lunes, 29 de noviembre de 2010

Ana María Matute...


Premio Cervantes, el más prestigioso de la lengua castellana, un premio muy justo para una escritora ajena a las modas, y a los dictados que impone el marketing. ¡Ya era hora!...

A muchos nos atrapó con “Sólo un pie descalzo” ese libro con el que ganó el premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, lo compré para mis hijos y fui yo quien regresó a momentos deliciosos de la infancia lejana.

Después vino a mi casa Olvidado Rey Gudú, donde sin palabras rebuscadas y con una gran imaginación, nos introduce con naturalidad en el mundo de las hadas, los dragones, los caballos alados, princesas rubias y caballeros de brillante armadura… y nos transporta a una Edad Media llena de magia y también cruel al poner todos los vicios y virtudes del hombre al descubierto.

Hoy quiero quedarme con una frase de una entrevista que le hicieron, nos va como anillo al dedo a muchos de los que venimos a verter palabras en esta gran tela de araña. Esos, que intentamos llenar vacíos, aclarar pensamientos, comunicarnos y no dejar que el pensamiento se estanque...

La memoria modifica, es un escultor, a veces elimina cosas que deben desaparecer para no amargarnos la existencia. Eso en el fondo es la literatura: una memoria modificada.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Miguel Ríos

Porque me gustaría envejecer discretamente… La moderada satisfacción reside en que he intentado vivir mis edades con una cierta coherencia. No hacer las cosas que se supone tenía que haber hecho a los 20 una vez cumplidos los 60, o viceversa… Prepararme para una nueva etapa de aprendizaje. Seré un aprendiz arrugado y achacoso que mirará de frente el futuro sin más herramientas que la ilusión. (Quiero que el crepúsculo me pille en casita). Gracias por un tiempo cañón. Os llevo en mi corazón.

Estas son algunas de las palabras que Miguel Ríos deja en su libro-disco: Bye Bye Ríos. Al final lo conseguí, la edición fue limitada. En el libro explica a todos sus seguidores los motivos por los que ha decidido realizar una última gran gira.

Conocí a Miguel con su Himno a la Alegría, a partir de esa canción me enamoré de su música y de su calidad humana, ha mantenido su personalidad, dignidad y el compromiso social, no quiere envejecer en el escenario y eso le honra, me dan tristeza esas viejas glorias micrófono en mano y moviendo los labios al compás de una voz que ya no tienen...

Miguel Ríos es: Rock español , nada de estéticas inglesas o norteamericanas. ¡Gracias por tu música!


viernes, 26 de noviembre de 2010

Caí en la tentación...


La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, novela del autor y periodista sueco Stieg Larsson, el segundo libro de la Trilogía Millennium.

Con este otoño tan frío no dejé descansar mucho las neuronas, la rapidez de mi comentario no dejar lugar a dudas…

Al igual que el anterior es un libro de lectura fácil y que atrapa, 797 páginas que mantienen la tensión primero en el Caribe y al final en un Estocolmo gris y lleno de corrupción. Las conspiraciones, violencia y la tortura vuelven a llenar el relato.

En esta ocasión Lisbeth es la protagonista, centro absoluto de la historia; una heroína atípica que se reconstruye del dolor. De querer pasar desapercibida se convierte en el ojo del huracán: foto en todos los medios de comunicación, perseguida, y presunta asesina de tres personajes que aparentemente no tienen nada en común.

A lo largo de la historia empiezas a sentir ternura por esa chica complicada, y con una mente privilegiada. Reconozco que el autor hace una muy buena caracterización de los personajes. En este libro entras más rápido en la trama y no te pierdes con los nombres porque ya conoces a la mayoría de los personajes; los nuevos son también malos malísimos, en especial un villano que tal parece extraterreste: enorme, indestructible, lo único que lo humaniza es una rara enfermedad.

Quizás eché en falta que no denunciara bien el problema de la trata de blancas para mi simplemente lo deja caer para iniciar la historia.

En fin, esta alondra lee para pensar, para entretenerse, para viajar, para desconectar... en una palabra un libro es como el nombre de este blog: “Volar sin alas”, no me interesa especializarme en un género determinado, y la lectura del libro ha sido sumamente entretenida y en este momento de mi vida simplemente busco disfrutar en cada página. El siguiente está en espera para el momento adecuado.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Ni un golpe ni una amenaza más...

