jueves, 12 de mayo de 2011

La lámpara mágica…


Fotografía http://www.freepik.es/

Adriana y Alberto no se ven muy a menudo pero entre ambos hay buena comunicación, quizás porque ella puede hablar de lo que verdaderamente importa: los sentimientos, y Alberto es un oyente especial, pregunta lo necesario; sus conversaciones de café dejan Adriana con el alma suavecita y la fuerza interior de un rayo.

Ayer fue Alberto quien tomó la palabra y le dijo:

-Estos días he tenido un sueño muy extraño.

- Adelante, cuenta…

-Era como si flotara en el espacio y viera la vida desde arriba sin poder hacer nada para intervenir.

-Parece interesante, sigue…

Primero observo a un hombre bien trajeado con un maletín que salía de un banco, se agachó y recogió del suelo una vieja lámpara, igualita que la de Aladino ¿recuerdas ese cuento infantil?

-Si, por supuesto, respondió Adriana.

Verás, se colocó mirando la pared, dejó el maletín en el suelo y frotó la lámpara, supongo que pensando algún deseo; ningún genio apareció y la depositó en la papelera más cercana.
Pasó el tiempo, una señora que paseaba un perro se acercó a la papelera a depositar las heces de su compañero canino y recogió la lámpara, sentada en un banco junto a una estatua ecuestre empezó a frotarla con un pañuelo de papel, viendo que su sueño no se cumplía la dejó debajo del banco de madera.
Llegó un joven con una guitarra y ocupó el lugar, pedía limosna, y al colocar su gorra para las monedas vio la lámpara; la cogió, la miró, y también frotó, cuando se cansó le dio una patada imitando a Ronaldo y la lámpara quedó entre los setos del jardín.
El balón de unos niños del colegio cercano rodaba de unos pies a otros, en un lance fue a parar a los setos junto a la lámpara, la curiosidad también hizo que los niños fueran pasando el objeto de mano en mano invocando al genio, las risas cesaron cuando una de las madres temiendo se cortaran con semejante artefacto lo trasladó al contenedor más cercano. En la noche el camión de la basura, la tragó como las fauces de un dragón.


-¡Me estás tomando el pelo!, exclamó Adriana sonriendo.

-No, no, de verdad que lo soñé, insistió Alberto.

Adriana, sabiendo que Alberto era muy perspicaz y no daba una puntada sin hilo le animó a continuar la narración…

Llegó el día siguiente y un chatarrero que rebuscaba entre la basura también encontró la lámpara, y también la frotó, después la guardó en el saco de cosas que vendería en el rastro…. Ahí le llamó la atención a un anciano que coleccionaba todo tipo de objetos antiguos, pagó lo que el hombre le pedía y la llevó a su casa; la dejó sobre una mesa en la esquina del salón junto a la ventana, y fue atender a su esposa; un cuerpo que lo miraba sin ver, que sólo emitía gruñidos porque sus recuerdos se había perdido en un lugar lejano. El hombre le hablaba y acariciaba el pelo con una ternura infinita; le daba cucharaditas de sopa, lavaba los dos platos, guardaba el pan y luego guiaba despacio a la mujer hasta el sillón frente al televisor. Él ocupaba la silla frente a la mesa al lado de la ventana, desde ese lugar observaba los movimientos de la bella durmiente mientras sus manos y su mente, se afanaban en recomponer viejos utensilios. Aquella tarde empezó a limpiar y dar brillo a su nueva adquisición, quizás pidiendo también un deseo… Habían pasado las horas de calor cuando colocó la lámpara en la estantería y fue a buscar la silla de ruedas, era la hora del paseo, ¡que hermosa seguía siendo!, su imaginación le estaba jugando una mala pasada, le veía un brillo especial en los ojos… La mujer se levanta del sillón y le dice: - ¿Qué haces con esa silla de ruedas?, tú y tus cachivaches, pronto no habrá sitio para nosotros…

Adriana con una media sonrisa le comenta a Alberto:

-¿Quieres decir que se había producido el milagro de la lámpara? …

-Si, contestó Alberto, resulta que la lámpara sólo cumplía los deseos que se pedían para otros…

La conversación continuó un poco más, hablando sobre el egoísmo ese mal que no tiene vacuna eficaz, y al despedirse Adriana le prometió que pensaría en ese sueño, y efectivamente le fue dando vueltas por el camino a casa, quizás su amigo le quería decir algo entrelíneas…

Por la tarde con su té y su música retomó mentalmente el sueño de Alberto intentando encajar las piezas del puzzle; tenía que ser una metáfora, la piedra filosofal de una idea...

Estuvo entretenida en sus pensamientos un buen rato, y cuando sonó el teléfono ya había decidido que la próxima vez que se vieran, le comentaría a Alberto que quizás la lámpara era algo así como la puerta de la felicidad; las puertas no se abren hacia dentro, si nos empeñamos en empujarla en ese sentido, sólo conseguimos cerrarla con más fuerza. Si, tenía que ser eso, ¿dónde había leído ese ejemplo?...
En fin, lo que estaba claro es que el optimismo no es esconder la realidad sino enfrentarse a ella con esperanza, paciencia e ilusión.

