sábado, 24 de septiembre de 2011

¡Hola!...

Sigo en el taller de reparaciones y no tengo ganas de escribir, ¡gracias por los buenos deseos!, son caricias que me llegan en el vientecillo otoñal que ya nos acompaña.

Hoy recibí este escrito y voy a dejarlo en la ventana. Espero que el “Dr.Mikel” no me ponga la camisa de fuerza…

"La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma". ( J.S.Bach.)

La Enfermedad no es "mala" te avisa que te estas equivocando de camino.

El resfriado “chorrea” cuando retienes el llanto.

El dolor de garganta “desgarra” cuando no es posible comunicar las aflicciones.

El estómago “arde” cuando la impotencia no consiguen salir.

La diabetes “invade” cuando la soledad duele.

El cuerpo “engorda” cuando la insatisfacción aprieta.

El dolor de cabeza es “insoportable” cuando las dudas aumentan.

El corazón “decae” cuando el sentido de la vida parece terminar.

La alergia “aparece” cuando el perfeccionismo es intolerable.

Las uñas se “quiebran” cuando las defensas están amenazadas.

El pecho “aprieta” cuando el orgullo esclaviza.

La presión “sube” cuando el miedo aprisiona.

Las neurosis “paraliza” cuando el niño interior tiraniza.

La fiebre “calienta” cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.

Las rodillas “duelen” cuando tu orgullo no se doblega.

El cáncer mata cuando te cansas de “vivir”.

El camino a la felicidad no es recto. Existen curvas llamadas “equivocaciones”; semáforos llamados “amigos”; luces de precaución llamadas “familia” y todo se logra si tienes: una rueda de repuesto llamada “decisión”; un potente motor llamado “amor”; un buen seguro llamado “esperanza” y abundante combustible llamado “paciencia”.

martes, 20 de septiembre de 2011

Antes de hablar piensa...


De nuevo durante dos semanas tendré que pasar por el taller de reparaciones. Hoy a las nueve de la mañana, sentada en una de las muchas salas de espera de nuestro hospital, valoraba una vez más, la tranquilidad de saber que recibo una atención sanitaria de tan buena calidad como si me desplazara a esos hospitales carísimos donde acuden famosos y millonarios para enfermedades como la mía.

Soy una defensora de la sanidad pública, un sistema que además de velar por el bienestar de los ciudadanos crea riqueza, formación, y puestos de trabajo directos e indirectos.

En los últimos años hay una campaña generalizada para desprestigiar y desmantelar los sistemas públicos de salud y nuestro sistema sanitario esta valorado entre los mejores del mundo, es eficiente, como usuaria responsable lo digo en voz alta. Si hay que ahorrar podemos empezar por muchos altos cargos de designación que sobran, para qué están los que tienen ese cargo después de sacar su oposición, no hay que poner al amigo del político de turno y seguro que muchos de vosotros añadirá más ejemplos.

No existe ningún tipo de seguro con la calidad y la excelencia profesional que tenemos. Se han parado a pensar alguna vez: ¿Cuánto nos costaría un seguro privado que cubriera todas las contingencias que cubre el sistema nacional de salud? ¿Cuánto dinero tendría que tener inmovilizado una familia en la cuenta bancaria para hacer frente a un problema de enfermedad? … Os aseguro que en mi caso ya llevaría varios años criando malvas.

viernes, 16 de septiembre de 2011

La vendimia...

El viernes por la noche llama mi madre por teléfono:"el domingo es la vendimia" … Eso quería decir: ¡tenéis que venir!; no hay excusa posible, las uvas están perfectas para que luego la fermentación de lugar al vino; elixir mágico y deleite para mi padre: ligero en alcohol y afrutado. Ese vino que mimará, y abrirá la barrica el día de todos los santos.

Año tras año, desde que heredó las dos viñas en las riberas “del ceniza”, el rito se repite. Después de una vida en el asfalto como si le dieran cuerda a un reloj parado, mi padre empezó a cuidar las vides, cortó las largas ramas y cuando orgulloso nos mostró la obra yo no sabía que decir… ¿se habría vuelto loco?, apenas había dejado un pedazo de madera retorcido…

En la primavera llegó la explicación, una viña no tenía que tener sólo hermosas hojas verdes, tenía que tener fruto y esto dependía de una buena poda. Con mucho amor, todo el año usando métodos “a la antigua” va dando a sus dos viñas los cuidados necesarios. El vino no empieza en la bodega como mucha gente cree, hay que seguir el desarrollo de la vid durante todo el año y, fundamentalmente, los meses previos a la vendimia.