En 1999, la Asamblea General de la Naciones Unidas declaró el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Lo que antes era considerado un problema a resolver en el ámbito privado, hoy se considera una cuestión de interés con respuesta pública.

Levantemos nuestra voz, uniendo las palabras en la blogosfera para que hoy nuestra prioridad sea que ninguna mujer se encuentre sola, y se sienta informada y acompañada desde los centros de información a la mujer, los juzgados, los centros sanitarios y las fuerzas de seguridad.


martes, 23 de noviembre de 2010

La carta...


Estrella caminaba lentamente por el pasillo, abrió la puerta de su habitación, encendió la lámpara que había sobre el escritorio, buscó el blanco papel, el lápiz, y con todo ya dispuesto se sentó a escribir la carta…

Querido amante de horas inciertas: aquí estoy como otras noches viajando a tu encuentro. La nostalgia me atenaza, tus cartas no llegan y te sigo esperando. Me rindo a las palabras, no tengo otra cosa, ni tan siquiera puedo perderme en tu mirada y acariciar los surcos de tu rostro. Cada noche intento dibujar tu silueta a mi lado en los sueños, y no quiero que llegue la claridad del día para no encontrarme tan sola y vacía, he perdido el calor de tu aliento en mi piel…

La puerta de la habitación se abre y Estrella coloca amorosamente la hoja de papel con las huellas de las palabras en una carpeta. Se deja llevar hasta la cama, toma la medicación y cierra los ojos.

La enfermera apaga la luz del escritorio y antes de guardar la carpeta en el cajón la lee…

En el pasillo se cruza con su compañera de guardia y ésta le pregunta:

-¿Escribió algo más?, hoy llegaba a la 400.

-Nada, lo mismo de siempre; cada noche regresa a otros tiempos, a otros lugares, a la juventud de la memoria, y a las imágenes que la llaman desde un rincón profundo de anhelos insatisfechos.

martes, 16 de noviembre de 2010

La cabeza en ebullición...


A Brujita le debía una visita desde hace un año, con la pequeña brasa de un lugar tiene ahora una llama cálida y acogedora. En Argentina es primavera y como pájaro decidí posarme en alguna rama.

Uno de los temas que encontré fue: “El valioso tiempo de los maduros” que iniciaba con el mensaje de Mario de Andrade (Poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño)

Conté mis años y descubrí,
que tengo menos tiempo
para vivir de aquí en adelante,
que el que viví hasta ahora...

Me siento como aquel chico
que ganó un paquete de golosinas:
las primeras las comió con agrado,
pero, cuando percibió
que quedaban pocas,
comenzó a saborearlas profundamente…


La tertulia resultó enriquecedora, debo decir que cuando llegas al medio siglo, al menos en mi caso, te vuelves más egoísta de los pequeños momentos. Sigues ahí, una madre nunca se jubila pero dejas de ser: doña perfecta, si, si, no me digan que uds., no querían ser la mejor en el trabajo, tener divina la casa, poder controlar las tareas de los niños y estar coqueta para la costilla... Ufff!!! , llegabas a la cama arrastrando los pies.

Todavía no conozco a los Niks, alguien que se hace llamar “burrito” resultó todo un filósofo y dejó el siguiente escrito:

La vida es un camino sin vuelta atrás que nos presenta distintas situaciones,
algunas para sufrir y otras para disfrutar.
Así, es conveniente comprender cada situación para no estancarse,
y para seguir adelante sin sufrir el disfrute ni disfrutar del sufrimiento.


Me ha gustado tanto que estuve dándole vueltas todo el día para destripar el escrito…
“Un camino sin vuelta atrás” y es que al nacer lo inicias, desde ese momento se empiezan a cumplir años, no puedes detenerlo...

“Nos presenta distintas situaciones algunas para sufrir y otras para disfrutar”, podemos pensar: ¿qué hice yo para merecer esto?, ¡qué asco de vida!... si rebuscamos bien en los recuerdos hay muchas cosas que hemos disfrutado, algo haría marca, algo nos dejaría huella...

