lunes, 27 de febrero de 2012

Filosofando...

Amado Nervo escribió: "Quiero a la que me quiere y olvido a la que me olvida".

Esta frase me hizo pensar en la indiferencia que puede cubrir con un manto el corazón y lo impermeabiliza para no sentir nada hacia alguien por el cual debíamos de tener un sentimiento.
En ocasiones el escudo se va tejiendo poco a poco para compensar y pegar resquebrajaduras emocionales y según lo vas logrando la apatía toma el lugar de la sensibilidad...
Uno va cambiando cuando nuestras reacciones se modifican según los hechos que nos sobrevienen diariamente. Si no reaccionamos en el momento justo nos convertimos en víctimas de las circunstancias.

viernes, 24 de febrero de 2012

¡Mujer, eres maravillosa!...



Lo primero que hago al levantarme es poner la cafetera…Cuando salgo de la ducha ya el olorcito a café llena la casa y su solo aroma  me despeja…

A veces soñamos con grandes cosas y los mayores placeres están en esas rutinas de todos los días que cuando no puedes hacerlas, son precisamente las que echas de menos: el desayuno hojeando la prensa, el beso de buenos días de tu compañero, el bocadillo que pones en la mochila de tus hijos, la compra en el supermercado con la lista en la mano para no pasarte del presupuesto,  salir volando a la parada del bus e incluso agradecer el retraso o tendrías que rascarte la cartera en taxi para no llegar tarde.

¿Y qué me dicen de esos pequeños instantes que arañamos para nosotras?,  imprescindibles, obligatorios, de imperiosa necesidad, de alguna forma tenemos que encontrarnos... A veces, robas minutos al sueño y te sientas ante esta ventana mágica con la  imaginación, ese paraíso maravilloso que nadie  te  puede robar y como pescadores vamos lanzando la caña río adelante, y encuentras truchas en forma de vivencias, y cañas que se entrelaza con la tuya para permitirte compartir sándwichs de palabras.

Hace poco fui a una conferencia de esas que preparan los centros sociales para gente de la tercera edad. Acompañaba a mi vecina para ayudarle a dar ese primer paso a nuevas amistades; la muerte de su marido hace un año la tiene sin ilusión, sus únicas salidas son las indispensables, para colmo no tuvo hijos y con setenta años todavía debe hacer muchas cosas.

El conferenciante era un hombre joven y empezó con una frase que nos dejó una sonrisa bobalicona…“No hay riqueza material que pueda valer lo que vale un beso de una mujer cada mañana”…¡Oohhhh!!!, rompimos en aplausos…

Sois especiales y únicas os aseguro que siempre hay alguien que piensa en vosotras antes de dormir (¿?) A veces tenéis miedo pero es una sensación natural, no dejéis que os detenga. Hay un tiempo para lamentarse pero es insano quejarse constantemente.  Las mujeres sois únicas para descargar confidencias con vuestras amigas, hermanas o madres y eso es salud. Las mujeres sois fuertes, os duele el corazón con los problemas de los hijos pero no quedáis de brazos cruzados, siempre intentáis buscar una solución y si no la tiene, ese abrazo, esa sonrisa es como un paraguas en una tormenta.


No mejores ni peores que los hombres;  iguales en inteligencia, preparación, simpatía, trabajo, capacidad para resolver problemas, sinceridad y decisión. Habéis trabajado mucho: en el campo, en las fábricas, en las oficinas, vuestras hijas y nietas seguramente son  médicas, abogadas, policías, taxistas… y además siguen luchando por la familia con la ayuda inestimable de muchas de vosotras...

A todas nos gustan las lisonjas así que el conferenciante tenía acaparada nuestra atención y murmullos de complacencia, y entonces la apoteosis final…Solo me queda deciros que a los hombres nos cuesta, no nos resulta fácil decir “te quiero” pero cuando lo decimos es con sinceridad.

