jueves, 10 de julio de 2014

José Ángel Buesa

Se deja de querer, y no se sabe
por qué se deja de querer.

Es como abrir la mano y encontrarla vacía,
y no saber, de pronto, qué cosa se nos fue.


Se deja de querer, y es como un río
cuya corriente fresca ya no calma la sed;
como andar en otoño sobre las hojas secas
y pisar la hoja verde que no debió caer.

Se deja de querer, y es como el ciego
que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren;
o como quien despierta recordando un camino,
pero ya sólo sabe que regresó por él.

Se deja de querer como quien deja
de andar por una calle, sin razón, sin saber;
y es hallar un diamante brillando en el rocío,
y que, al recogerlo, se evapore también.

Se deja de querer, y es como un viaje
destinado a la sombra, sin seguir ni volver;
y es cortar una rosa para adornar la mesa,
y que el viento deshoje la flor en el mantel.

Se deja de querer, y es como un niño
que ve cómo naufragan sus barcos de papel;
o escribir en la arena la fecha de mañana
y que el mar se la lleve con el nombre de ayer.

Se deja de querer, y es como un libro
que, aún abierto hoja a hoja, quedó a medio leer;
y es como la sortija que se quitó del dedo,
y sólo así supimos que se marcó en la piel.

Se deja de querer y no se sabe
por qué se deja de querer...


10 comentarios:

  1. ¡Tremendo poder de comunicación tiene la lírica!...¿qué más se puede comentar?

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  2. Los sentimientos y las palabras a veces se unen de forma maravillosa y esos autores, a pesar de los años, es como si adivinaran nuestro pensamiento.
    Un abrazo amigo.

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  3. a veces no se deja de querer , sino que el amor se transforma en otro amor , menos egoísta, menos absorbente, menos individualista , más profundo, más sabio, más generoso,distinto, pero,¡siempre amor!

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  4. ¡Hola amiga! me hiciste recordar palabras de uno de tus versos " que las lágrimas nos dejen ver el horizonte nuevo"...
    Gracias por la visita

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  5. Gracias por la visita, fue el primer poeta que leí, luego vino Benedetti, soy más de prosa pero reconozco que la poesía es belleza y música para el corazón.
    Un abrazo

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  6. ¡Qué maravilla, has regresado, estimada Alondra!
    Poema bello, pero muy triste pues dejar de querer es una situación muy dura.
    Un fuerte abrazo

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    1. Mi querida Rud es una alegría tu visita, iré haciendo camino :)
      Un abrazo muy grande

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  7. ¡Qué maravilla, Alondra! Lo he leído y querido escucharlo también. Es todo un acierto que lo hayas compartido. Voy a tomar para que cuando vaya el próximo lunes a la biblioteca, rebusque hasta que encuentre los poemas de Buesa.

    Estoy desaparecida de los blogs desde el mes de febrero y siempre con la idea de que en cuanto pudiera, siquiera vendría a leer lo que vais publicando, he ido dejando de acercarme y hasta ahora me doy cuenta de que ni siquiera me debí despedir. No entraba en mis proósitos la idea de que mi retraso iba a ser tan largo. Comprendo que en este momento de vacaciones voy a encontrar a pocos blogueros al pie del cañón. ¡Que le vamos a hacer la vida es así!
    Estoy aquí, enseguida empezaré a publicar, lo que no sé es por cuánto tiempo!

    Un abrazo muy fuerte y perdoname porque ni siquiera pasaba a ver los comentarios por mis blogs.

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    1. Querida Franziska: No te preocupes, yo también estuve alejada pero al final, aunque sea con las palabras de autores que me gustan siempre termino regresando, al menos mientras la vida me deje...
      Me pasaré por tus lugarcitos, tus letras son de las que dejan huella. Espero que tu vida real fuera gratificante, a lo virtual, ya sabes, cuando quieras y cuando puedas, aunque por alguna razón mágica los blogueros asiduos nos tenemos un cariño especial, a través de las palabras también se quiere...
      Un abrazo muy grande

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