viernes, 27 de julio de 2012

Tertulia al calor de la noche...



.. Sinceramente, ¿sabes qué palabra me viene a la mente a la hora de hablarte del tema?: "utopía", no soy madre y mi punto de vista es la de una profesional que está deseando una oportunidad, aunque cada vez lo veo más difícil...

-Hija, el escritor portugués y premio Nóbel de literatura José Saramago en una entrevista que le hicieron cuando publicó "Las intermitencias de la muerte", dijo: si pudiera borraría de los diccionarios la palabra “utopía” porque ha traído muchos más daños que beneficios. ¿Qué sociedad queremos? Nada más fácil. Queremos una sociedad feliz. Y se trata de una sociedad que no ha existido nunca, ni existirá jamás. Entramos entonces en el territorio de la utopía y queremos una sociedad utópica.

-¡Mamá!, yo todavía creo que no debemos perder de vista la "utopía" en lo que se refiere a tener un ideal que nos lleve a transformar la realidad, a intentar resolver problemas. La escuela debe ser lo más democrática posible y que todos nos consultemos desde el respeto, entendiendo que éste no significa sumisión y obediencia ciega, significa atender las sugerencias o ideas que otras personas puedan tener, que esas ideas se puedan debatir, y si son razonables asumirlas.

En este momento todavía soy optimista, mi tiempo aún no pasó y tengo la esperanza de creer que la educación bajo el prisma de calidad debe estar integrada adecuadamente por asociaciones familiares y docentes, de forma que las familias participen y contribuyan a la mejora del sistema educativo. Los padres y el conjunto de profesionales que forman la escuela son los referentes que tienen los hijos-alumnos para canalizar sus esfuerzos en el aprendizaje. De cómo sepan encontrarse mutuamente estos dos sectores en el proceso de motivación del niño dependerá el resultado de la experiencia educativa.

-De acuerdo, los maestros son un colectivo bien preparado y en consecuencia hay que valorar sus opiniones, aunque no coincidan con las de los padres. No podemos olvidar que su conocimiento del niño es distinto, e intercambiar información es esencial, conociendo los problemas del Centro donde se educa el hijo los fines serán concordantes y no antagónicos. Cuando tú eras niña había tres modelos a la hora de educar: la familia, la escuela y la calle. La familia enseñaba unos principios de forma vivencial, la escuela se encargaba de la instrucción y la calle transmitía una experiencia vital, un conocimiento de la realidad en grupo.

-Ya... pero en las grandes ciudades la calle se ha vuelto peligrosa para los niños. La familia también está perdiendo peso en la formación (trabajo excesivo), entonces se quiere compensar con el incremento de obligaciones en la escuela (comedores, actividades extraescolares, excursiones, campamentos de verano…) En una palabra a la institución escolar cada día se le van exigiendo mas deberes.

La institución, los docentes, los alumnos, los padres, tienen su propia idea de “quien dice a quién”. Antiguamente era fácil, el profesor era el responsable de pensar tanto los contenidos como las estrategias de enseñanza; hoy en día los objetivos contradicen la realidad, lo que un maestro pueda comunicar, pasa a cómo lo comunica y en función de las características de a quién se le comunica.

Los niños provienen de diversas culturas y extractos sociales diferentes y llega un momento que da la sensación de que el maestro es un simple gestor que conoce y domina los contenidos establecidos por el Centro, pero se siente perdido para aglutinar a niños de diversas culturas y extractos sociales diferentes, los contenidos de los planes de estudios no invitan a los maestros a innovar y organizar su trabajo educativo, simplemente a cumplir con las actividades que recomiendan programas preestablecidos que a veces difieren con el medio en que el maestro tiene que ejercer su labor.

-Quizás los padres de hoy han dejado el deber de educar a la escuela y ésta no tiene la educación en exclusiva, ni es un garaje para aparcar a los niños un tiempo determinado. Vosotros los maestros debéis dotar de los instrumentos necesarios para motivar al niño por el aprendizaje, promover sus habilidades. Imagino que el maestro hoy está perplejo, ¿cuál es el lugar que ocupa?, ¿cuál es su misión?...

¡Uf! mira que hora es... ¡vamos a la cama!

13 comentarios:

  1. Alondra, quien te escribe ha sido docente durante 40 años. Te digo que la educación cada vez va por peor camino. Actualmente la escuela se ha convertido en un receptáculo de niños cuyos padres, por distintos motivos, pretenden que la escuela los eduque, los instruya y fundamentalmente les de de comer en muchos casos. el maestro no tiene la autoridad que otrora tenía, ahora va el niño a la casa con un llamado de atención y los padres increpan al docente. Habría mucho más para decir, sólo que tanto aquí como allí se cuecen habas.
    Besosssss

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  2. ¡Hola ! Soy docente también, con experiencia pero en actividad, y...sí , la realidad que enfrentamos los docentes es cada vez más compleja,exige una preparación que cuando nos formamos no nos dieron, exige una entrega que sólo la vocación puede respaldar, la siembra es difícil, pero la esperanza no nos deja bajar los brazos, ¡es que la huella que deja un docente en el corazón de un niño es imborrable!

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  3. Es un placer leerte y ver la intencion que le das a tus maravillosas letras

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  4. Las utopías del ayer son las mejores realidades de hoy, y no habrá mañana si no tengo para transmitir una utopía.

