lunes, 27 de febrero de 2012

Filosofando...

Amado Nervo escribió: "Quiero a la que me quiere y olvido a la que me olvida".

Esta frase me hizo pensar en la indiferencia que puede cubrir con un manto el corazón y lo impermeabiliza para no sentir nada hacia alguien por el cual debíamos de tener un sentimiento.
En ocasiones el escudo se va tejiendo poco a poco para compensar y pegar resquebrajaduras emocionales y según lo vas logrando la apatía toma el lugar de la sensibilidad...
Uno va cambiando cuando nuestras reacciones se modifican según los hechos que nos sobrevienen diariamente. Si no reaccionamos en el momento justo nos convertimos en víctimas de las circunstancias.

11 comentarios:

  1. Mi teorìa es que no podemos obligar a nadie que nunca nos quiso o que, por diferentes circunstancias, nos dejò de querer, a que nos quiera o nos siga queriendo; forzar situaciones no es bueno para nadie; consecuentemente cuando lo advertimos lo saludable es dar media vuelta y cambiar el rumbo....

    ResponderEliminar
  2. Mi teoría es que, invariablemente, siempre sentimos "algo".
    En ese "algo" incluyo desde el sentimiento más pequeño (acaso indiferencia,...), al más grande (acaso el amor paternal...).
    El problema comienza cuando uno siente lo diametralmente opuesto a lo que siente el otro.
    En mi modesta opinión, y en ese caso, lo mejor es aceptar la diferencia de criterios y obrar en consecuencia.

    ¡Besos!

    ResponderEliminar
  3. A mi me parece mucho más fácil decir que llevar a cabo, al fin y al cabo, los sentimientos tienden a ser reveldes.

    Besos

    ResponderEliminar
  4. El tema de los afectos ida y vuelta es complejo, me ha sucedido que no fuera recíproco pero no llevo una llave para cortar lo que siento
    Besos

    ResponderEliminar
  5. En la misma medida que vamos sumando años, añadimos a nuestro equipaje vivencias, destrezas...y vamos dejando lágrimas, risas...en ésa misma medida, evolucionamos. A veces para mejor (la mayoría), pero en ocasiones, cuando las lágrimas han sido vertidas más veces que el sonido de unas risas, cuando la decepción nos hirió más de lo que podíamos haber imaginado, cuando dejamos que el rencor anide entre nuestro pasaje, nos hacemos duros, como las rocas inamovibles. Y entonces, todos los que vienen son recibidos durante el tiempo que deseen estar a nuestro lado, pero no nos encariñamos en demasía con ellos, pues pensamos y creemos que un día se irán y como no queremos que ésa marcha nos duela como nos dolió antaño otras, les abrimos las puertas para verlo marchar del mismo modo en que lo tuvimos cerca, sin pasión, sin dolor, tal vez...sin amor.

    Ojalá y nunca nos convirtamos en un ser así, aunque a veces deseemos no sufrir con quienes deciden no estar más a nuestro lado.

    Besos guapa.

    ResponderEliminar
  6. La teoría, querida amiga, siempre es perfecta, pero me temo que no todo funciona de la misma manera.
    En los sentimientos no podemos mandar, a veces nos dominan y nos hacen infelices.
    La experiencia y el tiempo, harán que seamos más fuertes.
    Pensemos en tu entrada, es muy buena.
    Cariños.
    Kasioles

    ResponderEliminar


  7. Las palabras nacen en el jardín de tu alma
    como las flores brotan en el vergel de los sueños
    de pétalos transparentes besados por la tundra
    emanando fragancias que aromatizan mis oídos…

    Un abrazo de ruiseñor
    y un beso de mariposa
    para enarbolar una sonrisa
    en el arcoíris de esta mañana…

    María del Carmen

    ResponderEliminar
  8. Es el día a día el que crea lazos o los destruye. Son los pequeños detalles los que solidifican cualquier relación pero también los que son capaces de destruirla.
    Muy interesante tu reflexión.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  9. Pues si, la verdad es que comparto loq ue dice tue ntrada. A mi misma me paso que me costo mucho volver a confiar en las peronas... Pero siempre hay lugar para nueva oportunidad,a fin de cuentas
    Besos!

    ResponderEliminar
  10. Y al final siempre está a nuestro favor (los que amamos) el tiempo, que se alía con nosotros para no sufrir por los amados, que no ,¡no es lo mismo amar que ser amado!.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  11. Aunque no lo creas...eso tiene una respuesta científica y neuronal.Te das cuenta, que hermosa y perfecta ingeniería tenemos en nuestro interior?..Pero al final mi querida amiga...es el corazón quien te da las respuestas a pesar que muchas veces,no nos agrade. Sigue con esa hermosa esencia que esculpes a diario en tus espacios.Un abrazo fraternal.

    ResponderEliminar

Un escrito crece con tu comentario. ¡Gracias!