domingo, 27 de mayo de 2012

No creas todo lo que escribo...


Dicen que cada vez que recordamos algo, borramos y reescribimos el recuerdo. Si es así, quizás las cosas que recuerdo no han existido jamás... Sin embargo mi cerebro está lleno de colores, sabores, olores, imágenes, sentimientos...

Un estímulo siempre desencadena algo emocional y la mayoría de las veces es un cosquilleo que recorre el cuerpo, incluso caminas levitando y es como ese grito de ánimo en una competición deportiva que da fuerza cuando estabas a punto de claudicar.

Las ilusiones llenan tanto espacio que necesitas compartirlas, aunque no siempre es así; algunas son como espejismos, no sabes con claridad lo que quieres pero hacen trabajar el cerebro y son como pócimas mágicas que te ayudan a salir de las arenas movedizas que te ahogan lentamente.

Cada día tomamos decisiones, unas importantes y otras no tanto, en el teatro de la vida parece que nos tocó el papel de atrezzo y a a pesar de las posibles frustraciones nos seguimos colocando en el mismo lugar sin motivación de tanto repetir los mismos gestos.

En la vida se aprende incluso a regular los estados de ánimo para que el lenguaje no sea fuente de conflictos y soñamos despiertos porque así vencemos el cansancio, y las miradas guardan  misterios igual que esa luna que cada noche sólo muestra una cara.

jueves, 24 de mayo de 2012

Bajo el mismo tejado



Ha salido el sol y Marta está sentada en el balcón. En la soledad los pájaros anidan en su cabeza, con los brazos unidos se mece de un lado a otro...

La casa estuvo mucho tiempo alquilada, un día llegó, e hizo sentir su propiedad, cambió cortinas, pintó paredes, puso muebles nuevos y empezó a saludar a los vecinos; tendía la ropa en el patio interior, salía de paseo de punta en blanco y se mantenía al margen de problemas y chismorreos. Todo normal, hasta que comprendimos que sobrevivía en soledad. 

En el edificio los niños le llaman loca, pasea por las escaleras o sube y baja en el ascensor y no va a ningún lugar. Llama un taxi, abre la puerta, se sienta y no da ninguna dirección, pasa unos minutos en la compañía del taxista, paga y se baja; va a la panadería compra una tarta y la deja frente a la puerta de cualquier vecino, otras veces es una fuente de croquetas recién hechas o llama al timbre y te pide que la dejes hablar por teléfono.

Si la familia contrata a una persona que le haga compañía la echa a caja destempladas. No se mete con nadie y saluda con una sonrisa. Hoy de madrugada vino la policía, recorrió todo su piso para comprobar que no había nadie, la noche y su imaginación le jugó una mala pasada... 

Nada podemos hacer, no quiere ayuda, su soledad es como una burbuja protectora. Encerrada en las cuatro paredes de su casa reniega de la realidad y de los suyos. ¿Cómo salir del silencio cuando te abraza implacable y te arrulla en su regazo?

lunes, 21 de mayo de 2012

Me queda la duda...


Viñeta de: Andrés Rábago García, El Roto, historietista y humorista gráfico. 

Los políticos, los ricos, los banqueros y los que manejan el poder tienen la  reiterada manía de comerse la mejor parte de las vacas gordas. Ahora, de tanto ordeñarlas se volvieron flacas pero siguen empeñados en convencernos y obligarnos  a alimentarlas hasta que vuelvan engordar...

domingo, 20 de mayo de 2012

Llegada y despedida...

En el pueblo donde vive la familia Rodríguez, de un lado de la carretera principal está el Hospital, del otro el Tanatorio. Por esas extrañas circunstancias de las que culpamos al azar, la noche anterior la familia Rodríguez recibió con alegría un nuevo miembro en el hospital, por la mañana, se reunieron para despedir en el tanatorio a otro. La vida jamás se detiene, cambia de aspecto, cambia de rostro...


