jueves, 11 de agosto de 2011

Recordando dos libros...

Robert James Waller, es fotógrafo, ex profesor de universidad, empezó su carrera literaria en 1992 con la publicación de Los puentes de Madison County, novela que se mantuvo durante casi 150 semanas en la lista de bestellers del New York Times. Robert J.Waller es claro: "a los que no leyeron o vieron esta película, Los caminos del recuerdo poco les dirá, no será entendido".

La mayoría de los que lean este escrito seguramente vieron la película del primer libro, en ella, vives a través de imágenes; en el libro razonas mucho más lo que ambos sentían: su ilusión, sus dudas…

Creo que el título es como un simbolismo con el cual representa el autor un concepto: “el puente”, ¿cruzar a los sueños o quedarte sin vivirlos?
La historia no deja de ser la de una infidelidad. Mi visión como mujer me hace entender a Francesca, la protagonista; se debate en un mar de dudas, entre elegir un sentimiento nuevo o ser fiel a un sistema de valores y creencias inculcados desde niña.
Ella no debe, pero lo desea...
El es un hombre libre: la ama, pero no la puede tener...
– “No quiero necesitarte… porque no puedo tenerte” … (esa frase habla por si sola)

Indudablemente es una reflexión, profunda, afortunada y emocionante sobre el sentido de la vida, sobre el amor, sobre la libertad, sobre la lealtad y la traición; sobre el deber y sobre el concepto del bien y el mal.

Al leer cada una de sus páginas lo correcto e incorrecto se diluye, la vida a veces pone en el camino un amor, pero ya hemos tomado otra ruta y debemos continuarla para no herir a nuestros seres queridos y es que la ilusión surge sin buscarla, llega, simplemente así de fácil: "llega", también a las personas de mediana edad, eso es lo que nos hace identificarnos de una manera especial porque estamos acostumbrados a que las historias de amor les ocurran a los jóvenes.

Quizás también por esa razón de que algunos tenemos vivencias adquiridas no vemos esa situación imperdonable, la vemos como algo hermoso como un sentimiento que nos hace cambiar los esquemas, y no juzgar la vida que siempre está llena de matices; no todo es blanco o negro.

El final del libro incluso creo que es muy coherente y muy de mujer: la responsabilidad por encima de la locura pasional.

Los protagonistas viviendo esos instantes te hace sentir como si abrieras la ventana a un soplo de aire fresco y sólo por ello ya valdría la pena existir. Lees el libro y piensas lo importante que es vivir esos momentos que la vida te brinda, sensaciones que no volverán a repetirse, las oportunidades por lo general pasan una vez y no hay peor nostalgia que añorar lo que no sucedió.



Haz girar nuevamente el enorme lazo
tal vez no tan alto ni tan rudo
como una vez lo hiciste
pero todavía
con ese silbido
y la presencia
del círculo
sobre ti y el sol cayendo a través de la lazada,
las sombras en la hierba
donde la gran cuerda de vueltas
mientras todo se dirige
hacia lo último
hacia otro tiempo…


Sinceramente hubiera preferido no leerlo... no desilusiona, incluso nos permite conocer un poco mejor el personaje de Robert Kincaid, en el Time Magazine dicen de este libro que el viaje vale la pena. Indudablemente es un reencuentro consigo mismo, una forma de hacer balance de la vida, pero el agua que pasa debajo del puente ya no es la misma, aunque también a veces buscando algo encuentras otra cosa que no sabías que existía y como en el caso de Robert le dio la ilusión y sentido a una vida de soledad y vacío. Simplemente a veces sólo hace falta un empujoncito para empezar a caminar de nuevo y podemos encontrar alegrías inesperadas…

( Extracto del libro) "-Sabes, perro, me estoy cansando un poco de toda esta penumbra y esta condena en la que me he estado revolcando… arrastrándome por aquí mirando los archivos y las cosas que solía ser y hacer. Renegando de la barbarie de la vejez… La realidad es una cosa pero cercenar los sueños es la puerta vecina a la muerte lenta."

Robert Kincaid a los sesenta y ocho años tiene recuerdos, recuerdos de su vida nómada, un gran archivo de fotografías en las que intentó reflejar su mejor luz y captar sentimientos; un perro llamado Camino y el “recuerdo” de Francesca Jonson…

Cientos de veces observó su imagen en las fotografías, pero sobre todo una sonriente, apoyada en el poste de una cerca en Iowa; esa era su favorita, porque todavía a pesar del tiempo sentía el contacto de su piel y recorría su cuerpo desnudo; arqueado, dando, y ansiando placer… Debieron elegir y ella hizo lo que correspondía de acuerdo a su conciencia y se quedó con su familia.