Llegado a este punto debo reconocer que puse cara de perplejidad, por lo general algunos hombres dicen con mucha facilidad y poco convencimiento te quieros interesados. En fin, todas en pie aplaudimos y un grupo numeroso rodeó al conferenciante, por edad el nieto ideal de la mayoría. Mi vecina, centro de atención de las más veteranas estaba contándoles la historia demasiado conocida por mi, aproveché la primera oportunidad y le dije que la esperaba en la cafetería. Ya sabéis que siempre hay un cuadernito en mi bolso y de esas anotaciones entre sorbos de café nació este escrito.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Fito & Fitipaldis

Frases, desconozco el nombre del autor, fueron copiadas en mi pequeña libreta,  hoy me apetece dejarlas en esta ventana: 

Somos seres humanos vulnerables y por tanto nos dejamos arrastrar por nuestras emociones; especialmente la ira...


Más vale paciencia que temeridad y dominarse que conquistar una ciudad...


Respuesta blanda aplaca la ira, palabra o gesto hiriente atiza la cólera.


La canción tiene la sinceridad de las emociones, sin trampa ni cartón; música para todo tipo de ánimo, para patear basureros de madrugada o para aguantar la más absoluta tristeza. Así es Fito y su banda.







domingo, 19 de febrero de 2012

La moda de la autoayuda...


"No hay mayor negocio que vender a gente desesperada un producto que asegura eliminar la desesperación" (Aldous Huxley)

No me gustan los libros de autoayuda por lo general te ofrecen la receta para todo: la felicidad, caer simpático, enamorar, conseguir un buen trabajo, dejar de fumar, etc., etc.
Consejos que no siempre puedes aplicar, porque las circunstancias personales no son para todos iguales, porque el pollo con cerveza usando la misma receta a todos no nos sale igual.
Esta confesión viene a cuento porque mi hija llegó a pasar el fin de semana entusiasmada con un libro:

No me iré sin decirte a donde voy
Autor: Laurent Gounelle 


…Has vivido cosas que, en cierta manera, se han grabado en ti y condicionan la forma en que ves el mundo, en que te comportas, tus relaciones con los demás, tus emociones... El resultado de todo ello es un verdadero desastre, hablando claramente. Te causa problemas y te hace desgraciado. Tu vida será mediocre mientras la vivas así, por lo que hay que obrar ciertos cambios. … (Copia de la contraportada)

Seguramente lo leeré aunque sólo sea para pasar un buen rato comentándolo con ella. Eso si, debo reconocer que lo haré con espíritu crítico. Alondra lleva un tiempo intentando ampliar su libertad interior, esa que no depende del amor, ni del que dirán, ni de tu padre, ni de la sociedad… Conjugar la razón y los sentimientos lleva su tiempo y a mi me sobra para reflexionar, cada día consigo pequeños logros para no ser una marioneta manipulada, para no dejarme arrastrar por pensamientos ajenos, criterios de otros, verdades a medias.

viernes, 17 de febrero de 2012

¿Salen caros los obreros con cultura?...


Optimista: La educación es parte del progreso de un país en este mundo que cada día te presenta un desafío. Si, los conocimientos te permiten analizar problemas y buscar soluciones; saber si se respetan tus derechos y pelear con conocimiento de causa para que no te estafen.

Pesimista: Seis de cada diez universitarios desempeñan un trabajo que requiere de una preparación académica inferior a la que poseen. Todos los trabajos son dignos y respetables, de acuerdo, pero eso no significa que no me parezcan una mierda de trabajo.

Optimista: No soy pobre, sólo que no tengo dinero.

Pesimista: A un perro con dinero se le llama señor perro, primero comerá él y además te enseñará los dientes.

Ayer, la madre decía: ¡Estudia! Es la herencia que te voy a dejar…

Hoy, la madre dice: Las cosas siempre ocurren por algo, no pierdas la ilusión. Los conocimientos que adquiriste ya no te los quita nadie.