El sábado nos fuimos al pueblo, al llegar mis padres ya tenían los cestos, el lagar y la barrica preparados. El menú estaba dispuesto: cabrito asado, empanada de bacalao y una buena ensalada con productos de la huerta. El postre en la maleta de mi auto, tarta de santiago.

El domingo amanecimos con el sol, empezaron a llegar mis tíos tijera en mano para cortar los racimos con el barniz del rocío; paseando entre las vides cargadas de ese bendito fruto, en la escarpada ribera, entre risas y recuerdos dio comienzo la recolección de la cosecha.

Al mediodía con el fruto en la bodega, entre el aroma de las uvas recién cortadas y bajo la parra del patio; la mesa estaba servida y dimos buena cuenta de la comida. No teníamos prisa, antiguamente se estrujaban las uvas con los pies. Los niños y los hombres se encargaban de la labor, no sé de donde venía la idea que las mujeres podían avinagrar el fruto… Según parece la operación requería un ritmo bien acompasado. Por esta vez, la defensora de los derechos de igualdad no dijo nada; sonreí y dejé que los hombres de mi familia se creyeran “Magos”, mientras mi madre, mi hija y yo cruzábamos una mirada cómplice.

Actualmente el trabajo del pisado lo hacen prensas a turbina, aunque en el caso de mi familia es una moledora de rodillos manual, los hombres se turnan para dar a la manivela y llevar el contenido que va saliendo en baldes y verterlo en la inmensa cuba de madera, donde comenzará el misterio y la magia para que nazca el vino.

¿Recuerdan la película “Un paseo por las nubes” protagonizada por Keanu Reeves, Aitana Sánchez-Gijón, y Anthony Quinn?, aquella familia griega que hacía de la vendimia un rito de sensualidad… De esa película tomo las palabras del final: “Esa es la raíz de la vida” Espero que algún día, alguno de mis hijos sienta placer en seguir la tradición.


De nuevo sonó el teléfono, coincide que es viernes igual que el día que publiqué esta entrada, 14-09-09 en http://unpuentedepalabras.blogspot.com/ y recupero el escrito con ilusión, ¡mañana voy a la vendimia!

martes, 13 de septiembre de 2011

En confidencia...


…Los cincuenta años son como la última hora de la tarde, cuando el sol se ha puesto y uno se inclina naturalmente hacia la reflexión. En mi caso, sin embargo, el crepúsculo me induce a pecar y, tal vez por eso, en la cincuentena reflexiono sobre mi relación con la comida y el erotismo, las debilidades de la carne que más me tientan, aunque hélas, no son las que más he practicado.

Me arrepiento de las dietas, de los platos deliciosos rechazados por vanidad, tanto como lamento las ocasiones de hacer el amor que he dejado pasar por ocuparme de tareas pendientes o por virtud puritana…


Sabéis que últimamente estoy releyendo los libros de mi biblioteca al azar. Este texto pertenece a uno de Isabel Allende “Afrodita” , reúne recetas de manjares, historias de amoríos; hace reír, soñar, y sobre todo te hace sentir hermosa por el mero hecho de ser mujer, usemos talla pequeña o extra grande lo importante es disfrutar de lo que la naturaleza nos dio sin complejos.

Creo que fue escrito en el siglo XX y seguramente se pueda descargar de la red para el que tenga curiosidad. Mi intención es compartir ese párrafo en especial, por si sólo, da mucho juego a comentar.

Aunque no me resigno a dejar fuera otra frase de la página 110 y que comparto al cien por cien: "El punto G está en las orejas, quien ande buscándolo más abajo pierde su tiempo y el nuestro porque el mejor afrodisíaco son las palabras".

sábado, 10 de septiembre de 2011

La gota fría...

A la hora del desayuno, conocí esta historia en el programa de radio de Isabel Gemio; esta alondra pensaba que la canción era autoría Carlos Vives y resulta que la historia es muy antigua...

“La gota fría” forma parte de una tradición colombiana “la piquería” en la que dos cantantes hacen un duelo por medio de versos. En 1.938 Emiliano Zuleta Baquero y Lorenzo Miguel Morales querían para si el título de mejor acordeonista de su país: Colombia.

Moralito a última hora viendo la aclamación del público a Zuleta se retiró del certamen por temor a no ganar y Zuleta le compuso “La gota fría” para hacerlo quedar en ridículo.

