miércoles, 25 de mayo de 2011

Visita sorpresa..


Una noche, desde lo alto de la escalerilla de un avión miré el hermoso cielo de Venezuela que iba dejar atrás, busqué la estrella más brillante y juré volver, aquella etapa de mi vida se quedaba entre un amasijo de hierros retorcidos.

En fin, dar carpetazo a tu vida: dejar la universidad, el trabajo, los amigos sólo se hace en momentos que no tienes ataduras y buscas la liberación y una particular utopía. Por supuesto que no encontré la mítica tierra donde la justicia, la solidaridad y el amor se conjugan para hacer una sociedad perfecta, pero empecé de cero… Sembré, nacieron espigas, maduró el trigo y la cosecha poco recuerda a quien fui; los años y los inviernos moldearon a la chica de ayer. El dolor lo diluyó el tiempo, las huellas de mi primavera se fueron igual que el desaliento.

Quienes hemos convivido en esa tierra, en esa Caracas que atrae y subyuga, al partir hacia lugares lejanos nos llevamos para siempre parte de ese carácter: alegre, sonriente, de corazón generoso; nos duele el alma cuando hoy las noticias te presentan a otra ciudad y te preguntas: ¿cuánto hay de verdad o de mentira?…

Recupero parte de este escrito “otra vuelta de tuerca” porque este fin de semana tuve la suerte de encontrarme con una amiga caraqueña que conocí por la red, un mundo que cada vez es menos virtual y donde encontramos personas maravillosas que a veces tenemos oportunidad de conocer personalmente y otras no, pero que crea un lazo de afinidad.

Hace ocho años que mantenemos amistad, y un viaje corto le trajo a Santiago de Compostela el domingo, regresaba el lunes, y no había oportunidad de que visitara mi ciudad pero no podía perder ese regalo de conocernos físicamente y disfrutar de unas horas del sentir el sabor a Caracas.

Vivimos memorias, y construimos otras nuevas, desde el primer abrazo la corriente de buenos sentimientos fluyó como una cascada... Cuando me preguntó hace unos días: ¿qué quieres que te lleve?, sin dudarlo dije “diablitos” y es que ese jamón enlatado, tipo paté, forma parte de la infancia de todo niño venezolano. Ella añadió una tableta de chocolate que no es una golosina, es un producto especial, fabricado con la famosa semilla de Carenero, un cacao regional que crece en el este de Caracas. Desde el periodo colonial conserva su sabor a fruta, flor, nuez que se mantiene en la boca y vuelves a otro tiempo cuando los sueños eran realizables…

Después de una tarde inolvidable sé que posiblemente no volveré a Caracas; la tierra y el cielo puede ser el mismo, pero nada queda del ayer, ni yo soy quién fui… No quiero ver la ciudad como un turista desde un autocar, no quiero visitar monumentos ni museos. Después de tantos años contando el tiempo no quiero ver miseria; si creció de forma desordenada o si el olor fétido no sólo lo lleva el Guaire, y comprobar que tanta corrupción la sigue dejando a la deriva. No, no quiero ver mi paraíso convertido en una realidad que pueda robarme mis hermosos recuerdos; si, me volví conformista y puedo parecer cobarde pero todo tiene su momento y hoy, prefiero sentarme a la sombra del magnolio.

En fin, no tengo remedio, sigo mirando al cielo, mirando mi imagen en el espejo y pensando en las leyes del tiempo. Allá quedó una parte de mi vida, la de hoy en nada se parece. Reencontrar a las dos ya no lo necesito. Aquella veinteañera rebelde estaba llena de ideas y teorías que ya no sirven; de entusiasmo, orgullo, ignorancia e inexperiencia que hoy me inspiran una sonrisa amable.

¡Gracias Neko!, una vez más puede comprobar que la vida siempre regala cosas hermosas.

9 comentarios:

  1. La vida es bella! Cada etapa nos enseña y nos es válida para afrontar la siguiente. Cada etapa nos deja su color, sus vivencias... gracias a todas ellas somos quienes hoy hemos conseguido ser.

    Me alegro que te encontraras con una amistad virtual.

    Besos, guapa!

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  2. Mi querida Alondra: A veces es mejor recordar las cosas tal como las vivimos porque el paso de los años la hace diferente. Te comprendo perfectamente lo que quieres decir y lo comparto de la misma manera que comparto tu felicidad de haberte abrazado con Neko y haber disfrutado de su conversación y de los recuerdos.

    Brisas y besos.

    Malena

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  3. A ver si queda el comentario porque Blogger anda rebelde.
    Me encantó tu post, me emocionó, tengo muchos afectos viviendo fuera del país, celebran cada vez que reciben sabores, olores y recuerdos con aires de patria.
    Precioso tu post!
    Besos

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  4. tu post encierra una enorme ternura y me gustó muchísimo
    que bueno ese encuentro, que bueno ese disfrutar del momento y de esa amistad...
    la vida siempre tiene maravillosas para regalarnos, cada día me convenzo más...

    te mando un beso muy grande

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  5. Precioso post, me emocioné leyendo esa parte de tu vida. Ahora disfruta de tus recuerdos como un regalo de una feliz etapa. Un beso. Mari Carmen.

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  6. hola Alondra,
    de todas maneras son recuerdos amenos, que tu viviste y ... te propongo que sigas mirando al cielo, tener siempre esperanzas y seguir adelante.

    un fuerte abrazo^^

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  7. Me encuentro descansando unos días en mi tierra bañada por el mar Cantábrico.

    Pero no por ello dejo de sentir la necesidad de pasar a dejarte unas letras para saludarte y desearte un hermoso fin de semana como presiento va a ser el mio también.

    Mis disculpas por no pasar a principio de semana, por más que lo he intentado me ha sido imposible...

    Desde esta tierrina donde estoy disfrutando de una vegetación de tan frondoso verdor, te envío un inmenso abrazo repleto de mi cariño!!

    María del Carmen

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  8. Éste relato tuyo puso lágrimas en mis ojos ya que anduve muchos años por esas tierras,con las mismas ilusiones, empezando siempre ahora en mi país nuevamente, disfruto con lo bueno y lo malo y añora también lo bueno y lo malo de allí. Eso sí estoy empezando de nuevo pues todo cambia y todo pasa...pero la vida es pasar. Así somos. Un gran abrazo.

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  9. Querida Alondra:

    Ya de regreso a mi querida Caracas (con todo y lo malo), en mi casa, mi refugio, pensando en todos y cada uno de mis días de este viaje a la península, siento que nuestro encuentro fué especial, lleno de magia. Me pregunto algunas veces si fué real.No sé si lo fué, pero fué maravilloso!
    Acá, al volver a mi realidad, me parece mentira haber cumplido esa promesa hecha hace muchos años atrás.
    Hoy, agradezco a la vida haberte conocido (un poco por accidente jaja), a tí y a los tuyos.
    Gracias por ser, gracias por estar.
    Te quiero.
    Tu hermana pequeña, Neko.

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