domingo, 24 de agosto de 2014

Tánger, otra mirada...



Foto: Miguel NuñezTánger es una ciudad puente entre África y Europa, de cultura europea y fuerte tradición islámica; los contrastes del marroquí instruido, políglota y viajero y el que se las tiene que ingeniar para sobrevivir dentro de unas costumbres que se observan a rajatabla y unos recursos económicos ínfimos.
Desde lo alto de una árida colina se divisa el puerto. Noura pronto cumplirá dieciocho años, trabaja allí, sus dedos soportan quince horas pelando gambas desde los once años.  Está obligada a producir entre cinco y seis quilos diarios, de no ser así, debe permanecer en su trabajo hasta aproximarse a la cantidad establecida por la cadena de producción.

Las puestas de sol en Tánger son mágicas, un espectáculo que difícilmente puede disfrutar Noura; duerme por la tarde ya que entra en su lugar de trabajo cuando el resto de los mortales comienzan a conciliar el sueño, las dos de la madrugada.
Hace frío en el galpón, la materia prima procede de grandes congeladores a decenas de grados bajo cero. Cada kilo pelado se convierte en 12 dirhams, 1€, a final de mes su salario es de 110€ que la joven entrega a su familia.
Noura muchas veces está tan agotada que se acuesta sin llevar nada a su estómago, su imaginación la lleva a otros mundos donde no se sienta como una esclava, donde existan fuerzas sindicales que luchen por jornadas dignas… Un sueño, como el ejemplo utópico e inalcanzable del modelo de mujer que vive apenas a 18 Km.

Historia basada en: “La supervivencia entre los dedos” (Revista AGARESO  reporteros gallegos solidarios)

13 comentarios:

  1. Cuanta injusticia en este mundo donde unos tienen demasiado y otros nada mas que sacrificio
    Si se pudiera repsrgtir un poco, los ricos seguirían siendolo pero los pobres podrían tener una vida mas digna
    Que historias ,,,
    Un beso inmenso ¡fuerza!

    ResponderEliminar
  2. Otro ejemplo de explotación laboral es la India. A veces no aceptar trabajar en estas condiciones laborales, y abandonar el trabajo puede costar la pérdida de una extremidad. Un abrazo. carlos

    ResponderEliminar
  3. Es tan doloroso pensar en la vida de Noura y de tantas como ella...Su historia me ha puesto la carne de gallina y siento que me arrastra hacia una angustia, que sé que no es mía, que mañana ya la habré olvidado y la habré olvidado porque tampoco puedo hacer nada para liberarla y, de este modo, se van reproduciendo las mismas injusticias porque el que las sufre no puede o no sabe cómo salir del abuso en el que vive.

    Un abrazo. Franziska

    ResponderEliminar
  4. Un relato humanitario en el cual se descubre la injusticia humana. ¡Muy triste! Felicitaciones por el mensaje que lleva.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  5. Querida Alondra , solo otra injusticia más de las miles que en este preciso momento se producen a lo largo y ancho de nuestro planeta, la explotación es algo imposible de acabar el hombre parece que perdió si es que alguna vez la tuvo de consciencia o tal vez después de todo lo vivido desde la segunda guerra mundial no ha servido de nada .... te conteste algo en tu comentario en mi blog después te escribiré a tu correo parece que el mundo se desentendió de el país que te vio nacer bendito petroleo que el mundo nos de la espalda y volteen las miradas un abrazo del alma .... me alegra que tu salud este progresando y estoy segura que este nuevo tratamiento será exitoso te quiero Alondra

    ResponderEliminar
  6. Una historia magnífica, Alondra, con un personaje de esos que piden pista.
    Un fuerte abrazo.
    HD

    ResponderEliminar
  7. Siento que haya tanta injusticia en la vida de muchas personas que, para seguir viviendo y ayudando a los suyos, deben pasar día a día por un verdadero suplicio.
    No es de extrañar que sigan soñando con un mundo mejor, con un trabajo digno, sin explotación y remunerado adecuadamente.
    Después de mis largas vacaciones, os echaba de menos, tenía que volver.
    He publicado pero mi entrada no se ha actualizado, de todas formas estoy feliz al sentirme arropada con vuestras letras.
    Te dejo cariños en un fuerte abrazo.
    kasioles

    ResponderEliminar
  8. Parece mentira la poca importancia que se da a los derechos humanos.
    Al igual que Noura en Tanger, muchos niños están siendo explotados en diferentes partes del mundo por marcas comerciales de las llamadas multinacionales a las cuales la vida humana que no sea la suya les importa un bledo.
    Algún día todo se rebelará contra nosotros.
    Besotes Alondra, precioso relato por cierto (dentro del dramatismo).

    ResponderEliminar
  9. Hola.

    Palabras profundas. Se hará temblar el alma.

    Saludos y abrazos.

    Desde Japón, ruma❃

    ResponderEliminar
  10. Muchas gracias por tu visita y tus cariñosas palabras en tu comentario...desde el dia 12 siento un recuerdo lleno de nostalgiab a esta hermosa tierra Asturiana,tierra de mis hijos y toda la familia que ahi tenemos Asturiana,,nobles y buenas gentes.
    besos
    Marina

    ResponderEliminar
  11. Me gusta esos personajes que sin duda hacen caminos indelebles que piden paso y perduran.
    Besos
    André

    ResponderEliminar
  12. Hola amiga...Nos has hecho una exrensa narración de Tánger,lo que me ha caido al alma es como esplotan los menores ,es terrible pelar tantas gambas que tendra la pobre niña los dedos pelados.
    ahora aqui en España los niños no tienen ni comida ¡¡¡que verguenza!!!
    gracias por tu comentario sobre Asturias y mi añoranza...es que la gente Asturiana es todo corazón y yo tuve la suerte de que me tocara como familia...les adoro,son sangre de mis hijos y a mi me dieron toda la familia mucho cariño que jamas podre olvidar.
    besos muchos
    Marina

    ResponderEliminar

  13. Hola.

    Meus desejos de um bom fim de semana.
    Abraços

    ResponderEliminar

Un escrito crece con tu comentario. ¡Gracias!