viernes, 6 de mayo de 2011

Dueños de su vida...


“No se si será porque, de un tiempo a esta parte, mi vida parece un aeropuerto, en el que siempre me estoy despidiendo de aquellos a quienes amo, de aquellos de los que no quisiera separarme más…”

Hubo un tiempo que cuando alguna frase de un libro me llegaba al corazón la anotaba, en aquel entonces no me preocupaba mucho por el autor, sino por lo que las historias me aportaban. La que inicia este escrito creo que pertenece a Ernesto Sábato, leía en ese tiempo “Sobre héroes y tumbas” todavía me dan escalofríos al recordar ese informe sobre ciegos que me llegó a causar pesadillas. Seguramente es de “El Túnel”, el personaje de Juan Pablo Castell con sus obsesiones y lógica impulsiva nos deja muchas perlas para guardar. Cuántos no buscamos igual que él comprensión e incluso intentamos analizar la manía que tiene la gente de querer encontrar explicación a todos los actos de la vida. La verdad me gustó imaginar el cuadro y posiblemente como Maria Iribarne sería capaz de abrir la pequeña ventana, ese lugar desde el que miras lo bueno y lo malo, esa esperanza de libertad, el mundo desde el cristal y es que todos en algún momento hemos estado prisioneros de telas de araña que se encuentran en lo más profundo de nuestro ser y buscamos la salida del túnel.

Llevo una época que al igual que Castell sueño con pájaros, dicen que simboliza el alma y su ansia de libertad, a estas alturas yo ya no quiero volar, aunque tuviera la oportunidad de estrenar alas seguramente apenas daría un paseo dejándome llevar en la suave brisa de la tarde; ya soy como las aves que nacen en cautividad, soy feliz en mi jaula. Mi tiempo de jugar con el viento ya pasó, no lo añoro, tengo un hermoso y cálido nido sobre el magnolio. Creo que los sueños son como conversaciones con nosotros mismos en un lenguaje simbólico y seguramente mi inconsciente me enfrenta a que cada día estoy despidiendo a trocitos de mi corazón y me ayuda a reflexionar sobre el respeto a las necesidades diferentes de esos seres que tanto amo.

Los años no se detienen, y sin darte cuenta es demasiado tarde… no puedes borrar una frase dicha en un momento de enfado y tampoco retomar besos y abrazos que guardaste para cuando no estuvieras tan agobiada de trabajo, los instantes mágicos se evaporaron. Los niños en un suspiro se hicieron hombres… Años viviendo en torno a sus horarios, a sus necesidades, a sus estados emocionales, y un día te das cuenta que la casa sigue siendo la misma, nada ha cambiado; el mismo color en las paredes, las mismas cortinas, los mismos muebles… pero le faltan los sonidos: las risas, los llantos, los enfados, las conversaciones, las entradas y salidas, las preocupaciones cotidianas… Hay demasiado orden y ya no te acostumbras a ver cada cosa en su lugar, prefieres la marabunta por la que siempre protestabas, en el fondo los hijos eran esa parte de ti que se negaba a domesticarse. No obstante en cada habitación hay un olor particular y único: allí siguen los libros, la ropa, las fotos con la imagen ingenua y pícara de esos ojos de niños que crecieron tan rápido y ahora tienes que ponerte en la punta de los pies para darles un beso.

Las historias siempre se repiten con distintos protagonistas, ahora eres tu la que ves como ellos despliegan sus alas y comienzan abandonar el nido. Intentaste enseñar a “volar”, han madurado y son capaces de tener una vida independiente y deberán enfrentarse solos a las dificultades del día a día. Vivirán en otro lugar, harán nuevos amigos, se enamorarán. Son dueños de sus vidas pero ellos saben que en este nido queda el amor incondicional, aunque pasen los días, los meses, los años… Los sentimientos y la comunicación no se esfumaron, simplemente cambiará porque ya dejaron de ser indefensos, ahora son adultos; las dependencias siempre son transitorias.

Mis pajaritos no eran una propiedad, fueron una responsabilidad y ahora debo desprenderme de esa sensación. Mantener el contacto pero también la distancia... Y recordar y recordarles: "no ir deprisa, no ir lento, ir simplemente a la vez que el tiempo"… Hermosa frase, desconozco el nombre de su autor pero debería ser de obligado cumplimiento ¿verdad?.

Publicado por primera vez en http://unpuentedepalabras.blogspot.com/, con fecha 12-09-09. Vigente hoy igual que ayer, Ernesto Sábato nos dejó un maravilloso legado y quizás hoy me repito porque como él sabiamente decía:
La vanidad es tan fantástica, que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados. (Ernesto Sábato)

8 comentarios:

  1. Con cepillo de esmeraldas
    se van atusando las primeras horas
    de la incipiente alborada

    Con peine de marfil
    se van ondulando las últimas horas
    del desolado crepúsculo

    Con diademas de platino
    se van embelleciendo las sienes
    del notable fin de semana...

    Con el perlado rocío
    que estoy recibiendo
    atentamente me despido...

    ...hasta el próximo mimo
    que iré compartiendo.

    María del Carmen

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  2. Me ha resultado muy placentero leer tus palabras escritas con tanto sentimiento, me sentí muy identificada.
    El paso del tiempo podría pasar un poco desapercibido si no fuera por esos pichones que crecen a nuestro lado.
    Un beso grandote

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  3. Me encantó leerte...Me emociona sentir tus palabras desde el corazón. Me quedo con esa preciosa frase del tiempo....¡Cuánta razón!UN BESO. Mari Carmen.

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  4. Hola, Alondra, vine a retribuirte la vista y me encontré con un blog muy interesante. Me gustó la entrada y me gustó la estética, lo cual es muy importante para mí.
    Así que decidí quedarme como seguidor para estar en contacto.
    Te dejo un cariño.
    Humberto.

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  5. Mi querida Alondra: Esas palabras siguen vigentes para tí y para los que sentimos como tú. Lo expresaste tal y como debe de hacerse: con el corazón en la mano.Como te dice Mascab: Gracias, Alondra.

    Brisas y besos.

    Malena

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  6. Alondra! Que tesoro eres, me has hecho emocionar, tanto amor para dar, que ofreces permanentemente, desde ese corazón grandote y generoso que tienes.
    Y depender de los afectos es lo que nos salva, nos hace humanos,nos redime.
    Para mi es nuestro principal alimento, irremplazable y esencial.
    Precioso lo que nos cuentas, como te brindas.
    Graciassss!
    PD: Me encanto la entrada de Sabines, uno de mis prefes!!
    Besitossss

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  7. A veces cuando hay mucho jaleo en casa y no me dejan parar los críos, pienso en como disfrutaría unos momentos de soledad, haciendo lo que me viniera en gana, sin tantas obligaciones, pero luego recapacito y pienso que todo pasa muy deprisa y de lo que ahora tanto me quejo, luego desearé volverlo a tener.

    Me haces pensar y eso es bueno.

    Besitos.

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