Las imágenes del pasado o quizás la necesidad de ponerse en movimiento impulsan a Robert al camino de nuevo, detrás de algo indefinido, algo que vuelva a dar sentido a sus días. Apenas una mochila en la camioneta y en compañía de su perro inicia un largo viaje.

Francesca, por su parte, también está sola; se ha quedado viuda y pasea a menudo hasta el puente Roseman para revivir los días y las noches que pasó con Robert.

En fin, creo que fue Borges quien dijo que “Solo una cosa no hay. Es el olvido”. Efectivamente con los años te das cuenta que el fuego puede languidecer pero nunca desaparece del todo. Muchas veces un inquietante recuerdo trae un sabor nuevo ¿verdad? Los recuerdos felices se van idealizando con el tiempo de tal forma que a veces te preguntas si ocurrieron de ese modo en realidad.

El autor tiene una prosa sencilla, transmite y conecta con las historias y los personajes, sientes como se enfrentan a sentimientos que todos hemos vivido alguna vez; el amor, la esperanza, la desilusión.

Como epílogo me quedo con estas frases del libro: -“ Las cosas suceden sin razón ni ritmo alguno. Ir en contra del destino es como censurar el humo de la leña o el mismo viento; uno estará arrepentido para toda la vida. Al final, no queda nada excepto cargar con aquello que te tocó en suerte y seguir adelante… Yo soy sólo un viajero más en la gran ruta. Mi vida no es más que lo que yo he hecho de ella… Cuando muera, quiero que el suelo quede barrido detrás de mi, que todas las huellas queden borradas, que no quede nada… Le sonrió con una sonrisa tierna y cálida, del modo en que sonríe un padre que le dice adiós a un hijo a quien no ha visto por largo tiempo y con quien no ha pasado la suficiente cantidad de horas…”

12 comentarios:

  1. No los he leído :S Gracias por la recomendación y, además me llevo un par de frases que me parecen geniales.
    Besos enormes querida hada madrina ;)

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  2. No los he leido. Ojalá los encuentre. Has despertado mi interés. Un abrazo.

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  3. No voy a decirte que lo tendré en cuenta porque en un rato me olvido jaja, estoy muy estresada.
    La imágen de la portada del libro me fascinó, si la veo sí, la reconoceré.
    No puedo leer por ahora.
    BESOS GRANDOTES

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  4. Dos libros con una gran carga emocional, que sin duda dirán a cada uno lo que su edad le permita escuchar, pero no se me ocurre mejor resumen de ambos que tu propia entrada.

    Un abrazo

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  5. Hola, Alondra:

    Te confieso que no los he leído, pero he visto varias veces la película Los Puentes de Madison y, cada vez me parece mejor.

    Un abrazo.

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  6. A veces uno no toma determinaciones por el qué dirán y no nos damos cuanta que el tren pasa y nos deja varados en la estación.
    Besosss

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  7. Hablas de libros y sacas todo su jugo, hoy dan la peli en tv. y despertaste mi curiosidad y eso que siempre pensé que era empalagosa. Volveré a visitarte hoy entré de casualidad nunca sabes que vas a encontrar en google al escribir una palabra.
    Saludos AnaR.

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  8. ¡Hola!
    Dos libros, que dan mucho de si, marcan pauta, donde se debe seguir, y caminan por donde no se debiera...

    Saludos de J.M. Ojeda.
    P.D. Tu resumen, perfecto e intenso.
    Felicidades.

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  9. La historia de Los puentes de Madison es tan bella como real. Por éso no llega a toda y a todos quienes hemos leído o visto, incluso ambas cosas, la novela y la película tan bien interpretada por esas dos figuras nobles de la escena.

    Besos, guapa!

    PD
    Buscaré tu piedra y la fotografiaré para tí si la encuentro. Esto es una promesa en regla. A ver si hay suerte y doy con ella!

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  10. Quiero leer el segundo, pero no lo encuentro en ninguna parte

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    Respuestas
    1. Paola, "Los caminos del Recuerdo" Es la historia vista desde los ojos de Robert. Lo conseguí en una feria de libros antiguos y de ocasión, está descatalogado, según parece se vendieron pocos ejemplares.
      Gracias por la visita

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