sábado, 10 de diciembre de 2011

Entre mujeres...

En ocasiones, una reunión de amigas puede terminar como el rosario de la aurora si alguna no tiene la serenidad de hacer de árbitro. Últimamente hay tanto estrés que esta alondra está pensando que prefiere pasear con su perrita Lúa que pasar una hora conciliando posiciones…


A estas alturas de la vida y después de volar por ambas márgenes del río pienso: Si no puedes ser la mejor se la única. Nuestro peor enemigo somos nosotras mismas por no valorarnos y después las personas que creemos que más se nos parecen. Nos pasamos la vida culpando a la gente, a las cosas o a las situaciones; esperamos que todo cambie para cambiar nosotros, es una posición muy cómoda e infantil. De lo que se trata es de: ¿qué cosas estoy dispuesto a cambiar yo en este momento si no estoy contenta?....

Entre mujeres suele predominar el apoyo, pero siempre hay excepciones de algunas que ven como rivales a las demás mujeres: son celosas, competitivas, se zancadillean y eso tiene que cambiar… Empiezo a pensar que si fuera un poco bruja y leyera los pensamientos de algún grupo de mujeres reunidas, me asustaría: ¡Vaya corte de pelo se ha hecho ésta! ¡Qué horror de vestido! ¡Está gorda, o flaca, o fea, o demasiado maquillada, o demasiado poco!.... ¿Os suena?... Si, ya sé, nos cuesta confesarlo porque no es la forma en que se supone que debemos comportarnos entre mujeres.

La trifulca se inició por dos palabras: “población activa” La defensora de causas perdidas dice: “ la sociedad no considera población activa la que realiza un trabajo sin remunerar, por ejemplo, el cuidado del propio hogar"… y alguna del grupo suelta aquello de: ¡claro tú no trabajas!  Sin pelos en la lengua  otra contesta: “Mujer trabajadora somos todas, sólo que unas cobran y otras no”…

Y es que lo miremos por donde lo miremos las cosas no han cambiado tanto, ambas, al fin y al cabo, siguen siendo amas de casa; unas no tienen prestigio social, y las otras sobrecargadas y pluriempleadas; lamentablemente, el reparto del cuidado de los hijos y de las labores domésticas, todavía sigue siendo poco equitativo entre el hombre y la mujer.

Desde siempre la transmisión cultural preparó nuestro cerebro para responsabilizarnos de las tareas domésticas, del cuidado y educación de los hijos. ¿Nos hemos parado a pensar detenidamente en el currículo tan variado y completo, que tiene una mujer desde que decide vivir en pareja?  Si ponemos nombre a los oficios es: administradora, gerente, cocinera, niñera, taxista, camarera, maestra, comercial, decoradora y un largo etc…. Y las de jornada completa no tienen contraprestación monetaria alguna, ni jubilación, ni baja laboral, ni revisión salarial…

El problema es que muchas mujeres no han tenido opción de elegir una u otra vida, sino que les ha sido impuesta por sus circunstancias particulares; habrá mujeres que han renunciado a su profesión por cuidar a su familia, al igual que habrá mujeres que no quieren renunciar a su profesión. No generemos entre nosotras resentimientos. Aprendamos a valorar las dos opciones de vida. No hay que despreciar nunca a quien vive una vida distinta de la tuya.

4 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo contigo.
    Hay que tener respeto ante todo por las decisiones que se toman en la vida, ni todo es lo mejor ni lo adecuado pero se intenta que lo sea.
    Un besazo y buenas fiestas.

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  2. Vengo de RECOMENZAR.Y me gusta tu hermoso blog
    Un abrazo querida

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  3. Y las rameras, son población activa, trabajadoras sociales, o exclavas del machismo exacerbado ??.
    Haces bien en ir a pasear a la perra.

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  4. Què temita!!!
    No es fàcil darnos cuenta de todo lo que sucede a nuestro alrededor y menos aùn lo que ocurre en nuestro interior..., tal vez si pudièramos canalizar algunas "insatisfacciones" de alguna manera, seguramente vivirìamos mas felices sin agredir ni agredirnos a nosotros mismos....

    Te quiero.

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