jueves, 17 de noviembre de 2011

De vez en cuando no veo el horizonte...


Después de una tarde de viento helado, la niebla densa extendió su manto en la ciudad. No me gusta la niebla, es engañosa; las formas y los cuerpos no se distinguen, se desvanecen; es igual que los recuerdos todo se mezcla y no logramos definir bien.

En tiempos me gustaba, era cómplice. Subías al Junquito, a la Colonia Tovar, a los Teques y entrabas en un mundo mágico oculto a los demás; en el calor de tascas de madera comí las mejores fresas con nata, ¿o era la compañía?, no sé, pero nunca me supieron igual que aquellas tardes lejanas ojeando planos en tu cuaderno de hacedor de sueños, y escuchando historias sobre los puentes de Charing Cross y Waterloo, el viaje a Londres estaba reciente y me contabas que nadie como mi favorito, Claude Monet, reflejara la luz filtrada a través de la bruma en esa ciudad.

No sé si es el silencio que hay en casa, la música de Aute… pero creo que las cosas no están tan escondidas como a veces queremos creer…

Veo pasar entre esas nubes bajas la figura de alguien a quien quiero mucho, tal parece hacer turismo con su vida; sube y baja de los buses como si ninguno fuera el adecuado, como si no encontrara la parada precisa, tanta insatisfacción no le hace feliz… pienso que quiere vivir el gozo de tener, pero conserva la manía de poseer y retener, sigue soñando con oasis porque nada le satisface.

Posada al calor de la farola hay una mariposa; es hermosa por dentro y por fuera, se aferra a su etapa de esplendor con ilusión, quiere llenar sus ojos de imágenes de otros mundos y lo hace bien: gastando las suelas de sus zapatos y zambulléndose en los aromas y sabores de la diversidad… Al levantar la niebla, con el primer rayo de sol, estoy segura que encontrará su sueño, la soledad le abruma pero su sonrisa es contagiosa y nunca le faltará compañía.

Un poco más lejos, entre las tejas de la chimenea humeante hay un gorrión, no le gusta dejar el nido pero el alimento escasea y debe incursionar buscando pastos granados, vuela… cada día sus alas son más fuertes luchando contra las tormentas; será un superviviente y siempre intentara hacer un nido protegido.

A mi lado surge una mano entre la niebla, la mano de un hombre noble, íntegro, que siente el honor como la vida, sus cimientos son profundos como el puente romano que cruza cada día, el tiempo no hace mella en ellos… En realidad no es una mano, son sus manos que no improvisan, dibujan contornos y los rellena con esfuerzo y tenacidad. Si, ... “Dos cuerpos frente a frente son a veces raíces en la noche enlazadas”.(de un poema de Octavio Paz)

Las imágenes que observo es posible que estén mal interpretadas, la niebla las muestra borrosas… y las palabras son como la niebla: ocultan, camuflan… y los sentimientos de cuando en vez se nublan por los estados de ánimo.

10 comentarios:

  1. Pues mira que te digo, ¡si con niebla , relatas tanto , tan bien y tan bonito! , si la bruma inspira tus neuronas y nos "enganchas", con un gorrión o con una mariposa.
    Si esas imágenes están mal interpretadas , cuando se disipe la niebla, descansa y deja que de nueve llegue tan feliz inspiración en forma de agua flotante y sea la musa que inspire tan bellos relatos.
    un beso

    ResponderEliminar
  2. Que bonito tu relato, esa niebla que cuentas la he vivido tantas veces.
    Me has hecho recordar a la que encontrábamos en El Junquito, camino a la Colonia Tovar, ruta que muchas veces recorrí en otra época ya lejana.
    Es que la niebla tiene ese toque de misterio que tan bien cuentas y que seguro te traerá momentos gratos para vivir.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  3. EXCELENTE !!!!!!
    Querpes que agregue algo.

    Veamos....
    No. No puedo.

    Un beso

    ResponderEliminar
  4. hola alondra

    Importante es que tus letras reconozcan el panorama, aunque el horizonte esté nublando, lo importante es el presente, ocuparnos en el y redefinir el camino.

    lo estas escribiendo bien.
    un abrazo, todo lo mejor.

    ResponderEliminar
  5. Niebla que esconde o abraza, percibimos el reflejo de nuestros sentimientos, ¿no crees?


    Un abrazo

    ResponderEliminar
  6. Lo realmente importante no es ver el horizonte, sino no perderlo.

    ResponderEliminar
  7. que bueno que tengas cerca la mano de un hombre noble e integro.

    ResponderEliminar
  8. Volar sin alas..........maravilloso el nombre de tu blog
    A veces puedo muevo los brazos y vuelo

    ResponderEliminar
  9. Alondra, me alegra ver que estás escribiendo y muy bien...
    Creo que a todos nos pasa de no ver el horizonte, ahí es donde tenemos que usar nuestra brújula interior para que nos guíe hasta que todo vuelva a verse con sus propios límites.
    Un beso.
    HD

    ResponderEliminar
  10. Alondra a los sentimientos no hay niebla que los cubra, allí están. y afloran en cualquier momento,dándonos claridad algunas veces.
    Besosss

    ResponderEliminar

Un escrito crece con tu comentario. ¡Gracias!