Si hablamos de amor es cierto que el primero es el más ingenuo, pero en todos los amores que llegan después siempre habrá una primera vez y surgirá el pudor, la ansiedad, desencanto; cada relación es una nueva historia, porque cada nuevo cuerpo tiene su propia geografía; todo vuelve a empezar: las miradas, el roce de una mano, una forma distinta de besar…

“Sin sufrir el disfrute, ni disfrutar el sufrimiento”, ahí está la clave, porque nuestra vida no es un partido de fútbol donde el sufrimiento físico de ir a por todos los balones, es necesario para ganar. Tampoco somos máquinas que nos movamos por lógica y estrategia. No, los humanos tenemos noches y días, felicidad y desdicha, y no podemos quedarnos anclados ni en la una ni en la otra.

Si estoy teniendo una alegría no debo ponerle una cortina pensando: - esto me va hacer sufrir. Si pasa, ya lo harás, ahora entrégate al momento que te hace sentir bien.

Si estás sufriendo, busca algo que mitigue el dolor no te quedes pensando en: - ¡que triste estoy!, el sufrimiento no viene de que hayas sentido amor, es no aceptar que eso terminó.

Por la noche abro el correo y encuentro un mensaje de Malena en forma de pdf., habla de que es imposible atravesar la vida sin contratiempos, y mejor construir lo que se tiene por delante, afianzarse a la tierra aunque sea con residuo de ilusiones.

¡Vuela alondra!, lo que importa en la vida es lo que sientas, no lo que ocurra...

jueves, 11 de noviembre de 2010

Esto ya lo dejé en algún lugar...


Al salir del ascensor, abro el buzón de correos, lo de siempre: cartas del banco, ofertas del super más cercano, y un sobre blanco escrito a mano (¿?) -¡cónchale!, si ahora ya no se envían ni se reciben cartas. No tenía remitente, abro el sobre y, ya me parecía, la estrategia comercial no tiene límites.

Una invitación para la presentación de un curso, leo: “Tener suerte es estar preparado para cuando llegue la oportunidad”. ¿Preparado en qué, cómo, en cuáles circunstancias? y ¿qué oportunidad, dónde? ¿Acaso los que están en la tarima del éxito son los más preparados, los que más saben, los más buenos? Creo que ¡NO! Sigo leyendo: presentarse el viernes a las 7 en el Hotel Imperial, al entregar esta invitación le daremos un bonito obsequio.

Rompí la carta, la tiré en el contenedor de basura, de papel por supuesto, esta alondra tiene a Don Reciclaje en casa. Caminando a mi destino, con el suave sol de las 9 de la mañana y las pocas personas que me cruzaba a esa hora de un sábado, fui elucubrando sobre las preguntas… Supongo que la suerte puede llamar a la puerta de algunos, otros la siguen esperando. Aunque sinceramente creo que hay que salir a buscarla, pelearla y aún así, sigue favoreciendo a unos pocos.

Por la acera, detrás de mi, vienen dos personas discutiendo; no hay tráfico y sin querer escucho la conversación. La voz más juvenil dice: -¿me escuchas? La otra voz, más curtida y cansada contesta: -“Si, pero tu no quieres oír” Cruzo la calle, me sentía como si violara la intimidad de esas dos personas pero también las frases me hacen pensar…

Todos en algún momento queremos que nos escuchen y siempre nos quedamos con aquello que necesitamos o esperamos oír. Es como si nos cobijaran en un abrazo cálido. Si por el contrario, algo nos suena a crítica surge un rechazo y nos sentimos heridos. ¿Sabemos escuchar?, la mayoría de la gente escucha pensando en lo que va a responder, o deduciendo de las primeras palabras lo que la otra persona nos quiere decir. A veces hay conversaciones que nos dejan agotados, aburridos, deprimidos e incluso enfadados. Simplemente porque en muchas de nuestras conversaciones a lo largo del día, no se produce una comunicación real. Estamos en estado de alerta, no identificándonos con nuestro interlocutor.

martes, 9 de noviembre de 2010

Lo feo y lo bello...


Rosario, era una chica normal terminaba ese año enfermería, y al igual que muchas de sus compañeras pensaba como dar un sentido a su vida. Haciendo las prácticas en un ambulatorio de salud pública conoció a Sor Inés y desde el primer momento la admiró porque era una heroína en un mundo tan falto de ideales, hasta ese momento el tener fe no había cobrado su verdadero significado.