La hija argumenta: Cada día me golpeo contra una realidad que no me gusta y lucho por no bajar los libros al contenedor de la basura. Lo que más duele es que la vocación empieza a evaporarse, demasiados conocimientos y ni una oportunidad de transmitirlos. Estoy perdiendo la ilusión y no se puede enseñar sin alegría; además, no se aprende a enseñar sino enseñando y en este proceso sin futuro a la vista, intento seguir adquiriendo conocimientos simplemente para escapar del trabajo en que me gano la vida.

La madre piensa: ¿Para qué sirvió esa inversión de tiempo, dinero y esfuerzo de tantos años? ¿El estado también despilfarró formando universitarios que no podía acoger? Los estudiantes no engrosaban las filas de parados, ahora nos damos cuenta que la economía no genera la suficiente cantidad de empleos ni para los más capacitados.

Resumiendo que es gerundio: Si la educación es cara mucho más es la ignorancia. ¡No te rindas!

miércoles, 15 de febrero de 2012

El abuelo...


Imagen: http://www.jrcasan.com/Renfe/renfe.htm


El día amaneció soleado y el abuelo Manuel, con su boina y su bastón de empuñadura de plata, salió como  cada mañana a pasear para dedicar un espacio a sus recuerdos.

“Abuelo, ¿en qué piensas?

"En el camino recorrido y en el más breve que falta por recorrer”.

Imagino que se pregunta cómo puede tener ya 99 años. Su rostro tallado por los caminos del tiempo y conservando tan frescos los recuerdos: su niñez en el pueblo marinero asturiano, las necesidades de entonces, la época convulsa de la guerra civil…cuántas cosas que nunca hizo y le gustaría haber hecho… El trabajo, ¡ay!, el trabajo… Conserva la amabilidad antigua de los caminantes y va saludando a los vecinos que encuentra.

Su madre había muerto en el parto. Su padre de las tierras áridas de Castilla llegó a Castropol y descargaba pescado en el muelle, mientras a él lo cuidaba un “ama” que lo amamantaba junto a su niña, Rosa,  hermana de leche emigrada a la Argentina.

Cuando estalló la guerra civil, él, maestro liberal, se salvó en el paseíllo de morir en la tapia del cementerio pero no de probar la cárcel. Fue entonces cuando agradeció que las amistades sean producto de un sentimiento y no de una ideología o creencia. No era católico, ni visitaba la iglesia, es más, siempre le llamó: “cuervo negro” pero el cura era su compañero de partida de cartas en la taberna y con quién mantenía largas e interesantes conversaciones, y fue, gracias a su intervención, que pudo salir de aquella mazmorra y cruzar la ría del Eo.

Siguiendo su consejo de no llamar la atención, llegó a un pueblo, nudo ferroviario y consiguió trabajo descargando vagones de carbón. Se enamoró de una joven que tan pronto amanecía llegaba por la vía recogiendo la carbonilla en un capacho de mimbre y se casaron un domingo en la primera misa de la mañana.

Vivían con los padres de ella y una hermana que pronto abandonó la casa para ir a servir junto el abogado del pueblo y como en un cuento de hadas, se caso con el hijo de su patrón. Entonces ellos heredaron la casa y allí fueron naciendo sus siete vástagos. Por la noche y a pesar de su terrible cansancio les enseñaba a leer. En un mapa pegado en una esquina del comedor, les iba cantando los ríos, las montañas, las ciudades y su historia. En papel marrón de envolver quedaban los primeros números y reglas matemáticas.

Cuando llegaban a los 13 años con todo el dolor de su corazón les buscaba trabajo, eran muchas bocas y poco el dinero para comprar comida. La ropa la iban heredando gracias a las serviciales manos de su compañera, que lavaba en las heladas agua del río, y lo mismo remendaba un pantalón que plantaba tomates en la pequeña huerta.

