martes, 18 de octubre de 2011

Ring, Ring, Ring...

A veces, cuando suena el teléfono y lees el número que te llama respiras profundamente antes de descolgar, sabes que te tocará escuchar… Después de una larga conversación donde intentas subir la moral a tu interlocutor, tu corazón se queda con una enorme carga de tristeza.

Madre, hija y nieta son tres desconocidas, las tres son víctimas y verdugos. Presas de la amargura, esa emoción contaminante y contagiosa.

La madre, vamos a llamarle Eva, era hija única, creció al lado de su padre, su progenitora murió y a los doce años dejó el colegio para organizar y atender la casa; por las tardes su padre pagaba a la modista para que le enseñara el oficio y en el taller de costura fue creciendo y soñando como sus compañeras con el príncipe azul. A los 17 años se casó embarazada, sus compañeras le ayudaron a confeccionar el traje de novia. Su príncipe con el uniforme del servicio militar no tuvo que buscar casa, el padre los acogió. La juventud pasó dando de mamar, cambiando y lavando pañales; barriendo, haciendo la comida, fregando platos y siendo la criada de dos hombres; era lo que se esperaba de una buena mujer.

Rosa, no tuvo hermanos, era hermosa y zalamera. Eva la mimó y consintió en todo, se quedaba hasta altas horas de la noche para que luciera los mejores vestidos, llevara magdalenas recién hechas para el recreo, tuviera un bicicleta rosa y se casara algún día con alguien de dinero; sin querer tejió un influjo enfermizo.

Rosa no terminó el bachillerato demasiado cuesta arriba hincar los codos, además le gustaba mucho la ropa, era guapa y en la boutique de moda de una ciudad de provincias creyó tocar el cielo. Se enamoró y el chico seguramente la hubiera hecho feliz; pero Eva, su madre, le lavó el cerebro y al final se casó con el hombre “conveniente"

Rosa no es feliz por mucho que guarde las apariencias, es de esas personas que viven para el qué dirán… En su casa riñen todo el día por cualquier motivo, se recriminan, no se escuchan y responden para llevarse la contraria.

De nuevo la rueda de la vida va envolviendo de insatisfacción a Victoria que crece con la misma siembra de su madre y abuela: consentida en exceso, puliendo su belleza externa y obedeciendo normas. En su interior espero que haya la suficiente rebeldía para no repetir pautas y caer en los errores de los espejos en que se mira.

7 comentarios:

  1. Ay esos espejos! a veces tenemos que sacar demasiadas fuerzas de nuestro interior para lograr romperlos o simplemente dirigir nuestras miradas hacia otros horizontes...

    El bebé mama frustraciones, como mama alegría y satisfacciones. Es reflejo de sus padres que no por protegerle más le educan mejor.

    Educar es dar herramientas e instruírles en su uso, para que solos, libremente se formen su pensamiento, su ida de vida, su propia ética.

    Pero son muy pocos los padres que educamos en ésa libertad, a la mayoría de nosotros nos pueden más nuestras propias razones que las que ellos nos expresan!!

    Cuántos errores!

    Pero sabes? al final el amor todo lo puede.

    Y suele existir una hermana, una tía, una amiga, que te ayude a conocer otra realidad, o simplemente a encontrar el el modo de influír en ésa realidad y crear todo un mundo de posibilidades...

    Bla bla bla bla...
    Se nota que ando un poco extraña??

    besos, guapísima!
    PD
    Veo que vas avanzando y dando pasos más largos. Me alegro un montón!

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  2. ¡Cuantas veces hacen un traje a medida! a medida de amigos madres y familia, sin tener en cuenta a la modelo , y llega un momento en que ni el espejo le dice lo mal que va vestida. ¡basta ya, ¡rebeldía y libertad" para ser ella misma.
    Has narrado con muy buen criterio, realidades que aún perduran.
    Un beso

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  3. ¿que dificil es romper el molde en que te han fraguado?

    Lo de coger el teléfono...cielos que cierto es.

    Un beso guapísima.

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  4. Hay tantas casas donde viven para guardar las apariencias, con la infelicidad como invitada.
    Romper el espejo en el que se mira, en este caso, puede traerle la buena suerte de ser libre y feliz.
    Un beso.

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  5. Como hace mucho que no te veo vengo a desearte alegría y mucha salud y que tus alitas lleguen a mi jardin
    un beso y mucho cariño
    Marina

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  6. hola gracias por visitar mi blog tu blog tambien es precioso,dices en tus narraciones la pura verdad,el espejo es el amigo que nunca te juzga,por lo menos no te habla jajajajjja,nunca te dice lo fea que estas,me ha encantado,felicidades.

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