Cuando llegaron las vacaciones, con su título bajo el brazo, decidió pasarlas en un convento; simplemente se trataba de probar si esa vida le haría feliz. Al terminar el verano después de una larga conversación con sus padres y la madre superiora se postuló para hacer el noviciado. Al igual que su carrera de enfermería esa también fue una carrera de fondo y todavía pasaron dos años hasta que fue una hermana profesa.

Le quedaban por delante nueve años de renovaciones temporales hasta la perpetua por lo tanto, si aparecía la duda podría irse con plena libertad. La Iglesia no obligaba, por el contrario quería candidatas con cualidades físicas, mentales y morales que confirmarán su vocación.

Rosario creyó morir de felicidad cuando la propusieron para pasar un año en una de las misiones de Colombia, no hacía falta que la madre superiora dijera: “será un desafío de ser alguien con los otros”, era un sueño acariciado del que a veces no podía evadirse y pecaba de envidia cuando era otra la elegida.

Así, a muchos kilómetros de distancia y a sus 28 años, se dedicó a vivir experiencias distintas; la geografía era bella y dura, la falta de servicios básicos notable; había mucha pobreza, pero nadie pasaba hambre porque cada familia tenía espacio para plantar o criar animales, y eran muy solidarios. La pequeña misión con cinco hermanas acompañaba en su diaria lucha a los campesinos, atendiendo la salud, y la alfabetización de aquella comunidad entre la selva donde el mensaje cristiano era bien recibido.

Rosario se sentía plena, aquel domingo tuvieron la visita de un sacerdote franciscano y habían celebrado una misa al aire libre, los niños cantaron como los ángeles, incluso una pareja había decidido casarse y ella les regaló las 13 pesetas que conservaba en una cajita para que les sirvieran de arras, al término de la celebración todos compartieron una comida fraternal a la sombra de los árboles.

Después de la comida el calor apretaba y el que más y el que menos se habían retirado a descansar un poco… De repente, el sonido de las chicharras se apagó, risotadas y palabras mal sonantes se escuchaban rompiendo la placidez de la tarde, apareciron una cuadrilla del narco-ejercito escupiendo un odio endemoniado y lanzando fuego al aire; gritos salvajes contra un régimen opresor, que por supuesto allí no había.

Rosario desde la ventana de la cocina donde bebía un vaso de agua, vio como Belisario se levantó del chinchorro y apoyado en su palo de naranjo caminó hacia ellos que exaltados como estaban lo tomaron por una amenaza, ¿qué amenaza por Dios si era viejo, ciego y apenas se tenía en pie?… ahí empezó el infierno, lo acribillaron salvajemente.

Lo que siguió a continuación fue una orgía sangrienta ,como si fuera un botín de guerra, aquellos terroristas entraron en todas las casas, a las mujeres las violaron, a ella y sus hermanas con más violencia y desprecio; prendieron fuego a los ranchitos y se llevaron a los hombres jóvenes, incluso niños de apenas doce años.

No recuerda cuanto tiempo pasó, cuando se curaron sus heridas físicas las enviaron de vuelta a sus países y a su Orden. A Rosario la depresión la mantenía en un estado de angustia permanente y no obtuvo la caridad ni el afecto que esperaba, sólo traslados de un Convento a otro porque el temor es contrario a la fe.

Hoy, todavía vive con sus demonios nocturnos en la soledad de un pequeño apartamento, gana para vivir ejerciendo de enfermera en un dispensario de la cruz roja en un barrio marginal; vacuna a los niños, entablilla al borracho que se cae en las alcantarillas, regala preservativos a las prostitutas, jeringas estériles al yonki, da conversación a los ancianos y nunca tiene hora de salida. A veces se le escucha murmurar bajito: “Dios no tiene la culpa de nada, la culpa es de la maldad de los hombres”.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Tomadas de la mano...

"La pintura es poesía muda; la poesía pintura ciega" Leonardo Da Vince

La imaginación utiliza sentimientos conocidos y crea algo desconocido…
El poeta, con una gran sensibilidad pone palabras a los sentimientos y se quedan en el corazón de quien las lee. El pintor recrea la realidad como la siente, comienza a colorear un lienzo y nunca sabe el final porque ese final es un reflejo de sus estados de ánimo.

