos superponiendo pinceladas pero todos los colores se relacionan entre si para formar un todo.

¡Vaya rollo!... ¿sabéis?,  al cambiar la decoración de la ventana me dio por pensar: estoy en la madurez de la vida igual que el otoño, ese declive que deja paso a los recuerdos y a las cenizas. Es hora de colocar cada cosa en su lugar, los retos son más difíciles y mejor utilizar la calma y el sosiego.

11 comentarios:

  1. Jajaja muy gracioso el final del post
    Yo no pienso tanto en las etapas de la vida, simplemente las vivo como vienen y tomo un solo día a la vez, sin pensar si mañana podré esto o aquello, mañana es el futuro y no existe aún, aunque haga planes no me desvelo en eso
    Tengo un par de plateas para ver Mme Butterfly en el Teatro Colón a fines de NOVIEMBRE
    Soy feliz sabiendo que las tengo, si llego a verla o no es otra cuestión
    me alegra tenerlas

    Del otoño amo los colores, del invierno la sopa y el chocolate caliente, las tarde leyendo, el cine
    Cuando llegue ahi ya veré
    Arriba! que los amarillos, ocres y tostados son maravillosamente cálidos
    Besos

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  2. Querida Alondra, me ha gustado mucho como has ido planteando la cuestión y yo estoy de acuerdo contigo. Ahora puedo hablarte del invierno de la vida y como tú dices, las raíces que plantamos ya han crecido, han dado frutos pero aunque el árbol ya no de frutos y esté sin hojas, aún está vivo. Yo me siento así. Primero acepto mi vejez, vivo en paz conmigo misma y quiero y admiro a muchas personas (una de ellas eres tú). Tengo mis limitaciones que todas se deben al desgaste natural y a la escasez de dinero... pero tampoco vivo la tragedia de no poder valerme por mi misma, no dependo de nadie: ni en lo físico ni en lo económico. Todo me gusta, es decir, las cosas buenas como la literatura, la música, el teatro, el cine, hacer fotografías, disfruto con la compañía de mi familia y estoy orgullosa de ellos, quiero a las personas con las que tengo alguna relación. Este es mi invierno a mi me parece muy bueno.

    Un abrazo lleno de afecto, Franziska

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  3. Me ha encantado tu filosófica y otoñal entrada . mi otoñal vida que entra en otro nuevo otoño , no , no me hace un cascarrabias, todavía (iluso yo)me siento capaz de seguir siendo circunstancias de otros y sigo soñando con comer el mundo.-Raro que es uno-
    Besos
    André

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  4. ¡¡¡Hola, Alondra!!!

    Ya sentía yo nostalgia de tu lindo rincón, a veces pasa que nos vamos distanciando, bien por abandono, bien por no bajar los pisos a rescatar la persona que se nos quedó estancada allá abajo... En fin. pero aquí estoy de nuevo, y gracias por darme la oportunidad.

    Bien, pues felicidades por este precioso texto que da para reflexionar y mucho; sobretodo la personas que no han alcanzado estas dos últimas estaciones. otoño -invierno.
    Mi estación está en esa linea de la madurez de éstas dos últimas; y viene bien practicar el sosiego y la calma... ¡Que viene a ser la misma cosa!... Sosiego y calma van a la par. ¡Y es curioso que no lo consigo! Por lo pronto no siempre que quiero. Creo que la vida es una lucha diaria que solo termina al final de nuestros días.

    Creo que en ese declive que da paso a los recuerdos, debemos seguir haciendo cosas, proyectos, a medida de nuestras fuerzas de nuestro intelecto. Siempre se está aprendiendo, si la salud es mas o menos buena.

    Y sabes, ninguna vida es insignificante, por muy sencilla que sea, si llegamos al invierno de la misma; ya tendremos unos cuantos cuadros pintados al olio y, colgados en un apartado del salón del corazón. De los que, con ellos se rodaría una gran película, la cual podría servir de espejo donde mirarse, los que vienen detrás.

    ¡Esto es mi forma de pensar! Que no todos, o nadie tienen porque aprobar.
    Ha sido un inmenso placer pasar a leerte, haber si no nos perdemos de vista. Vecina.

    Te dejo mi gratitud y mi estima.
    Un abrazo y se muy muy feliz.


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  5. En efecto. Estamos en el otoño, así que...A APROVECHARLOOOOO!

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    1. ¡Cónchale amigo! mira quién va hablar, el que vive en eterna primavera jejejejj
      Besitos tiernos

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  6. Cantares, Franziska, André y Marina: primero gracias por vuestro afecto y sinceridad, es bien cierto que un escrito crece con los comentarios...
    Los cuatro habéis coincidido para darme un empujón sobre las cosas importantes de la vida, esa vida de cada uno que es única, irrepetible, demasiado valiosa para sumergirla en el gris de la monotonía y la resignación ¿verdad?
    En fin, intentaremos, en lo que podamos, tomar las riendas de los días ¡comernos el mundo! como dice André; volveré a pintar ¿sabes que es una de mis aficiones Marina? y, efectivamente los colores del otoño son cálidos Ana y los planes son la salsa de la vida. Y tu Franziska eres el mejor espejo para mirarnos, un árbol lleno de savia, con la palabra balsámica y la ilusión intacta.
    Un abrazo de esos que dicen más que las palabras para los cuatro.

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  7. Me recordaste una canción que dice más o menos así: Las cuatro estaciones de mi vida quisiera que fuesen una sola, sería un eterna primavera estando contigo a toda hora.

    Un abrazo.

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    1. Gracias poeta, lástima que no escuche el sonido de tu guitarra.
      Un abrazo afectuoso

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  8. Querida Alondra. Como bien dices la vida son etapas parecidas y comparadas con las estaciones.
    Yo soy de los que piensa que el invierno no significa letargo sino cambio de actividad. Cada etapa es preciosa y desde la belleza primaveral al paisaje nevado es imprescindible vivir cada momento con toda la ilusión pues a su modo aportan nuevos retos adaptados a la temporada.
    Si puedo cumpliré cada uno de ellos sin dejarme abatir.
    Besos grandes.

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    1. Espero amigo que tus ilusiones se cumplan. Efectivamente todas las estaciones del año son hermosas, y la vida es algo maravilloso que merece la pena hasta su último día.
      Un saludo afectuoso

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