martes, 31 de mayo de 2011

Antes que nosotros...

Lo que ha quedado atrás, el agua que pasó bajo el puente, tantos misterios sin resolver…

Hoy tengo el día reflexivo, quizás porque la primavera tiene cambios de luz y temperatura que unos días nos incita a la vida de puertas para afuera, y otros una desgana que nos mantiene tumbadas en el sofá pensando en musarañas, porque no podemos ni con las orejas…

Terminé de leer “En busca de la Edad de Oro” un libro de Javier Sierra que debí comprar en alguna feria de libros y yacía olvidado en una estantería de la biblioteca.

En mi adolescencia devoraba las novelas de Julio Verne, con él aprendí a disfrutar de sueños fantásticos, quizás por eso, en el caso de este libro, me sentí atrapada por enigmas que desafían las leyes de la razón.

Supongo que la ciencia tendrá una explicación o la estará buscando, pero me llamó poderosamente la atención que existiera una línea imaginaria que uniera maravillas del mundo: la Isla de Pascua está dentro del mismo camino de las líneas de Nazca y la Gran Pirámide de Egipto.

Según el punto de vista oficial no hubo contacto entre el Viejo y el Nuevo Mundo antes de Cristóbal Colón. Las similitudes encontradas dicen todo lo contrario, es como si fueran fruto del mismo vínculo Egipto y América.

Pirámides alineadas a los puntos cardinales, construidas con piedras megalíticas unidas de forma similar, con un peso excesivo para la fuerza del hombre: bloques de hasta 80 toneladas cada uno, algunos de ellos pulidos con una precisión extraordinaria. Procesos de momificación para preservar y honrar a sus muertos.

En los últimos años Arqueólogos de todo el mundo han confirmado más cosas. En las Riberas del Nilo y en las llanuras del Yucatán, se exhuman los mismos signos misteriosos: arabescos, diseños complicados, cuadros rectangulares. Se vuelven a encontrar los mismos motivos en las pinturas murales, los mismos adornos, el mismo animal sagrado, tanto en el frontón de un templo Maya, como en un templo Egipcio.

Y para seguir pensando está también el idioma aimara que según las investigaciones realizadas por Iván Guzmán de Rojas: en esta lengua por medio de nueve sufijos modales, es posible formular cualquier enunciado simple o compuesto que cumpla inequívocamente con las tablas de verdad de una lógica trivalente, y el hecho de que siguiendo una secuencia preestablecida de pasos lógicos siempre permita generar cualquier oración independientemente de su contenido, lenguaje muy apto para automatizar cualquier traducción de otro idioma a ése.

Esta claro lo mucho que desconocemos de aquellos que nos precedieron, y el asombro que nos producen monumentos fascinantes que nos legaron, quién sabe si con la intención de que generaciones venideras siguiesen usándolos aprovechándose de la sabiduría adquirida, quién sabe dónde y por quién…

8 comentarios:

  1. Hola, Alondra:

    Mucho, muchísimo desconocemos de nuestros antepasados y eso es una verdadera lástima pues podríamos vivir mejor con sus legados.

    Abrazos.

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  2. Mi querida Alondra: Es interesantísimo leer sobre estos enigmas que a mí me seducen porque pienso que hay muchísimas cosas importantes para la humanidad que desconocemos. He leído una historia novelada que aunque lleve parte de ficción te deja con la boca abierta y te habla de los aimara. Creo que se llama "El origen perdido" y no me hagas mucho caso pero creo recordar que es de Matilde Asensi. Si lo lees estoy segura de que te enganchará y te hará reflexionar. Ya me dirás.

    Brisas y besos.

    Malena

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  3. Alondra! Aquí, como en muchos otros avatares, se puede decir la famosa frase... "Cuanto más sé, más cuenta me doy de que no se nada".

    Así es amiga, hay tantos y tantos misterios por resolver que no es válido ni diez vidas para dar con uno solo de ellos.

    Javier Sierra es muy dado a escribir sobre misterios de la humanidad. Y sus novelas son amenas, además de todo lo que te enseñan.

    Besos, guapa!

    nota.-
    A ver si hoy puedo comentar, llevo dos días que la plataforma no me lo permite en ningún blog amigo.

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  4. Una de las cosas que más me fascinan desde pequeña es ser conciente que aprenda lo que sea, siempre quedarán muchísimas cosas por descubrir y que el saber es un yacimiento inagotable en el que me gusta sumergirme y extraer tesoros.
    Besos

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  5. He leído varios libros de este escritor pero el que nombras no.
    Estoy segura que no son coincidencias porque para levantar esas pirámides y todos esos misterios sin explicación tiene que haber algo que desconocemos.

    El libro que te recomienda Malena lo he leído, no está mal, si te gusta el misterio y los enigmas, lee "El Último Catón" de la misma escritora.

    Besitos.

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  6. Limitamos la "verdad" a aquello que podemos comprender, pero ¿acaso el mundo o el tiempo caben en una nuez?

    Estupenda entrada.

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  7. ¡Hola amigos! efectivamente hay misterios que desconocemos y otros que la mala gestión del hombre borró para siempre...
    "El origen perdido" lo he leído, miraré si tengo mis sensaciones en "lecturas" de lo contrario cualquier día las comparto nuevamente, y tomo nota del consejo de Erika. Al igual que Cantares me gusta acostarme después de aprender algo nuevo jejeje, a Rafael prometo visitarle, reconozco que en mi tiempo en la ventana no siempre hago las visitas que debería.
    Mascab y Malena creo que las tres con la imaginación portentosa que tenemos seguro que en algún momento pensamos en esferas volantes o sumergibles :)
    Besitos

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  8. Pilar, llegaste cuando ya me iba y como siempre poniendo la guinda al pastel. Un abrazo

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