lunes, 21 de noviembre de 2011

Ni una sola palabra...

Alfonso nació en un pueblo de mar y tenía los ojos color añil, tuvo la ventaja de crecer al lado de su tía, señora de la alta sociedad venida a menos que le dio una educación esmerada, en su familia no había dinero pero su inteligencia le llevó aprovechar las becas de estudio y en la ciudad universitaria no sólo obtuvo un título sino la entrada a un mundo de oportunidades donde logran llegar unos pocos.

En su primer trabajo como informático de sistemas conoció a la hija de un empresario japonés, se encaprichó con él y se casó con ella. Alfonso tenía la capacidad de elevar la energía de quienes le rodeaban, la presión a la que fue sometido por parte de su familia política incentivó su esfuerzo y a los treinta y cuatro años no tenía hijos pero si una vida acomodada y dirigía un departamento con doscientos empleados.

Irene nació en el campo y siempre ayudó en las labores de la granja, los padres querían para ella algo mejor y cumplió las expectativas, con el título de económicas recién estrenado subió al avión que la llevaría seis meses a Londres, tenía veinticinco años y muchas ganas de no perder la oportunidad que se le brindaba.

No estaba en sus planes el amor y menos con un hombre casado, pero se encontró con una mezcla explosiva: atracción, proximidad, eran muchas las horas compartidas, el idioma común, sobrevaloración y el río se desbordó...

Irene y Alfonso no hicieron planes, vivían la historia sin preguntas, disfrutando del tiempo que pasaban juntos. Todas las precauciones fallan, y un día descubrió que estaba embarazada, era feliz y sólo esperaba que las horas volaran y llegara el final de la jornada.

La sonrisa se convirtió en una mueca cuando Alfonso le dijo: "el fin de semana solucionamos el problema"… ¡que cosas!, después de siete años su esposa también esperaba un bebé… para él la opción era obvia.

Irene no dijo nada, se vistió, se despidió como todos los días, llegó a su casa e hizo la maleta… Ninguno volvió a saber del otro.

Irene regresó a casa de sus padres, ahora dirige una empresa de agricultura ecológica; tiene un hijo de cinco años con los ojos color añil, los amigos de la infancia, abuelos, tíos, primos, le hacen partícipe de una vida familiar.

Alfonso no la buscó, se quedó con su vida organizada, en ocasiones un reflejo furtivo le lleva a su encuentro en otras pieles… El hijo heredó las facciones orientales de la madre, cuando llega a casa le mira dormir y se pregunta cómo le enseñará a ejercitar el corazón cuando el suyo vive amurallado.

Esta hermosa canción inspiró el cuento.

9 comentarios:

  1. Cuantas veces se repite esa historia.
    Muy bien contada.
    Besos

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  2. Una mirada o un gesto, la genética con sus juegos para impedir el olvido.
    Tan real la historia y tan bien relatada que hasta me puedo perder entre los personajes.
    Un beso.

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  3. Como disfruto con tus letras querida hada madrina y tu cuento es tan real que engancha desde la primera palabra ¡genial!
    Besos enormes

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  4. Me encantó tu relato, es triste que esas historias se repítan una y otra vez..
    Besos

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  5. Que triste y hermoso a la vez, el desperdició su oportunidad y ella la hizo de oro.

    Un beso

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  6. Hola alondra

    Qué bien llevado el cuento, dinámico y sobre todo acogedor, sea cual sea al nivel que lo llevas, me mantuvo a la expectativa. Agradezco ello cuando así lo siento.

    Lo importante en el protagonista es su incansable búsqueda. Un abrazo. hasta pronto.

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  7. In relato magistral y conmovedor. Estoy maravillada. Y diré, en honor a la verdad, que he llorado. Excelente. Un abrazo.

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  8. hola ...me dices que vuelas poco pues yo vengo a verte y desearte felz semana con todo el cariño.
    y ahora me voy volando a visitar a otra amiga
    besossssssssssssssssss
    Marina

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  9. Que bonita historia...real como la vida misma...y la canción interpretada por ellos dos!...es sentirla por cada poro de piel.
    Me encanta como trasmiten tus escritos y desde ahora que he llegado a ti...con tu permiso te seguiré desde mi pequeño rincón donde siempre tendrás un hueco reservado...un beso.
    http://poderosodonamor.blogspot.com/

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