Uno de los pintores españoles que más me gustan es Joaquín Sorolla por la luz que desprenden sus obras. Da igual lo que pinte: el mar, las barcas, mujeres, niños; incluso paisajes castellanos, son simples pretextos para jugar con la armonía de los colores.
Es un impresionista que se acerca al expresionismo y lleva en su mano el realismo en muchas ocasiones, sus amplias pinceladas y generosas cantidades de pintura logran representar de forma magistral algo tan volátil como la luz del sol. Tiene una obra espléndida y variada hoy les muestro:

“Pescadores Valencianos”
Oleo sobre lienzo de l895



Al atardecer, los pescadores hacen sus faenas ajenos a la mirada del artista que los inmortaliza. En primer plano tenemos dos hombres, cercanos, en posturas sin artificios, limpiando dentro del mar sus utensilios de pesca; hacia atrás la barca con sus aparejos; la espuma de las olas rompiendo de forma suave, y a lo lejos en la línea del horizonte donde el azul es más intenso, observamos la vela de otra barca.
La visión que nos ofrece es real, tiene voluntad de clarificar un trabajo que es la esencia de su mediterráneo. Lo contemplado y el contemplador se fusionan dando lugar al momento que justifica la tarea del creador de la obra de arte.
Esta obra fue presentada en la Exposición de Bellas Artes celebrada en Berlín en 1896y el pintor fue galardonado con una medalla de oro.



Bajo las arenas en que te arrullas
hay fósiles marinos, dioses de mármol
con los ojos abiertos;
piernas, brazos, torsos, manos, fragmentos
de héroes arañados por el tiempo
labrados para eternos.
Insomnios que apenas duraron un sol,
que tan solo vieron la luz de un día,
pues fueron olvidados
por las guerras, descuidos de otros dioses
y la constante traición de los hombres.
Mar si te miro pienso en mi memoria…

Del poema: Silva del Mediterráneo (Ricardo Bellveser)

jueves, 4 de noviembre de 2010

Los hombres que no amaban a las mujeres.


Stieg Larsson

Desde el verano este libro estaba al alcance de mi mano, la única del nido que heredó mi afición por la lectura se encargaba cada día de decirme que lo leyera.

Una de las cosas que no me atraía eran los títulos de la trilogía quizás porque no tenían misterio y los dibujos de sus portadas son de mujeres frágiles y humilladas:

Los hombres que no amaban a las mujeres.
La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina.
La reina en el palacio de las corrientes de aire
.

Por otro lado estaba harta de oír hablar de él… En una ocasión mientras mi costilla veía un partido de fútbol empecé a leerlo. Nada, llevaba 20 hojas y allí se quedó de nuevo… El viernes llovía a cántaros y como no tenía nada mejor que hacer volví a darle otra oportunidad, el fin de semana largo era ideal para sus 665 páginas.

El principio me pareció un poco lento, describe tres historias: un anciano que recibe una misteriosa flor por su cumpleaños y lleva décadas recibiendo esa sorpresa para él poco agradable.
Luego el juicio de un periodista por sacar a la luz los trapos sucios de un magnate, y por último la historia de una joven víctima de un tipo sin escrúpulos.

Escrito con un lenguaje sencillo, claro, cotidiano, su lectura resulta fácil desde el momento que las tres historias se entrecruzan, y se convierte en una adición la página siguiente…

Mikael Blomkvist es un periodista de investigación que duda de su profesión, ve a muchos de sus compañeros como simples apéndices del poder.
Lisbeth Salander representa la justicia sin escrúpulos, le enseñará a Mikael a lo largo de la historia que unos cuantos trucos sucios vienen bien cuando juegas contra gente que no tiene en cuenta la dignidad de las personas.

Debo decir que hay páginas donde la piel se eriza, hay momentos vomitivos porque la pesadilla es atroz. Depredadores que no solo estafan, fingen, aparentan, roban la libertad por la fuerza… pensar, que si, que es cierto: el ser humano es capaz de torturar por el placer de dominar, y su mente pueda tener tanta podredumbre… eso, descoloca mis principios y también sería capaz del ojo por ojo…

En el argumento no fallan las fuentes hay buenos conocimiento periodísticos, policiales, informáticos y económicos te describe un entorno real de abusos financieros y de violencia contra las mujeres; a los personajes los odias y desconfias de ellos...