Sus hijos salieron como su bastón: derechos y luchadores. El mayor tuvo que servir a la patria en África, y luego gracias al buen manejo de los números logró un puesto en el economato de la RENFE. El segundo pudo optar al examen de ayudante de juzgado con el padrinazgo de su tío político. El tercero tenía unas manos de artista, pero como no se podía comer con la pintura ni la escultura, se dedicó a la ebanistería, hoy es un  empresario de éxito. La cuarta, se casó con un cajero de banco, pero el destino quiso que se fuera antes que el padre dejándole dos nietos, ¡qué malo eso de sobrevivir a los hijos!... La quinta, se quedó embarazada del novio y los hermanos  hicieron cumplir al hombre poco amante de los compromisos; una vez nació la criatura, emigraron los dos a hacer las américas, dejándole una boquita más que alimentar. La sexta se casó con un vecino, electricista y al poco tiempo los despidió en la estación con rumbo a Zaragoza a una empresa hidroeléctrica.

De allí vino el cuadro de “La Pilaríca” que tiene sobre la cama. Aprovechando que no pagaba tren, con un bocadillo en el bolsillo y una bota de vino, viajó toda la noche sentado en los duros asientos de madera del compartimiento, saboreando un poco de libertad, con la excusa de ver que la hija no pasaba necesidad. “¡Qué  bonita era Zaragoza!” … Él, que se considera ateo cuenta como  lo envolvió la paz en la basílica del Pilar, como disfrutó saboreando historia y mirando el Ebro.

Y así volaban los años… Al séptimo hijo lo pudo enviar al colegio, hacer el ingreso y estudiar comercio mercantil. El abuelo,  Don Manuel como le llaman en el barrio, escribía y leía las cartas a sus compañeros de paladas de carbón, ejerció de maestro en la sombra a cambio de una gallina o unos kilos de patatas; hizo estraperlo con café y se pudo comprar una enorme radio de ojo verde que su mujer tapaba amorosamente con un paño de ganchillo. En la soledad de la noche escuchaba la Pirenaica y lloraba de miedo, de rabia y de impotencia…

Ahora sus nietos militan en partidos políticos de distintas ideas. Sus hijos han salido adelante. Y él, con sus gafas de culo de vaso lee todos los periódicos en la biblioteca del centro social. A pasito lento piensa si… "la historia es el producto de la memoria o del entendimiento... El pasado quedó atrás, para qué reabrir viejas heridas. Los crímenes, crímenes son, los cometiera quien los cometiera. La transición fue de reconciliación, que la historia sirva de aprendizaje. Nunca más, morir o matar  por pensar diferente. Vivir sin miedo, sin odio y en paz.”

(Publicado por primera vez el 05/09/09 con el título "La memoria histórica" en http://unpuentedepalabras.blogspot.com/)

viernes, 10 de febrero de 2012

Joaquín Lourido (Danza Poética)

Alondra, de nuevo, feliz y trinando en la ventana. Y como dijo el poeta a quien dedico la entrada de hoy en uno de sus versos:

Y sigo aquí… Queriendo, soñando, viviendo…

Sabéis que os llamo amigos de palabras compartidas y ayer tuve la suerte de conocer personalmente a uno de vosotros http://joaquinlourido.blogspot.com/vivimos en la misma ciudad y no obstante, fue en esta gran tela de araña bloguera donde nos cruzamos. Disfruté de una hora de tertulia más  humana que  divina, aderezada con la voz y la poesía de un hombre amable y comunicativo.

Por problemas ajenos a la voluntad no pude acudir a la presentación del poemario, la ocasión esta vez vino casi a mi puerta y no iba a dejarla pasar.


Los poemas de Quino te hablan de los caminos de su pensamiento, de los sentimientos, los sentidos; las palabras se convierten en imágenes. Al igual que el título del libro sus poemas son como la danza: movimiento, interpretación, ritmo y todo en el espacio de 93 páginas.


Descubrí que había publicado obras en prosa y al igual que los buenos maestros  supo abrir la puerta de la curiosidad: “Cuando las mujeres fueron sacerdotisas” según parece le costó algún disgustillo, después de escuchar este comentario, tan pronto tenga ocasión me acercaré a la librería  para ver si puedo hacerme con algún ejemplar.


Gracias Quino por la hermosa dedicatoria, no tendré que buscar la estrella porque dejaste una hermosa luz encendida.