Se cuenta que la arrogancia de Emiliano, abonada por los dimes y diretes del pueblo le hizo sentir herido en su dignidad y entonces realizó la narración versificada de una contienda que tenía más de imaginación que de realidad, porque el duelo nunca se llevó a cabo.

Sea como sea, es la la única piqueria vallenata donde el perdedor sale tan bien librado que medio siglo después todavía se le recuerda con alegría.

En 2.005 murió el autor: Emiliano Zuleta y el 26 del pasado mes de Agosto, Lorenzo Miguel (Moralito)

Letra:

Me lleva él o me lo llevo yo
pa' que se acabe la vaina (Bis)
ay Morales a mi no me lleva
porque no me da la gana
moralito a mi no me lleva
porque no me da la gana

Acordate moralito de aquel día
que estuviste en Urumita
y no quisiste hacer parada (Bis)
te fuiste de mañanita
sería de la misma rabia (Bis)

Me lleva el o me lo llevo yo...

En mi nota soy extenso
a mi nadie me corrige (Bis)
para cantar con Lorenzo
mañana sábado día de la virgen (Bis)

Ay me lleva el o me lo llevo yo...

Moralito, Moralito se creía
que quizá, que quizá me iba a ganar
y cuando me oyó tocar
le cayó la gota fría (Bis)

Ay al cabo de la comparia
el tiro le salió mal (Bis)

Yo tengo un recado grosero
para Lorenzo Miguel (Bis)
el me trató de embustero
y más embustero es él (Bis)

Ay me lleva el o me lo llevo yo..


lunes, 5 de septiembre de 2011

Laberinto heredado...


Las fiestas en los pueblos son lugares de encuentro, costumbres que se conservan en el intento de no perder las raíces de la memoria de las gentes, aunque esa memoria esté llena de historias que por amor, venganza o traiciones, ayudaron a crecer o morir los pueblos.

Primera parte:

La guerra había terminado, la aldea era pequeña; casas viejas, caminos llenos de fango. Los trabajos de labranza de la tierra eran el sustento de las familias. Los hijos nacían y no siempre con un pan bajo el brazo pero si eran más brazos para ayudar en casa.

Amelia y José no tenían la misma escala social. Él, era el heredero, el orgullo de la familia, para casarse tenía una mujer de su casta, con muchas tierras y ganado. Ella, solo era la hija de un campesino que trabajaba la tierra de los señores, la última de cinco hermanos que hacían los duros trabajos en la gran casona.

Aquel verano Amelia y José se miraban y sentían un ahogamiento en el pecho. Llegó Noviembre y en las fiestas de San Martín encontraron el momento y el lugar… Las jarras de vino, la música y sobre todo la noche hicieron de celestinas.

Cuando Amelia supo que estaba embarazada José había vuelto a la universidad y ella acudió al capataz para que se lo dijera. Rogelio, el capataz, la miró con ojos tristes, siempre había estado enamorado de aquella joven que creció jugando y trabajando a su lado. Era un hombre honesto, el sobrino recogido por los señores cuando su madre murió de parto y el padre fue fusilado en la guerra en la tapia del cementerio.

José no quiso saber nada del asunto y la panza de Amelia crecía mientras lloraba por los rincones la desilusión y las amenazas de sus hermanos para que dijera quien era el causante.

Rogelio harto de trabajar a cambio de nada, una noche, a la luz del fuego donde ella cocía la leche para hacer mantequilla y queso se ofreció como autor de los hechos. Se casarían, marcharía hacer las américas y una vez allí la reclamaría.


Se despidieron en la curva de los suspiros, el lugar de la carretera desde donde se veían las casas de la aldea como un belén encajadas en el valle. Rogelio, en los días de mar fue poniendo en orden sus planes. En el camarote dormían diez personas en camas sobrepuestas y no había ni un ojo de buey, el lugar sobre las máquinas del barco era asfixiante, acordándose de lo que dejaba pensó morir, pero ya no había vuelta atrás.

La soledad fue horrible, pero aquella tierra llena de oportunidades necesitaba hombres que no tuvieran miedo al trabajo; dos años después había reunido el dinero para el pasaje de Amelia que llegó con "la Singer" como toda herencia, tomó posesión de aquella habitación con derecho a cocina y pronto la iluminó con las telas de colores de sus clientas.

