jueves, 27 de marzo de 2014

Desde el otro lado...


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Os quiero contar que soy una mujer de 38 años, jugué en un equipo de  baloncesto, estudié una carrera, trabajé con pequeños contratos y un día decidí opositar a un cuerpo de seguridad del estado. Aprobé, fui a la academia correspondiente, hice prácticas y me dieron un destino.  Hoy soy madre soltera de una hermosa niña de cuatros años, estoy pagando una hipoteca y doy gracias porque mi madre hace arreglos para una empresa de confección trabajando en casa y puede ayudarme a cuidar a mi niña; no tengo horario fijo, unas veces voy de mañana, otras de tarde, de noche, fines de semana, navidad ...

Mi vida es similar a la tuya, por eso pienso que no hay - "unos" y "otros"- Soy de los "unos" porque tengo los mismos problemas que tú, también estoy indignada con un sistema político que cada día nos deja sin algún derecho, pero soy de los "otros" cuando mi jefe me dice que hoy toca vigilar una manifestación, ir a desalojar a unos chicos que protegen unos árboles... soy la cara visible del sistema; el alcalde está al calorcito en su despecho y el gobernador civil da las órdenes por teléfono.

Insultar al que lleva el uniforme, utilizarlo de saco de boxeo para descargar la ira a tantos problemas que tenemos, se esta convirtiendo en algo normal y eso debería preocuparnos. Como en cualquier trabajo el jefe manda y las ordenes no puedo debatirlas ni cuestionarlas. Tengo que proteger el orden público, garantizar la seguridad de los que se manifiestan y del resto de los ciudadanos pero siempre surgen pequeños grupos que escupen, insultan a mi madre, lanza piedras, destroza mobiliario urbano, propiedad privada, etc., y esa violencia no ayuda, hace perder la razón a los que convocan la protesta, y ya sabéis, si en algún momento tengo que defenderme sacando la porra entonces se me acusa de brutalidad.

Nadie es mejor que otro, en todos los entornos hay buenos y malos y si cometo un error os aseguro que lo pago caro, puedo ser denunciada y pongo en riesgo mi forma de ganarme la vida pero me duele que se diga tan fácilmente: "Todos los policías son unos hijos de puta y deberían estar muertos”

A veces puedo pedirte que te identifiques, que extiendas los brazos e incluso cachearte,  no me puedo confiar, la persona aparentemente más normal del mundo puede sacar una navaja y apuñalarme. Cuando hacemos controles ni te imaginas las cosas que requisamos; cuando alguien muere en la carretera allí estamos acompañando el cadáver hasta que el juez hace el levantamiento y somos carteros que pocas veces llevan noticias buenas a las familias. En la comisaría recibo a mujeres maltratadas y las acompaño al hospital, otras veces  voy a detener al maltratador;  busco a jóvenes perdidos en una excursión en el monte o tengo que llamar a una ambulancia porque una niña de quince años tiene un intoxicación etílica en un botellón;  soy paño de lágrimas de ancianos que han sido víctimas de un robo y no te sigo contando...

Regreso a casa cansada  física y psicológicamente y aún así, no puedo dormir, en ocasiones tengo satisfacciones, no te lo niego, pero la mayoría de las veces mi trabajo se desenvuelve con la parte oscura de la sociedad.

Espero que después de leer esta carta me veas como persona aunque lleve un uniforme.


Aclaración: este escrito es producto de mi imaginación, no es mi caso personal, simplemente intenté ponerme en el lugar de quienes parecen los malos de la película en los medios de comunicación. 

8 comentarios:

  1. Mi querida, en mi “bendita” Argentina las cosas son iguales, por desgracia, pero tuve la oportunidad de conocer un policía que me contaba cosas como las que nos cuentas tú y comprendí que es fácil juzgar desde afuera. Comprendí por ejemplos que son ustedes los que se juegan la vida en cada manifestación mientras yo la miro por TV, etc, etc.
    Solo sigue siendo tú, mantén tus valores y no pierdas tu esencia. Que seguramente cuando vuelves a casa cansada, la mirada de tu hija te borra toda angustia. Solo eso cuenta. No puedes cambiar la mente de la sociedad.
    Besos desde lo profundo del corazón….

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  2. Hola mi querida Alondra , sé que te refieres fundamentalmente a la Policía de España, aunque creo que salvando las distancias puedo recoger un sentimiento parecido a los policías de aqui, el cual se les acusa de corrupto, ect. Es verdad a veces abusan de su poder, pero alguna vez tuve que revisar y conocer alguno de ellos, su situación aqui es realmente grave, porque es tal su grado de pobreza que convive en los mismos barrios que los delincuentes, los mismos que deben aprender, viven del lado oscuro de la sociedad, y es difícil que no se vuelvan delincuentes. En una oportunidad sostuve que los policías no debían serlo por muchos años, pierden los limites inconscientemente, deberían tener un trato psicológico especial , un escala salarial muy buena y una jubilación con menos años de servicios . No dejes de trinar un beso mi amiga

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  3. Mi bella Alondra, hermosa ave que visita mis espacios he retornado a ustedes..Hermoso tu espacio, sublime reflexiones, celestial tu alma. No dejes de volar llevando contigo lo que el Creador nos regala al nacer: EL AMOR FRATERNAL. No dejes de realzar tu presencia visitando mis espacios. No dejo de visitarte amiga, por que nos une esa vocación de amor hacia todos en pleno vuelo de vida.

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  4. Pues has hecho un precioso escrito homenaje a unos servidores de los cuales yo personalmente no solo con ell@s me siento seguro, sino también orgulloso y me uno a ti en tan bello homenaje.
    Besos
    André

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  5. Los culpbales están calentitos en casa, y son cuatro.

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  6. No dudo de que existen policías honestos ¡Y militares honestos también! Creo que en todas las profesiones y oficios existen los éticos y los que se llevan todo al trasto. El problema reside en los estados Forajidos que estimulan la represión de disedentes, manifestantes y opositores, excusan la tortura y premian a los represores. Y esto es lo que está pasando en Venezuela

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  7. Totalmente de acuerdo con tu entrada. No puedo entender como ven a las fuerzas de seguridad como el enemigo a batir, sencillamente hay que verse en medio de un grupo de energúmenos en los que la fuerza y la violencia son su arma principal y entonces podremos opinar.
    Besos de gofio.

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  8. en la dedicatoria de hoy aunque no te mencione estás incluida
    Besos

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