miércoles, 13 de julio de 2011

Sigo con el cancionero...

Es increíble como un recuerdo te lleva a otro…

Salgo de casa a pasear a Lúa y en el edificio de enfrente una señora limpia el portal, le digo: ¡Buenos días!, aunque me da pena interrumpirla porque siempre está cantando… Hace veinticinco años cuando llegué al barrio todavía se escuchaba a la gente cantar por los patios de luces, yo también lo hacía, ahora parece que sentimos vergüenza y lo hacemos bajito.

La vida siempre está unida a las canciones, recuerdo a mis tías cortando una tela sobre una mesa enorme, con un metro de madera marcaban con jaboncillo y cantaban copla igual que en la radio, y esta alondra a la primera oportunidad se apoderaba de los tacones de aguja que arrastraba con sus pequeños pies e imitaba a Marisol, aunque no tuviera los ojos azules ni el pelo rubio.

Cuando mi padre trabajó en Barquisimeto, los fines de semana íbamos desde Caracas a pasarlo con él y nada más llegar la música se apoderaba de los pies porque la gente cantaba en la calle, en las casas, bajo un árbol, en los patios… “Pueblo querido tu cielo jamás olvido y el ritmo de mis capachos cantando sueña contigo…”

Hoy, la señora que limpiaba el portal entonaba: “doce cascabeles lleva mi caballo…” y el paseo se llenó con la imagen de una niña de doce años amarradita muy fuerte a la mano de su madre, mientras su padre golpeaba un llamador de hierro con forma de mano; todavía siento aquel sonido amplificado en el portal de piedra del convento. Más tarde aprendí que mejor hacer sonar la campana que había en el lateral de la pared, era menos tenebrosa. La voz de la hermana portera nos saludó con un: ¡Ave María Purísima!...

Lo de estudiar un año en un internado de monjas quizás contribuyó a esta forma mía de pensar y guardar todo dentro… Mi espacio era una cama pequeña ubicada en una habitación grande que todas compartíamos, el armario un estante donde cabía lo necesario. La rutina se regía por horarios: levantarse a las siete, hacer la cama, asearse como los gatos, ducha tocaba los sábados, y a misa; a continuación desayuno y todavía con la boca llena corriendo a clases pues las externas ya subían en fila las escaleras. La hora de la comida en silencio y la música de fondo la voz de la hermana Julia que nos leía algún escrito religioso; antes de iniciar las clases teníamos un poco de libertad en el patio y si lograba subirme a uno de los columpios cantaba a pleno pulmón: “doce cascabeles lleva mi caballo por la carreteeeeraaaaaaa….” Otras veces, sobre todo si lucía el sol me salía el joropo: “ Por si acaso yo no vuelvo me despido a la llanera; despedirme no quisiera porque no encuentro manera…”

Por la tarde al terminar las clases, quince minutos de merienda y al estudio hasta la hora de cenar; si nos portábamos bien encendían un poco la tele y siempre coincidía con la familia telerín y aquello de: - “vamos a la cama que hay que descansar, para que mañana podamos madrugar”… para nosotros no era del todo cierto, todavía nos quedaba ir a la capilla a dar gracias a Dios y formar para pasar lista en aquellas escaleras y paredes de piedra que rezumaba humedad y que te hacían castañear los dientes.

Si lloraba en la cama tenía que hacerlo tragándome las lágrimas, sor Almudena dormía en una celda en la habitación y en vez de consolarte podía dejarte sin paseo el domingo. Sin olvidarme de las influyentes, recomendadas, y chismosas que me llamaban “merenguito”.

La felicidad total llegaba cuando podía salir los domingos a casa de los abuelos, volvía con un nudo en el estómago de los nervios pero cargadita de chocolate y rosquillas que tenía que pasar de contrabando y esconder muy bien, de lo contrario, siempre había alguna mano inquieta que te dejaba sin tus tesoros o las buenas monjitas lo requisaban porque la glotonería era un pecado.