Segunda parte:


Lola, a sus veinte años la universidad no le sirvió para obtener un título pero si para conocer y casar con Felipe. La aldea creciera con el paso de una carretera general y el padre de Felipe, vendió tierras y le compró a su único hijo la concesión de la farmacia.

Llegaron al atardecer de aquel veranillo de San Martín. La casa que albergaba la botica estaba en la parte comercial del pueblo, haciendo esquina con la plaza principal, todavía del generalísimo, aún no le cambiaran el nombre. Asomada a la ventana del primer piso que le serviría de hogar pensaba que era el momento idóneo para que la estatua ecuestre del dictador se volatilizara ante lo que estaba sucediendo, cosa impensable en los tiempos de aquel muñeco de piedra: un mitin donde caciques e intelectuales juntos, pedían el voto para el referéndum de la Constitución.

Al día siguiente Lola despertó con las bombas de palenque, la pirotecnia era el aviso tempranero para recordar que estaban en fiestas. A las doce repicarían las campanas de la iglesia llamando a la misa del patrón, a continuación saldría en procesión y la banda de música amenizaría la sesión vermout.

Dejó a Felipe haciendo balance en la rebotica, la comida en la casa de los suegros empezaría tarde y le daba tiempo de dar un paseo, necesitaba poner en orden sus ideas. El pueblo estaba muy cambiado, la que en tiempos fue “la casa grande” era ahora un hotelito rural, lleno de turistas con acentos capitalinos. El sendero de hierbas pisadas al lado del río se había convertido en una ruta de paseo con arena, bancos y cercas de madera.

Se apartó de la calle al llegar al primer recodo y siguió una pista de cemento, antes camino polvoriento lleno de piedras que bajaba al río desde el camposanto. Entró al pequeño cementerio y dejó unas margaritas en el panteón donde descansaban sus abuelos. Todavía no sabía que años más tarde estaría allí también su madre… Siguió caminando hasta el viejo ciprés y la roca plana donde de niños tenían su lugar de encuentro para escapar de las miradas de los adultos; la mayoría viejos que se iban encorvando, mirando de vez en cuando el cielo, callados y del color de la tierra de tanto trabajarla.

La familia daba afecto y disciplina. La educación era cosa del maestro que con una vara siempre en la mano iba marcando ríos en un mapa pegado a la pared de la pequeña escuela, donde la estufa de leña caldeaba un poco la estancia y aprendían cantando la tabla de multiplicar.

La otra parte de la educación, de obligado cumplimiento, la adquirían sentados en el banco de la iglesia, con un frío que subía por los pies y hacía castañear los dientes. Las velas chorreaban cera mientras las palabras del cura hablaban de castigo y pecado.

Eran pocos los elegidos para continuar estudios: los hijos del maestro, los que tenían tierras y los que tenían a sus padres en la emigración. Salían del pueblo a internados de la ciudad más próxima, donde otros religiosos llenarían de tabús y normas que ocultaran el progreso de las ideas. No existía ni la privacidad, el correo se repartía un día al mes y siempre abierto. A veces venía una fotografía de un hombre y una mujer a la que se fue añadiendo una niña que tenía mucho parecido con ella, nada significaban, extraños que pagaban la educación y que se miraban con la amargura de las preguntas sin respuesta.

El sol de otoño no molestaba los ojos pero Lola puso las gafas oscuras después de secar las lágrimas que se deslizaron por su cara. Había que regresar al pueblo, a su casa…

Tercera y última parte:


Era el último año santo del milenio. Muchos emigrantes aprovechaban las subvenciones de un gobierno buscando votos y volvían hacer el viaje a su tierra desde el otro lado del atlántico. Mariana animó a sus padres hacer él tantas veces pospuesto y ansiado reencuentro con sus raíces. Cincuenta años luchando contra la melancolía, esa maldición que no les dejaba sentirse parte de la tierra que los acogió…

Habían escogido Noviembre para vivir su propio San Martín, desde la ventanilla del autobús buscaban sus recuerdos en el paisaje diferente; el fatal destino les impidió llegar vivos a la aldea, un mortal accidente en la curva de los suspiros les dejó en la carretera.

La llamada de Lola fue cordial pero sin sentimiento de dolor, normal, para ella eran una imagen de fotografía. Mariana le pidió que los incinerara y enterrara en el sepulcro familiar. Ahora, un año después recibía la invitación para el bautizo de la primera nieta de su hermana. Decidió que era un buen momento para cerrar la puerta del pasado que seguía abierta; hablar de frente y por eso estaba en el aeropuerto con la maleta en la mano. El tiempo de otoño era frío y pasó el siguiente día comprando ropa apropiada. La lluvia caía incesante y aquella tierra de pizarra gris y piedra no le decía nada.

