sábado, 17 de diciembre de 2011

Regalo de Navidad...

Se iniciaba un nuevo año, los sentimientos estaban a flor de piel; siempre eran fechas cargadas de recuerdos felices, unos, otros no tanto. Además de un año más sobre la espalda, Rodrigo regresaba a casa con la respuesta a la fantasía, aquello que a veces, sabes que no existirá, aunque anheles tener… y otras, una vez obtenido deja de bloquear tu vida.

En el mundo de la red al igual que la mosca en una tela de araña, tus emociones pueden quedar atrapadas. Rodrigo era un hombre solo, no sólo física sino espiritualmente; la pantalla, el teclado, estaba al alcance, la luz lo encandiló y se encontró compartiendo fantasía, ahogando nostalgia…

Cada día volaba a playas vírgenes ocultas entre manglares, a manantiales de aguas cristalinas, a una mullida alfombra junto al fuego… El corazón rejuvenecía, se erizaba la piel y miles de sensaciones le recordaron que estaba vivo.

En el reencuentro diario las palabras eran un poco de magia que llegaba para ayudar a continuar un camino lleno de guijarros. Su tiempo libre dependía de una luz, de la música que avisaba que ella se asomaba a la ventana; donde los proyectos eran posibles aunque nunca estuvieran juntos en el espacio vacío de una cama o compartiendo la piel…

Los dedos acariciaban las teclas, lentamente, saboreaba las palabras… Esa manera de amar podía ser estúpida pero tenía miedo a las relaciones personales, pereza de volver a lugares de encuentro.

Después de seis meses de intercambio de pensamientos, fotos, voz e imagen; diciembre había sido el mes elegido para encontrarse a mitad del camino. El vuelo de Rodrigo llegó primero y en el aeropuerto miraba nervioso la hora de llegada del otro avión, tenía cierto temor, intentaba darse valor pero la maldita timidez seguramente se reflejaba en su cara. Cuando se fundieron en un abrazo, ambos cerraron los ojos, para concentrarse en las miles de sensaciones nuevas que sus cuerpos respondían.

Aquella semana fue perfecta en un entorno ideal, mostraron lo mejor de si mismos, se dejaron llevar por el instinto, bebieron atardeceres y los encontraba el amanecer piel con piel compartiendo almohada.

Los días pasaron veloces. Se despidieron sabiendo que había sido un regalo que dura el tiempo de abrir el paquete porque una vez consumido sólo quedará el recuerdo. La ilusión se había hecho realidad, el río llegó al mar y el nuevo año concretaría o no el futuro.

Publicado en http://www.saboryestilolatino.com.ar/foro/

5 comentarios:

  1. Convertir en real el mundo virtual es una forma fácil de perpetuarlo en el tiempo o una manera rápida de hacerlo desaparecer.
    Un cuento actual muy bien relatado con final abierto para crearlo en la imaginación.
    Un beso.

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  2. Pues que ese año que se concreta en ti sea venturoso y feliz , al menos como el de Rodrigo en el aeropuerto.
    Lo máS plus para ti
    Un beso

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  3. Un precioso cuento, que sin duda se hace más de una vez realidad.

    Besos

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  4. Felicitaciones!!!!!!!!
    muy felices fiesta y un año saludable, dulce y tierno
    Besos

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