Al contrario de muchas personas, me encantan las descripciones de los lugares donde se desarrolla la historia y así, llegué a caminar por la isla de Hedeby, incluso me sentaba en la cocina y tomaba café, sería para estar despejados pero que manera de tomar esta infusión, al entrar en una casa lo primero que hacían era poner la cafetera al fuego. Otra cosa que me hacía subir por las paredes era el desorden en la casa de Lisbeth, y no digamos la imagen de Suecia que no cuadra con los tópicos de manual que la identifican como progresista y con un estado de bienestar.

Después de pasar tres días acostándome a las tantas de la madrugada y con la duda en la mente, dejaré que mis neuronas descansen antes de empezar con el siguiente de la trilogía.

¡Aly!, ganaste la apuesta, te pagaré el bono de la piscina.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Adán y Eva


Jaime Sabines (1926-1999)

Estábamos en el paraíso. En el paraíso no ocurre nunca nada. No nos conocíamos. Eva, levántate. -Tengo amor, sueño, hambre. ¿Amaneció? -Es de día, pero aún hay estrellas. El sol viene de lejos hacia nosotros y empiezan a galopar los árboles. Escucha. -Yo quiero morder tu quijada. Ven. Estoy desnuda, macerada, y huelo a ti. Adán fue hacia ella y la tomó. Y parecía que los dos se habían metido en un río muy ancho, y que jugaban con el agua hasta el cuello, y reían, mientras pequeños peces equivocados les mordían las piernas.

-¿Has visto cómo crecen las plantas? Al lugar en que cae la semilla acude el agua: es el agua la que germina, sube al sol. Por el tronco, por las ramas, el agua asciende al aire, como cuando te quedas viendo el cielo de medio día y tus ojos empiezan a evaporarse. Las plantas crecen de un día a otro. Es la tierra la que crece; se hace blanda, verde, flexible. El terrón enmohecido, la costra de los vicios, árboles, se desprende, regresa. ¿Lo has visto? Las plantas caminan en el tiempo, no de un lugar a otro: de una hora a otra hora. Esto puedes sentirlo cuando te extiendes sobre la tierra, boca arriba, y tu pelo penetra como un manojo de raíces, y toda tú eres un tronco caído. -Yo quiero sembrar una semilla en el río, a ver si crece un árbol flotante para treparme a jugar. En su follaje se enredarían los peces, y sería un árbol de agua que iría a todas partes sin caerse nunca.

La noche que fue ayer fue de la magia. En la noche hay tambores, y los animales duermen con el olfato abierto como un ojo. No hay nadie en el aire. Las hojas y las plumas se reúnen en las ramas, en el suelo, y alguien las mueve a veces, y callan. Trapos negros, voces negras, espesos y negros silencios, flotan, se arrastran, y la tierra se pone su rostro negro y hace gestos a las estrellas. Cuando pasa el miedo junto a ellos, los corazones golpean fuerte, fuerte, y los ojos advierten que las cosas se mueven eternamente en su mismo lugar. Nadie puede dar un paso en la noche. El que entra con los ojos abiertos en la espesura de la noche, se pierde, es asaltado por la sombra, y nunca se sabrá nada de él, como de aquellos que el mar ha recogido. -Eva, le dijo Adán, despacio, no nos separemos.


-Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti. Las hembras son más tersas, más suaves y más dañinas. Antes de entregarse maltratan al macho, o huyen, se defienden ¿Por qué? Te he visto a ti también, como las palomas, enardeciéndote cuando yo estoy tranquilo. ¿Es que tu sangre y la mía se encienden a diferentes horas? Ahora que estás dormida debías responderme. Tu respiración es tranquila y tienes el rostro desatado y los labios abiertos. Podrías decirlo todo sin aflicción, sin risas. ¿Es que somos distintos? ¿No te hicieron, pues, de mi costado, no me dueles? Cuando estoy en ti, cuando me hago pequeño y me abrazas y me envuelves y te cierras como la flor con el insecto, sé algo, sabemos algo. La hembra es siempre más grande, de algún modo. Nosotros nos salvamos de la muerte. ¿Por qué? Todas las noches nos salvamos. Quedamos juntos, en nuestros brazos, y yo empiezo a crecer como el día. Algo he de andar buscando en ti, algo mío que tú eres y que no has de darme nunca.