miércoles, 22 de enero de 2014

Mañana: reunión de vecinos

¡Lo que me faltaba!... hablar de los mismos temas de siempre que nunca se solucionan, aguantar a esa vecina chismosa y al del cuarto tan quisquilloso... ¡Uff!, no puedo faltar quieren subir las cuotas y no está el presupuesto para más recortes, sinceramente después de trabajar todo el día con lo agradable que es llegar a casa, poner las zapatillas y sentar el trasero en el sillón, a quién le apetece ir a una reunión de vecinos...

Hoy en los edificios nadie se conoce, muchas veces ni al de la puerta de al lado, el individualismo hace que solo veamos nuestros problemas, encerrados, no vaya ser que no se nos pegue un problema ajeno.

En nuestra comunidad todavía existen lazos fraternos, llevamos entre treinta y cuarenta años juntos, los niños nacieron y jugaron bajo el mismo tejado, cuando las familias se iban de vacaciones no era raro que te dejaran el canario o el hanster e incluso las llaves para que le regaras las plantas. Algunos son ya ancianos y están solos, saben que pueden llamarte a la hora que necesiten. En una palabra, nadie se mete en la casa de nadie pero todos formamos una gran familia. ¡Ah!, pero llega la reunión de vecinos y la gente se transforma, salen unos defectos que ni te imaginabas: vaya manera de gritar el buen señor del primero, ese que te abre amable la puerta cuando traes las dos manos ocupadas con las bolsas del super. Y qué decir del dentista que siempre paga las cuotas con retraso pero es el primero en exigir más horas de calefacción...Ya sabéis, generalmente tenemos la noble práctica de sonreír, saludar, hablar del tiempo en el ascensor y hacernos los simpáticos con los niños y los perros; en fin, nos pasamos la vida buscando aprobación, el quedar bien, aunque luego, al cerrar tu puerta te pongan, los pongas, de vuelta y media.

El caso es que hoy Mª Luisa llamó al timbre y me dijo: - "toma la autorización, lo que tu votes yo también".

No me importa hacerle el favor, desde que murió su marido anda desorientada y como alma en pena. El problema es cómo planteo su queja: - " No puedo más, los franceses del piso de arriba todos los sábados tienen fiestas, y a diario llegan de madrugada,  ponen a centrifugar la lavadora, se duchan  y lo peor es que hacen uso matrimonial de forma ruidosa. Todas las noches me pongo unos tapones de cera que me recomendaron en la iglesia y ahora también tengo que ponerlos durante el día pues las obras de la calle me levantan dolor de cabeza y claro, mi hija me llama por teléfono y no me entero y hasta mi nieto me llamó tapoinómana..."   - (¿?) -


4 comentarios:

  1. ¡Los vecinos!...De verdad que son un problema pero también son nuestro "hermano más cercano" ¿Recuerdas?
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    Muy interesante lo que dices de Google +, pues a mí también me pasa lo mismo y a nadie le había oido quejándose. Se supone que una aplicación se hace para que las cosas circulen con menos contratiempo ¡Pues no! Esto lo que ha hecho es dificultar la comunicación entre blogueros. Practicamente, los que pasan a esa plataforma los pierdo ¡Y te lo digo yo cuyo correo es gmail de google! Bueno. Todavía no ha habido nadie que me explique qué es lo que está pasando con eso.

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  2. En todo el planeta suceden estas cosas, parece que nos olvidamos de como ser respetuosos de todos y buenos vecinos
    Fuerza! :)
    Besos

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  3. En todas partes parece que sucede lo mismo. A pesar de todo todos queremos vivir amuchados en edificios, ello nos da seguridad y compañía, otras algunos dolores de cabeza.
    Besos
    http://siempreseraprimavera.blogspot.com

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  4. Debajo del mismo cielo y el mismo sol
    transitan cada día nuestros sentimientos,
    por un puente construido con amor y ternura
    que nos une de corazón a corazón…
    Un hermoso puente llamado amistad.

    Gracias por acompañarme siempre
    con la magia y el silencio de las palabras.

    Un abrazo y feliz fin de semana
    con una sonrisa en las pupilas de la ilusión.

    Atte.
    María Del Carmen


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