16 comentarios:

  1. Optimismo, efectivamente, viene de Opus, obra, una obra por hacer.

    Optimista pues no es quien cree de manera ciega que todo saldrá bien, sino quien cree que "aún se puede hacer algo", que aún queda alguna oportuidad, alguna batalla que librar antes de rendirse.

    Bonito cuento. Y bonita moraleja.

    ResponderEliminar
  2. Enfrentarse a la realidad, darle forma, amoldarla lo mejor que sepamos a nuestro día a día y vivir!, vivir con nuestra propia realidad! sacar lo bueno de cada instante y renacer, mudarnos de piel y comenzar de nuevo a dar pasos inseguros que poco a poco, iran tronando con cada amanecer...

    Gracias amiga, Recibe mi abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Soy naturalmente optimista, tiendo a pensar que las cosas pueden mejorar pero, comprendo que hay situaciones que superan incluso a las personas más optimistas.

    Besos

    ResponderEliminar
  4. Mi querida Alondra: Es una historia preciosa pero lo que más me ha gustado es esa lección de que las cosas, los deseos se otorgan cuando son para otras personas. Es un gesto muy bonito ser generoso.En cuanto al optimismo...es algo que no debe de faltar en nuestra vida.

    Brisas y besos.

    Malena

    ResponderEliminar
  5. My name´s Irina anonima ayer y hoy es una opcción del blog,¿n0? sorry no quiero ser borde. El cuento parece de autoayuda y simbolismo de sueños lo llevaste al optimismo yo lo llevaría a la luz después de la obscuridad.El egoismo no queda fuera en la petición del viejo si arreglaba la enfermedad de su esposa lograba su felicidad.bss.

    ResponderEliminar
  6. La puerta que no se abre hacia dentro, me quedo con este pensamiento, me parece sencillamente perfecto.

    ResponderEliminar
  7. Bonito relato con mensaje, la vida puede ser muy dura pero no hay que perder la esperanza.

    Besitos.

    ResponderEliminar
  8. La pluma de cristal


    Hecha del mismo material, que el zapato de Cenicienta, con el reconocimiento a aquel cuya alma cristalina mostró el brillo de quien llevó sus actos más allá de sus letras.

    Y hoy he tenido el gusto de dejarla como presente para ti, en Mis caricias del alma para llevarla si te hace ilusión, y si estas de acuerdo en firmar con la transparencia de sus actos... La amistad!!

    Feliz fin de semana amig@!!

    Te estima y aprecia...

    María del Carmen

    ResponderEliminar
  9. pasaba a saludarte y agradecer que estes cerca!!

    buen finde.
    kisses

    ResponderEliminar
  10. Me encuentro con la sorpresa de que blogger me devolvió "mi lámpara mágica", lástima que se perdieron los comentarios de mis amigos de palabras porque siempre engradeceis mis escritos.
    Escribiendo este cuento imaginé muchas interpretaciones porque siempre depende de la situacion existencial en que te encuentres una idea u otra...
    Después de leeros añadiría
    la idea de que una cosa es el egoismo y otra el amor propio porque buscar lo que nos hace felices es necesario, negociar con nosotros mismos, y por qué no, acaparar libertad interior para ser comprensivos con lo que en realidad somos... es el verdadero deseo que puede cumplir el genio de la lámpara.

    ResponderEliminar
  11. Amiga
    Ayer pensabas que habías perdido todo incluido el cuento, los que te visitamos te seguimos mimando aunque Blogger falle :)
    Creo que todos perdimos los comentarios y alguna que otra cosa, pero a decir verdad, hay cosas peores, mejor seguimos adelante.
    Besos grandes

    ResponderEliminar
  12. "...acaparar libertad interior para ser comprensivos con lo que en realidad somos...", ¡Me gusta!. Enhorabuena, un cuento precioso.

    Saludos

    ResponderEliminar
  13. Tiene razón Franziska.
    Tu blog es, estupendo.

    Me quedo leyendo entradas anteriores.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  14. Me ha gustado mucho esta versión de la lámpara de Aladino, es mucho mejor.

    Todos hemos tenido unos días de problemas con Blogger y yo lo sentí de un modo especial porque sentí la urgencia de expresar mi condolencia. De ese drama del terremoto, lo que encuentro más doloroso es la pérdida del hogar.
    Tomé tu palabra nido para expresarme pero esta vez no ha sido ningún juego porque no se puede jugar con el dolor, con ese dolor que ha alcanzado más grados que los del mismo terremoto que lo provocó.

    Un abrazo. Franziska

    ResponderEliminar
  15. Han sido unos días revueltos. Apenas llevo medio año en esta blogosfera y un par de días sin funcionar la plataforma de blogger me ha crispado mucho.
    Yo también he perdido comentarios bellos que animan a seguir.
    Como los tuyos Alondra.
    Pero de nuevo estamos aquí, y tu cuento sigue siendo tan hermoso como hace dos días...Hay que tener paciencia y enfrentarse a la vida con fuerza para saltar todos sus obstáculos y decisión para seguir avanzando. Muy buena tu reflesión.

    Besos, guapa!

    ResponderEliminar

Un escrito crece con tu comentario. ¡Gracias!