    Cuando yo estudiaba la profe cuando lo hacía bien me daba cariño y nadie desconfiaba.. me han dado en el cole muchos coscorrones y no no creas que que no he sido feliz y dicen por mis lares que soy hombre de bien a pesar de todos los pesares.
    Para mí el Profe , no tenía autoridad como un poli , un guardia o un concejal , que tenían una autoridad decretada(por decreto) . Mi Profe no tenía autoridad, "era autoridad!"

    Que hermosa manía tienes de hacerme pensar.
    Besos.

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  5. ¡Vaya tema! La educación nada menos.

    Mi opinión es que los maestros no es lógico que carguen con más responsabilidad que la de enseñantes de determinadas materias aunque algunos pueden representar un ejemplo muy valioso de pensamiento y de conducta: depende de la admira ción que son capaces de producir en el alumnado pero hay otros que, bueno, yo habría preferido no tenerlos para mí ni para mis hijos. Dominarán la materia que imparten pero como modelos humanos, dejan mucho que desear.

    Los padres en las casas tenemos la sartén por el mango cuando nuestros hijos son pequeños, cuando van creciendo eso se va acabando y los hijos terminan decidiendo qué quieren ser. Entre la familia y la escuela, está la sociedad que tiene un papel muy significativo, luego el barrio donde se vive, los amigos, etc.,
    en resumidfas cuentas que, lo que terminaremos siendo, está influenciado también por la religión que practicas, el país donde has nacido. Es decir, que, en mi opinión la familia tiene un peso relativo porque yo he tenido tres hijos, a los tres les he educado igual y ninguno es igual a los otros dos y eso que la mayor parte de las circunstancias coinciden, excepto la edad, algún cambio de barrio, etc.

    Este es un tema para expertos y yo sólo soy una madre de tres hijos, y tengo que reconocer que aunque son buenas personas -porque ellos lo han querido, claro- se han sometido a las condiciones exigidas, quiero decir que son personas normales, a mi me parece que yo no he ejercido grandes influencias sobre ellos.

    Bueno, yo también estoy pensando en acostarme. Un abrazo muy fuerte de Franziska

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  6. Esa dama tienes razón ¿Acaso las utopías no han sido las generadoras de las peores matanzas de los pueblos? la Alemania nazi, la URSS, China Popular, Vietnán, Corea del Norte, Camboya, Cuba y ahora ensayo error y más error en Venezuela -que si los daños no han sido mayores hasta el momento es a la ineptitud de la nomenclatura para funcionar con normalidad ¿Cuánto más para construir una utopía? el caso es que le doy la razón a la hija de Saramago, que por cierto, con el debido respeto al fina'o, no se le agradece que con su prestigio haya apoyado el oprobio que sufre hoy el pueblo cubano.

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  7. La edad de la utopia se alejó hace ya un tiempo, ahora apuesto por un sencillo proceso de mejora por contagio, tambien en la escuela.
    Tratemos de hacer mejor el espacio que nos rodea, y desde ahí...no hay límites.

    (que placer esas conversaciones relajadas y trascendentes en la calma de las noches de verano)

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  8. Educación, es vital, pero no se debe esperar que un maestro o escuela hagan todo. Los padres tienen la parte más importante.

    Saludos
    sartencaliente.blogspot.com

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  9. Cuánto hacía que no pasaba por aquí, Alondra,perdón...
    Una entrada que me motiva, pues soy de los que creer que los blogs deben servir para algo más que agrandar el ego del creador.
    Te dejo un abrazo.
    HD

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  10. Mis saludos fraternos, Alondra:
    Muy agradable ha sido asistir aquí a esta tertulia sobre los objetivos de la educación y el papel clave que han de desempeñar cada uno de sus actores. Pienso que, ciertamente, es algo que se debe revisar; pues, me parece que por allí, por el descuido en la educación, en los educadores y en los educandos, puede haber una de las más serias fallas del mundo... Muy interesante tertulia...
    Recibe, estimada Alondra, mis afectuosos abrazos.

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  11. Mi querida amiga, tú sabes porque los maestros y maestras de la FETE, cuando se produjo el golpe de estado del 36, fueron los primeros en pasar por el paredón, pués sencillamente porque aleccionaban en valores de igualdar, libertad, y fraternidad.
    De que te sorprende la politica educativa del PP, nos intentar convercer de los recortes pero detrás siempre hay ideología.

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  12. Querida amiga: He vuelto por unos días, dentro de poco me volveré a marchar.
    El poder comunicarme con mis amigos me atrae, no os he olvidado.
    Con estas letras pretendo agradecerte el último comentario que has dejado en mi blog, tus palabras me ayudan y me estimulan a seguir cocinando y escribiendo.
    El tema de tu entrada es un problema que se sufre en la actualidad, los padres ya no tienen tiempo de educar a sus hijos, trabajan los dos, no disponen de horas para hacer las tareas más imprescindibles, en fin, se equivocan si piensan que con dejar a los hijos en el colegio se evaden de su educación.
    Yo pienso que el profesor es un mero colaborador en la educación de los alumnos, la responsabilidad es, única y exclusiva de los progenitores.
    Sin utopías, sin ilusiones ¿qué sería de nosotros? Nunca dejemos de soñar, quizás, algún día, estos sueños se convertirán en realidad.
    Abrazos y cariños.
    Kasioles

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