jueves, 9 de junio de 2011

Tarde musical

Hoy no tengo nada especial que contar, en la tarde estuve escuchando vieja música mientras ordenaba un armario que todavía no puede lucir galas de verano.

Sonó un poema recitado por un italiano con corazón argentino: Gian Franco Pagliaro. En los años setenta, cuando esta alondra volaba empujada por la juventud, era uno de esos artistas que llamábamos de canción protesta. Le conocí a través de un grande de la música venezolana: Hector Cabrera que participó en el Festival de la Canción de Buenos Aires en 1.970, triunfando con una canción escrita por Jean Franco: “Las cosas que me alejan de ti” , (recomendable y vigente)

Musicalizó poemas de Martí, Rubén Darío y Neruda. No sigue las modas, tampoco las impone, tiene estilo propio pero no tiene seguidores, tiene adeptos y detractores. Su voz emotiva y cálida parece hablar para cada uno de nosotros. (según San Google)


Además tiene algo en común conmigo: cruzó el Atlántico en 16 días de mar, viento, lágrimas, y una incipiente nostalgia que será su amiga para siempre. Él en el trasatlántico Conte Grande, yo en el Ascania con seis años, luego siendo ya adolescente, volví surcar el atlántico en el Santa María; han pasado muchos años pero el nombre de este barco está entre los más recordados de la emigración. En 1.961 fue secuestrado por el Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación (DRIL)

¡Vaya!, para no tener ganas de escribir me explayé bastante... a lo que iba: el poema es para poner en práctica...

Nunca estuviste segura de mí
nunca supiste a ciencia cierta si te amo.
Nadie te garantiza si regreso a ti cada noche
o me marcho para siempre al día siguiente,
la incertidumbre te desvela
te mantiene alerta,
y eso es bueno amor mío,
es bueno para nuestro amor
pues, por si no lo sabes
en la certeza y en la seguridad
el amor, hasta más grande perece.
No estés nunca segura de mí
no me hagas creer que eres mía eternamente,
la misma eternidad es dudosa;
déjame pensar que no soy
el único en este mundo
porque tú no eres la única para mí;
déjame tener esas pequeñas dudas.
Eso es lo mas cierto de los sentimientos.

No te quiero hábil como un artesano,
ni inteligente como una computadora,
no te quiero prolija como una costurera,
ni haciendo méritos como una secretaria;
no te quiero todo el día en la cocina,
ni solícita como una mucama,
no te quiero amor, madre inmaculada,
ni tampoco te quiero maestra jardinera;
te quiero, sencillamente... ¡Mujer!

Nunca estuviste segura de mí
nunca supiste a ciencia cierta si te amo,
¡Pero cuánto te amo!

8 comentarios:

  1. un ícono de la música en su momento aqui, en argentina
    un poeta, no?
    con solo leer...No te quiero hábil como un artesano,
    ni inteligente como una computadora,
    no te quiero prolija como una costurera,
    ni haciendo méritos como una secretaria... se me eriza la piel

    mirá vos lo del barco...

    beso grande

    ResponderEliminar
  2. Alondra! vaya letras más bonitas!
    Nunca las había leído ni escuchado.
    Gracias por traerlas a tu ventana.

    Besos, guapa!

    ResponderEliminar
  3. Mi querida Alondra: Es vigente, como dices y es que al amor no hay que darle toda clase de seguridades porque puede caer en algo tan seguro que le quita la emoción. Hay que ponerle la "chispita" de emoción, de que puede que no te tenga tan segura. En fin, un poquito de picaresca. :)

    Después de cenar vendré a escuchar y ver el video.Te diré algo.

    Brisas y besos.

    Malena

    ResponderEliminar
  4. Alondra querida
    Sí escuché alguna vez "las cosas que me alejan de ti": "un sueldo miserable, una casa irrealizable, doce horas de trabajo, quedarse siempre abajo…" muy pesimista realmente, pero quizás una realidad de muchos.

    Muy hermoso el poema. El video lo he de observar otro día; como siempre el tiempo de acosa
    Que pases un bellísimo fin de semana

    ResponderEliminar
  5. Hola, este comentario es para avisarte que eres nuestro blog destacado, y que estarás una semana en la portada de Punto Hispano a partir de este día.

    ResponderEliminar
  6. Alondra, Alondra, lo mejor mantienes el recuerdo de tus raíces, y como no? Héctor Cabrera el grande de la canción, no recordaba la canción, si Rosario y por aquello que en todas partes se sigue cantando.. El poeta no hace mucho lo conocí, vigente si y mucho y una voz maravillosa, como siempre volando ¿navegando? La Virgen de Coromoto, nuestra patrona alumbre nuestros pasos la carricita un abrazo desde el corazón

    ResponderEliminar
  7. ¡Hola Alondra!
    Bonitas letras.

    Saludos de J.M. Ojeda.
    Buen fin de semana.
    P.D. El amor lo es todo.

    ResponderEliminar
  8. En el amor siempre hay que dejar ese espacio de libertad para que hayan más ganas de volver a achucharse.

    Besitos.

    ResponderEliminar

Un escrito crece con tu comentario. ¡Gracias!