sábado, 14 de abril de 2012

Desde mi nido...

Estos días suspiro en muchos momentos como alma en pena, lo único que me salva es que mi cerebro siempre está en permanente ebullición. También mis amigas, que me llaman o se presentan en casa y ellas mismas preparan el café. Ayer hablamos de la rutina y el aburrimiento y una de ellas comentaba que al aburrimiento lo podían añadir a las causas de divorcio.

Indudablemente llega un momento en que las parejas experimentamos una crisis de aburrimiento, hablamos de nuestros hijos, del trabajo, del tráfico pero nos cuesta explicarle a nuestros compañeros cómo nos sentimos, y si lo hacemos, parece que se pusieran a la defensiva y te contestan: ¿Qué te falta?...

Reconozco que no me gusta sentirme atada y por eso no exigí cosas imposibles, ni intenté absorber, tampoco pienso que es el otro el que tiene que amoldarse a mis expectativas; no soy posesiva, ni miedosa pero pienso que los hombres se toman sus espacios con más alegría; algunas mujeres nacemos con un código de barras donde viene impresa la palabra “imprescindible” y sólo con el paso del tiempo comprendes que no es cierto. "Imprescindible" es buscar nuestro espacio y darnos libertad sin culpa, así seguimos evolucionando y podemos estar conviviendo pero no atados a sus ideas, a sus deseos, a su amor…

Me gustan mis rutinas me dan seguridad, certeza, incluso pequeñas alegrías. Me resultan prácticas, cómodas y es que las rutinas son esos hábitos que, conciente o inconscientemente, hemos formado e incorporado con el tiempo. Nos acompaña desde la tierna infancia, de niños necesitamos vivir en un ambiente predecible y según vamos creciendo, en todas nuestras etapas la única improvisación ocurre cuando llega el fin de semana o en vacaciones.

Puede que cada jornada nos parezca igual a la otra pero esa experiencia adquirida nos facilita el trabajo y lo hacemos con menor esfuerzo. Si cada día tuviera que aprender a escribir, a cocinar, a orientarme…¡sería de locos! La rutina crea hábitos y sin ellos no habría logros o superación.

Lo que intento es no dejarme atrapar, dentro de mis posibilidades busco siempre algo ilusionante. Estos días iba a poner en la bolsa del contenedor de vidrio una botella vacía de licor y me dio pena porque era muy original, ¿sabéis lo que hice? le puse una infusión de menta hasta la mitad y la dejé a la vista en la cocina; así, cuando mi estado de ánimo esté medio vacío le añadiré un poco más, será como un pequeño empujón, mi particular dosis de “estimulariana” 

En uno de los programas de Redes, de Eduardo Punset, un científico decía que cuando nuestro cerebro deja de crear rutas nuevas de pensamiento cae en una especie de letargo. Al igual que las articulaciones, va perdiendo flexibilidad y se vuelve rígido ante nuevos estímulos. En este punto ya nada nos provoca curiosidad, nos aburrimos y dejamos de interesarnos por lo que pasa alrededor. 

Si, hoy he tenido que añadir unas gotas de estimulariana. 

9 comentarios:

  1. A partir de unos años de convivencia , el cerebro deja de crear feromonas que son las responsables del deseo, así que el aburrimiento es una consecuencia probable , la pasíon desaparece, y hay que conchavarse , tener siempre metas a lograr juntos, y saber inventar y romper la rutina. Nuestro cerebro es plástico toda la vida, lo que se debe hacer es ejercitarlo , buscar nuevos logros, escribir en el blog , aprender algo de memoria y crear de vez en cuando algún hábito nuevo.
    También puedes tomarte una infusión con una hoja de laurel que estimula la líbido.
    Tu entrada me resulto entrañable.
    Besos.

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  2. Tienes tanta razón en lo que escribes, tener una ilusión es una fuerza que ayuda a vivir pero sin apartarnos de la belleza que se esconde en las pequeños detalles de la realidad diaria.
    Esa botella también puede servir para ver que esa vida que está medio llena con un poco de ánimo y fortaleza puede volver a estar llena en su totalidad.
    Un beso y gracias por compartir tus reflexiones.

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  3. Si perdemos la capacidad de asombro por las cosas "sencillas" de la vida, nos perdemos a nosotros mismos. Lo que observo es que observas y eso te mantiene alerta, eso si que es bueno.

    buen tema Alondra.

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  4. Me has dejado pensando. Gracias.
    David

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  5. Mi niña, siento lo que te pasa, pero piensa que puede ser sólo momentáneo, todas hemos pasado por momentos de apatía y luego desaparecen.
    Por mi experiencia, puedo decirte que siempre he visto un algo en mi pareja, seguramente estoy demasiado amoldada a él y le sigo como un corderillo, no me digas lo que le veo pero a veces pienso que su embrujo me atrae.
    Un viaje juntos, lejos de la rutina diaría, ayuda mucho.
    Siéntate a su lado, háblale, no tengas miedo, achúchale, dile cosas, seguro que te sorprenderá y os fundireis en un abrazo maravilloso.
    Te dejo mis abrazos con todo mi cariño.
    Kasioles

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  6. Totalmentte de acuerdo, es necesario buscar incentivos e ilusiones que cambien o modelen ciertas rutinas, sobre todo de aquellas que de puro monotonas y aburridas se convierten en mero tedio y paralizan nuestro existir haciendonos envejecer sin distinguir en que se diferencia esta primavera a la anterior.

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  7. Hola, Alondra:

    Cada día podemos aprender algo nuevo o encontrar alegría en las cosas más sencillas, lo importante es no caer en el aburrimiento.

    Un abrazo.

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  8. Voy a probar la e s t i m u l a r i a n a, el aburrimiento me está matando y las rutinas me pesan tanto que voy terminar con joroba.
    Curiosé el blog y es una maravilla expresas genial los sentimientos que se esconden detrás de la aparente pareja ideal.
    saludos

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  9. hola Alondra,
    yo pienso que necesito "Estimulariana" todos los días!..jaja


    un abrazo^^

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