De todo aquel año conservo un buen recuerdo, una obra de teatro por el día de la patrona del colegio como tenía el pelo corto, era muy alta para mi edad y delgada como una escoba me dieron el papel de Tom Sawyer, imagino que sería una adaptación poco ortodoxa del argumento pero no olvidé ninguna frase y aunque las luces del escenario no dejaban distinguir los rostros del patio de butacas aún saboreo los aplausos y la música de la rondalla al finalizar la obra haciendo sonar: “doce cascabeles lleva mi caballo por la carreteeeeeeeeraaaaa…”

Llegó Junio y mis padres se apiadaron de mí y regresé a Caracas, esta vez en avión, los viajes anteriores fueron en barco, una azafata me recogió en la zona de embarque y me sentí muy importante viajando sola...

Subiendo por la autopista de La Guaira, rumbo a casa en el ford cortina de mi padre, la canción que sonaba en la radio era de la Billo’s…

“Para cantarte a ti puse el arpa todas las cuerdas de oro, para cantarte a ti mi garganta recogió un ruiseñor. Para cantarte a ti mi Caracas, he pedido al poeta que le ponga a mi verso toda su inspiración. Y es que quiero tanto a mi Caracas que mientras viva no podré olvidar, sus cerros, sus techos rojos, su lindo cielo las flores de mil colores de Galipán”.

17 comentarios:

  1. La música inspira, sana, es vida. Y todos deberíamos cantar o a lo sumo hacer la mímica jja, que es una buena costumbre y no la debemos perder; pero tienes razón, los tiempos cambian, son otros. Aunque creo, que aún se conservan buenas cosas, como un matrimonio grande, son vecinos, ella canta a viva voz sobre las canciones que va escuchando, y él su amor de siempre la acompaña silbando. Su hermosa rutina de domungo.
    Se conserva también la exquisita sensiblidad de esa Alondra en el internado.
    Besotessss mi amiga sabia.

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  2. La música nos acompaña durante toda nuestras vidas, nos reconforta, nos acuna, nos incita a bailar y a veces, nos hace llorar...

    Yo también recuerdo a mi madre cantar coplas de la Piquer mientras cocinaba o limpiaba la casa.

    Y cuando yo era muy jovencita y ayudaba con las tareas a mi madre, cantaba las canciones de Camilo Sexto a voz en grito, su "Algo Más", "Algo de Mí", "jamás", "Melinas", era mi cantante favorito allá por el 74-75.

    Es cierto, ahora no cantamos, nos da apuro que se rían o nos digan que al oírnos esperan un buen chaparrón!

    Besos, guapa!

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  3. Los tiempos cambian pero siempre se conservan buenas costumbres. Muy bello texto nos dejas hoy. Siempre disfruto de post importantes acá. Un abrazo.

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  4. Cómo me haces recordar, aquellos tiempos cuando se acostumbraba a tener un diario de vida.Cada momento por superfluo que fuera,lo registrabas en ese diario.Para algunos era algo insignificante,pero para nosotras era tan importante..bellas épocas,en donde sonreías o llorabas,pero las vivías siempre con entusiasmo y jubilo.Hoy no necesito de ese diario para recordar tantos pasajes de mi vida familiar..cada uno siguen frescos en mi mente.A nada hoy temo,los años te hacen sabía si vives desde tu interior,sin embargo,querida Alondra,como expresé en uno de mis escritos,temo a olvidar con los años...me aferro a la esperanza que la vida no abandone mis plegarias.La vida es un arco iris que incluye el negro,aún así,agradezco todo.Nada le resto ni sumo.Gracias por visitar mi otro espacio cariño.Hoy le he dado algunos cambios.Visita mi tercer espacio(http://unavefenix.wordpress.com )que sé,te encantará.Un abrazo fraternal para una mujer con toques de reflexión,sensibilidad,altruista y sosiego.

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  5. Me encanta este aire musical que se respira en algunos blogs estos días, ha sido un placer.

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  6. Londra,¿sabes una cosa? yo de chiquilla también cantaba 12 cascabeles? vi la peli con Carmen Sevilla y Luis Mariano Mi mamá compraba una revista que traía las letras de todas las canciones de Lola Flores, Angelillo, etc, etc. Te estoy hablando del los año 50 y aquí en Argentina. Mi mamá (argentina) cantaba, yo también. Con el tiempo esa costumbre fue desapareciendo,¿porqué habrá sido?
    Me sorprendió también lo de tu viaje a Venezuela¿sabes porqué? porque mi hijo vive en Venezuela en Barquesimeto, se casó allí y tengo 2 nietos .Me sorprenden estas coinsidencias
    Gracias por pasar por mi blog.