Ayer se fue Lola, sobrevivió 13 años a su enfermedad y al final se fue en un suspiro. Su hermana lloraba silenciosamente, en sus manos un rosario, tiene el consuelo de creer en un cielo y Lola se lo había ganado. Su hija apenada por no recibir su última mirada se culpaba de algo donde ella no tenía arte ni parte, lo que importa es lo que hizo antes, como vivió y apoyó a su madre. El marido sin acabar de creerse que el fin hubiera llegado después de convivir tantos años con una muerte anunciada.

Para Lola del cáncer se encargaba la quimio, los médicos; nunca conocí a una persona que tuviera tanta fe para seguir todas las indicaciones, y se enfrentó a procedimientos invasivos como cirugía, quimioterapia y radiación dejándose llevar sin una duda. Tenía una actitud positiva, voluntad para luchar y desde luego no escondía el nombre ni los efectos.

Los rituales de la muerte me dejan frío en el alma pero con los años comprendí que la muerte es parte de la vida y no queda otra que organizarla como quien organiza otro evento más de nuestro paso por este planeta: los servicios religiosos, tradiciones, flores, ayudan a la familia a paliar el dolor y sentir que se honra a la persona que falleció.

No quise verla en el ataúd, soy de las que prefiero recordar a quienes aprecio como fueron y como digo a los míos: -"en mi velorio cajón cerrado". Ante la muerte no soy capaz de derramar una mísera lágrima por mucho que lo sienta, incluso las palabras se evaporan; es un estar presente, acompañar, escuchar e incluso por momentos miras alrededor y tienes ganas de gritar: ¡Es el último viaje, la última estación, un poco de respeto!...

En fin, la muerte nos iguala y para conjurar el miedo no es nada raro ver a las personas sonriendo y hablando unas con otras como si nada triste hubiese ocurrido. Pero el murmullo, el abrazo, la palabra, la visita de esos rostros conocidos sirve de algo: es compañía  para los vivos, la difunta es sólo un muerto y parafraseando al poeta: ¡Dios mío, que solos se quedan los muertos!

jueves, 17 de mayo de 2012

Regreso igual que me fui...

Vuelvo y pido perdón por la tardanza
se debe a que hice muchos borradores
me quedan dos o tres viejos rencores
y sólo una confianza (Benedetti)



El cielo está azul y la primavera luce en todo su esplendor, vuelvo a volar y olvido los paisajes que recorrí estos últimos días de borrasca. No están las circunstancias para muchos cantos pero todavía tenemos libertad, opción de poner voluntad, las circunstancias no son siempre como queremos y muchos nadamos sin avistar tierra donde tender nuestro cuerpo al sol.

No quiero que la rutina, la desesperanza, la tristeza se conviertan en temas recurrentes en esta ventana. Intentaré hablar desde el corazón pero de temas positivos, al menos con una pequeña dosis de humor, al fin y al cabo todo se pega a nuestra ropa y mejor el perfume de la hierba mientras deshojo margaritas.

En las palabras cabe todo, bueno o malo; en los días hay urgencias y cosas poco importantes; todos los discursos tienen razón pero no se la veo... Vivimos un mundo de sobre exceso informativo que mueve fuerte y constantemente las creencias y valores,  las referencias nos son suficientemente válidas y fuertes para orientarnos. Las ideologías luchan por sobrevivir en una eterna confrontación, en un mundo gobernado por el miedo y la ambición, esa vida que sigue la corriente de lo que la sociedad una vez nos metió en la cabeza.

Las tareas pendientes nunca se acaban pero nosotras si en el intento, tanto cambio genera incertidumbre ya que no pueden determinarse sus consecuencias. A nivel personal estoy intentando salir de la estación manejando la maquina del tren de mi vida, dejando en la vía vagones que me quiten el sueño, de lo contrario se convierten en un lastre que pueden robarme lo mejor de mi misma.

Prometo cerrar la puerta a la tristeza, al enfado, al fracaso, a la melancolía, a la desesperación y a la rutina. Cerraré los oídos a los pesimistas y jugaré a ganar porque perder ya pierdo todos los días...