jueves, 19 de mayo de 2011

Al sol del invierno...


¡Qué bien llevaba el ritmo!, en cada compás apretaba fuertemente su cuerpo contra el mío; el calor del verano y la lujuria de mis ansias de hombre joven se encendían con el movimiento, coqueta se reía y rozaba mi cara con la mata de su pelo negro.

Bailábamos casi al lado de la orquesta, el cantante se percató de los arrumacos y me hizo un guiño dando un codazo al saxofonista, desde el palco la función que se presentaba ante ellos hizo que golpearan la batería en mi honor y orgulloso acepté el brindis.

La verbena estaba en pleno apogeo pero mi trabajo estaba hecho… Tomé de la mano a mi princesa de la noche y nos fuimos al seiscientos de segunda mano que estaba pagando en letras. La carretera subía a la colina serpenteante y prometedora; incluso la niebla que empezaba a bajar de la montaña era buena celestina. Intenté ubicar el lugar que otras veces me sirviera de escondrijo; recodo de virginidades perdidas, basurero de condones, amasijo de deseos y rumbosamente llamado placita de los enamorados.

No hizo falta mucho para besarnos y empecé acariciando sus rodillas, luego bajaba la cremallera de su vestido y buscaba los senos tiernos y plenos donde me recreaba hasta que se retorcía de placer, entonces era el momento de bajar la mano en busca del tesoro debajo de su falda…

Por lo general no había tiempo de pasar al asiento trasero, se sentaba a horcajadas y con apenas movimiento ella se encargaba de que llegara la gloria... A veces pienso si fue ella mía o yo de ella… Una más de las imágenes desnudas que se presenta a ratos para martirizarme en esta piel pegada a los huesos.

-¡Don Manuel, despierte, ya es la hora de la cena!

Esta enfermera joven de carnes prietas, no sabe que no duermo, que sueño… Aún conservo la memoria y puedo hacer del infierno un paraíso.

Con destreza lleva mi silla de ruedas lentamente. También, lentamente, bajaba en mi seiscientos aquella carretera; las chicas retocándose los labios, otras veces apoyadas en mi hombro, mientras yo buscaba una canción en la radio pensando que la vida era maravillosa.

Publicado anteriormente el 24-03-10 http://unpuentedepalabras.blogspot.com/

7 comentarios:

  1. Estoy unos días desaparecida, tengo el ordenador grave, Escribo desde casa de una sobrina y publicaré desde aquí, pero no podré leerte mucho...Ya me iré poniendo al día.Un beso. Mari Carmen.

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  2. Esos recuerdos lo hacen sentirse vivo todavía,porque cuando los recuerda es como si lo estuviera viviendo otra vez.

    Besitos.

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  3. Qué cuento más bonito! Qué realidad más grande! Me ha emocionado mucho el final!

    Besos guapa!

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  4. Que bueno! yo también vivo de recuerdos jajaja es muy tierno
    Creo que S nos ha despabilado :)
    Besos

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  5. muy bueno y original!

    no recuerdo haberlo leido antes

    beso grande

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  6. Los torreones para los castillos
    los castillos para el sielencio
    las estrellas para el firmamento
    y para los amig@s mis sentimientos.

    Feliz fin de semana!!

    María del Carmen

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  7. Dulce, tierno, doloroso, aunque los recuerdos suavizan situaciones difíciles, un buen relato. Beso.

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