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  7. Cuando a las cumbre veas llegar la borrasca abre las ventanas y la luz del arco iris dispersará las dudas que puedan estar pobladas de sombras...

    Feliz fin semana para que el cuerpo descanse con premura. Es mi deseo como cada semana, para el amig@ que siempre tiene esa palabra afable para endulzar los sentimientos que reposan en el interior del alma...

    Un adiós y hasta el primer instante que me sea posible volver a abrir el marco virtual que alberga la amistad del universo.

    (Desde hoy he empezando a festejar mi santo y me apetece compartirlo contigo..)

    Siempre tuya...

    María del Carmen

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  8. Alondra te saludo desde mi bs as querido un besoooooooooooooooo

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  9. Alondra, gracias por pasar por mi espacio. Con respecto al mate posiblemente la yerba fue muy fuerte, en su momento deberás probar con la calidad suave. Para comenzar dile a tu amiga que te mande en saquitos (como los de Té) así te acostumbras al sabor suave. Te digo que yo le mandé a mis primos de Jaén y les encantó.
    Mis cariños y nos leemos

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  10. Gracias por el detalle de poesía que me has regalado me has hecho pasar un momento de extraordinaria emoción!!

    Ahora según iba leyendo mi mente ya se fue al recuerdo siempre esta de paseante...
    Cuando he visto los doces cascabeles lleva mi caballo...

    No se hasta donde me lleva pero lo recuerdo con total nitidez, y que felicidad nos acompañaba sin preocupaciones aperentes...

    Pero bueno mañana ya será de nuevo hoy pasado y asi sucesivemante...

    Besos de chocolate para ti, que seguro que mañana algo me tocará...

    María del Carmen

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  11. Alondra querida
    Yo también canto mientras arreglo el jardín, me parece que las plantas se crecen más hermosas si nos sienten alegres.
    "Doce cascabeles lleva mi caballo por la carretera…
    Y un par de claveles al pelo prendío…" Mi madre me la enseñó.
    Realmente un escrito maravilloso.
    Que pases un bellísimo fin de semana

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  12. Justo ahorita te leìa escuchando "Tu amor me hace bien" de March Anthony. Saludos.

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  13. ¡Hola Alondra!
    Ha sido como vivirlo leer tu post, las canciones siempre nos lllevan a algún lugar, a alguien, recuerdos buenos, o tristes, o alegres, pero cada una de ellas nos hace volar, sentir y nos impregna de algo que forma parte de nuestras vidas.
    Precioso Post. Un beso muy grande.

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  14. Olá sou Magno Oliveira responsável pelo Blog Folhetim Cultural, convido lhe hoje a conhecer o nosso blog, que tem além de notícias, tem também atrações culturais. Como poesia, contos, crônicas e muito mais...
    Conto com sua visita no nosso espaço.

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  15. Es saludable dejarse llevar perdiéndose en el propio "yo" interior, para que el instinto del intelecto se deje conducir donde el corazón disponga... Y así sentirse más gusto con uno mismo y con los que nos rodean.

    Un placer leer tus textos que llenan e inspiran los sentimientos...

    Te entrego un brazo de estelas de colores donde reposa todo el cariño que en este momento tengo reservado para ti.

    María del Carmen

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  16. Es cierto. Hace años que no oigo a ninguna vecina cantar. Debe considerarse poco correcto. Sin embargo, yo no había perdido esa "mala costumbre" hasta hace poco tiempo que me observo siempre metida dentro de mi misma, sin ningún deseo de salir de mi mismidad y ahora ya no canto hablo en voz baja, lo más baja posible para que nadie oiga que hablo sola.
    Y las cosas no fueron muy mal hasta que empecé a contestarme porque no estaba de acuerdo y claro empecé a levantar la voz (tenemos esa costumbre los españoles). Es de suponer lo que dirán de mí los vecinos cuando yo no los oigo.

    Bromas aparte. Me ha gustado mucho tu relato y me ha emocionado pensar en tu soledad de niña, en ese ambiente tan frío de cariño y afectos. Con esa seriedad de adultos intransigentes. Pero alguna vez tendrían que estallar las risas, a los niños no se les puede contener siempre por mucho que sea el miedo que se les infunda.

    Un abrazo con todo el afecto de Franziska

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