jueves, 18 de agosto de 2011

¿Vacaciones?...

Si no recuerdo mal, esta alondra desde que construyó el nido sólo un verano disfrutó de unas verdaderas vacaciones: una semana de hotel, despreocupada de lo que iba a comer, y en un lugar tranquilo pero lo suficientemente alegre para no morir de tedio.

Los pajaritos empezaron a llegar y no me gustaba ir de vacaciones a casa de nadie, aunque estos fueran los padres o los suegros porque tampoco me gustaba que invadieran la mía. La economía no alcanzaba para alquilar apartamento en la playa, y sinceramente tampoco me apetecía, simplemente era cambiar el lugar pero con la misma rutina de organizar el nido.

En mi ciudad tenemos un hermoso río con playa fluvial y piscina; preparaba la tortilla de patatas, un táper con fruta, los quesitos del caserío y a cada pajarito su mochila; ellos iban añadiendo: raqueta, balón, cubo, pala, red para pescar; y a las 11:30 ya estábamos en la calzada que en 10 minutos de caminata nos dejaba en el puente.

Hasta las ocho de la tarde que subíamos al autobús para regresar a casa había tiempo para todo, y los pajaritos venían tan cansados que pocas veces protestaban por ir a la cama, al día siguiente se repetiría la excursión, y si el tiempo no ayudaba podían bajar a la calle con la bici, a romper los deportivos y las rodillas con el balón o comer pipas sentados en el banco de la placita, a los niños les sobra imaginación aunque no haga sol.

Ahora, con los hijos ya independizados pensé que podría hacer algún viajecito de esos que vas posponiendo porque siempre hay un gasto inesperado y tener vacaciones, pero son ellos los que se presentan en casa a pasar las suyas… El salón y la cocina sufre de superpoblación; los baños están siempre ocupados; la nevera se vacía como si tuviera un hueco sin fondo, y da igual el esfuerzo que haga, el desorden empieza en el hall y se vuelve a discutir por el mando del televisor.

De acuerdo, soy una madre muy rara prefiero que me echen un poco de menos que de más, adoro a mis hijos pero confieso que más de una semana en la pensión alondra me agotan… ¡Ay!, me volví egoísta, a pesar de disfrutar con su compañía necesito mi espacio, y cada día tengo más claro que todos nuestros amores podrían llegar a ser “ex” pero nunca podré ser una “ex-madre”.

5 comentarios:

  1. Se nota q no tienes el sindrome de nido vacio, la mayoría de las madres ante la galería presumimos de los logros de nuestros hijos y nos quejamos porque no vienen a casa. Para muchas familias siempre huvo crisis económicia pero es mejor presumir de q nos vamos de vacaciones aunque luego todo el año estemos pagando el crédito. La sinceridad de tu escrito me encantó. AnaR.

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  2. Amiga,
    Veràs como entiendo tu sentir!!!
    Hace cuatro años aproximadamente, que mi hijo, mi ùnico hijo varòn tomò la decisiòn de convivir con su pareja, despegò, creciò, madurò y realizò una parte importante de su vida!!!
    Es cierto que en un principio se extraña su ausencia, pero ya estamos acostumbrados a estar nuevamente "en pareja", la familia volviò a transformarse....
    El año anterior, hicieron una refacciòn muy importante de su casa (casi total) con lo cual ambos se instalaron unos meses en casa, la idea fuè muy seductora, pero con el transcurso de los dìas, en plena convivencia, nuestro deseo era que esa obra finalizara prontito!!! jajaja.
    Si bien, cada fin de semana estàn compartiendo la mesa con nosotros, es muy saludable que cada quien viva en su propia casa jajajaja.
    Nadie mejor que tu sabe cuànto amo a ese hombrecito!!, igual que tu a tus pichones!!, pero una cosa no tiene nada que ver con la otra!!

    Te quiero.

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  3. Me imagino que si te han de extrañar!

    Linda historia!

    Saludos

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  4. DESEO TENER UN PEQUEÑITO ESPACIO PARA VOLA A TU LADO Y DEJARTE MI SINCERO ABRAZO.
    CON TODO MI CARIÑO HASTA QUE GUSTES TE ESPERO
    BESINOS
    mARINA

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  5. hace falta de vez en cuando tener un momento para ti para ducharse o cantar en la bañera.
    Poder ir al río y tirar piedras.
    pero de vez en cuando por favor que vengan( aunque luego estés deseando que se vayan y luego volver a desear que vengan.
    Un beso

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