El taxi la dejó en la plaza principal. El pueblo estaba en fiestas y el tráfico a las calles cercanas estaba cerrado. Caminaba despacio mirando todo como siguiendo unas instrucciones mentales. Tomó la calle de la derecha y pasó delante de la terraza del “bar argentino”, y justo al frente encontró la casa de galerías acristaladas que tenía colgado el distintivo de “Farmacia”.

Los pasacalles animaban el pueblo rodeados de chiquillos con globos de colores. ¡Las vueltas que da la vida!, muchos años atrás en aquella fiesta comenzara la historia…
Mariana y Lola, se fundieron en un abrazo interminable… La música, los cohetes explotaban con estruendo pero sus corazones latían mucho más fuerte, con la fuerza de la sangre.


Epílogo:

La tercera generación libre de los fantasmas crecía a un lado y al otro del mar, las heridas habían cicatrizado y ya no las alcanzarían los rencores y los miedos ancestrales. (Fin)

domingo, 4 de septiembre de 2011

Seguimos creciendo...


http://liliana-luzdeluna.blogspot.com/


Queridas amigas/os de palabras compartidas: hoy quiero invitaros a conocer a una nueva integrante de la blogosfera, se llama Liliana, aunque para esta alondra siempre será “Brujita” con ese nombre hemos vivido muchos momentos amables en distintos lugares de la red. Es una alegría que se haya animado y abriera una ventana a este mundo tan enriquecedor y lleno de tesoros…


La gran comunidad de los blogs., no está pasada de moda, es cierto que hoy han surgido un sinfín de nuevas herramientas para publicar online pero creo que los blogs personales, a la hora de comunicarnos, son como nuestro particular rinconcito en la tela de araña, donde los sueños se convierten en palabras y no, no estamos locos, hay muchos más que comparten  utopías, miedos, alegrías, y recuerdos.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Días...

Hay días en los que te levantas y sabes que va a pasar, son como una película que de tanto visionarla ya te aburre; otros, sólo dejas que pasen sin hacer nada, esperando que tu hada madrina lo solucione con su varita mágica.

Hoy es uno más de esos días, antes de regresar a casa entro en la cafetería de siempre, preparan el mejor café de la calle comercial, ¡qué bien se esta aquí!...
Hace tiempo que ya no viene el caballero de piel canela y nieve en el pelo, siempre se ubicaba en el mismo lugar de la barra, donde estaban los periódicos del día; tomaba uno al azar y lo primero que hacía era leer el horóscopo. Una tarde coincidí justo a su lado y me preguntó:

-¿En que mes naciste?

-Diciembre, contesté.

-¡Ah! en el horóscopo has nacido bajo el signo de “El Sauco”

- Y…, ¿es bueno o es malo?.

- El sauco es un árbol muy adaptable, perfectamente capaz de regenerarse a sí mismo de muchas formas. Puede echar raíces a partir de una rama y se recupera con bastante rapidez, lo que le permite superar con igual facilidad los daños sufridos, alcanza los 10 mts.de altura y vive hasta cien años. También tú serás capaz de vivir y prosperar en cualquier condición. Vivirás muchas vidas durante el tiempo que estés aquí y llevaras contigo esos recuerdos a cada nueva aventura que emprendas.

- Muy interesante, gracias por la información, dije sonriendo. Desde ese día siempre nos saludábamos al llegar y el que primero marchaba decía: ¡hasta mañana!.

Hoy la cafetería está casi vacía. El camarero recoge los restos de consumición de mi mesa favorita junto a la ventana, hay pétalos de margaritas, seguramente jugaron al me quiere no me quiere…

Me siento extraña, demasiadas complicaciones últimamente: no me censuro, ni me prohíbo, quiero cambiar actitudes pero no cambio nada… quizás este dejar pasar es el mejor premio de consolación que pueda tener ahora mismo.

¿Dónde habré perdido mi rebeldía?, estará dormida en un cajón porque no sé contra que rebelarme, o si lo sé y no puedo, ni debo, seguir con un discurso gastado de tanta repetición.

Bajo del taburete, cuelgo el bolso en el hombro, Simón, el camarero sonríe al decir: ¡hasta mañana!, salgo a la calle y decido regresar por el camino más largo para romper la rutina…