viernes, 12 de julio de 2013

Agua (en hindi: वाटर)

En el verano, el Área de Cultura de la Diputación de mi ciudad programa diversas actividades y cada día de la semana lo dedica a un arte. Así, este martes, he disfrutado entre otros muchos asistentes con esta hermosa película; en su día, año 2005  fue nominada a los premios Óscar, escrita y dirigida por la directora Dīpa Mehta.

Transcurre en 1938 cuando todavía era habitual casar a las niñas con hombres mucho mayores que ellas por razones económicas. Al morir el marido, se encerraba a la esposa en un ashram o casa de viudas pues eran consideradas una carga para la familia.

Chuyia, es la protagonista, una niña de aproximadamente 8 años; en su inocencia, es imprudente y curiosa, hace preguntas indebidas ofendiendo los preceptos de  una sociedad arcaica. Su inocencia e ignorancia cuestiona reglas que no entiende y es impactante cuando se atreve a preguntar ¿dónde está la casa de los viudos?... Su presencia en el ashram, lugar donde asoman las acciones y sentimientos más maravillosos y más perversos cambia la vida de las demás viudas.


Kalyan es su amiga, no tiene el pelo rapado pues mantiene a la comunidad con un trabajo sexual fuera del recinto.Un día por mediación de Chuyia conoce a Narayan, un joven rico seguidor de Gandhi, se enamoran y él incluso le propone matrimonio pero cuando ya abandona el ashran y viaja al otro lado del río a conocer a su familia política descubre que el padre del joven es uno de sus clientes. Ante esta situación toma la decisión de hundirse en las aguas del río Kalyani...

Chuyia es engañada por la jefa del ashran diciéndole que regresaba a casa  y la llevan una noche a ocupar el lugar que tuvo su amiga como  prostituta para el padre de Narayan.  Este episodio despierta en Shakuntala, una viuda muy devota y de las pocas  que saben leer, su espíritu rebelde e intenta salvarla del terrible destino...

En la estación, el joven Narayan triste por el desenlace de su historia de amor decide marcharse siguiendo la ruta de Gandhi, y cuando ya el tren se aleja, Shakuntala le alza a Chuyia para que la pongan bajo el cuidado de Gandhi.

El agua, presente en toda la película, es una metáfora de la unión y la lucha entre las leyes y la identidad, entre los anhelos de libertad y las tradiciones que incomprensiblemente nos oprimen. Esta hermosa obra  representa una crítica al hinduismo extremo y a la opresión femenina en general. Sientes un nudo en la boca del estómago porque entras en el pensamiento de cada personaje y conmueve desde el primer fotograma hasta el último.



De una entrevista a Dīpa Mehta:

A pesar de que soy hindú, las viudas seguían siendo un misterio para mí hasta que empecé a investigar para escribir el guión de "Agua", la tercera película de mi trilogía después de "Fuego" y "Tierra". Su situación me conmovía profundamente. Estas mujeres viven de acuerdo con el contenido de un texto religioso de más de dos mil años de antigüedad.
En el año 2000, después de obtener todos los permisos necesarios y la aprobación del guión por parte del gobierno de la India, los actores y el equipo técnico viajaron a Varanasi para empezar el rodaje de "Agua". Después de seis semanas de preparación, empezamos a rodar en la orilla del Ganges. Lo que ocurrió a continuación fue algo totalmente inesperado. A los dos días, se desataron violentas protestas protagonizadas por fundamentalistas. Se acusó a la película de ir contra la religión hindú, los decorados fueron destruidos y tirados al río, quemaron una efigie mía, y las manifestaciones se sucedieron en las calles de Varanasi. Atónitos, intentamos pedir ayuda al gobierno local, que había dado el visto bueno al rodaje, pero no sirvió de nada. Ante las crecientes protestas y amenazas, nos vimos obligados a suspender el rodaje.

Me di cuenta posteriormente de que "Agua" reflejaba lo que ocurría en India, el ascenso del fundamentalismo hindú y de la absoluta intolerancia hacia cualquier cosa que lo cuestionara. Por lo tanto, éramos el blanco perfecto.

Terminar "Agua" se había convertido en una misión personal, pero el productor David Hamilton y yo tardamos cuatro años en conseguir revivir el proyecto en Sri Lanka. Arriesgarse a rodar en India era una locura. Tuve que cambiar de reparto y sustituir a la luminosa Nandita Das, la protagonista de Fuego y de Tierra, por Lisa Ray, una actriz más joven. Seema Biswas, que se hizo famosa por La reina de los bandidos, aceptó el papel de Shakuntala, que debía interpretar Shaba Azmi. John Abraham, una auténtica estrella en Bollywood (Bombay, el centro cinematográfico de India), es Narayan, el joven idealista seguidor de Gandhi del que se enamora la frágil viuda Kallayani. Para el papel de Chuyia, encontré a una niña en Sri Lanka. Sarala viene de un pueblecito cercano a Galle. A pesar de no haber actuado antes, para ella es lo más natural. El problema era que no hablaba indio ni inglés. Aprendió los diálogos fonéticamente y la dirigí a través de un intérprete y por gestos. ¡Es asombrosa!


Escrito anterior sobre este tema:

http://alondra-volarsinalas.blogspot.com.es/2011/04/mujeres-viudas-en-la-india.html


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