sábado, 11 de diciembre de 2010

No vine por...


Cuando empecé a verter palabras en esta gigantesca tela de araña virtual dije: “cuando quieras y cuando puedas” porque las cosas sin ilusión se convierten en rutina.

Estos días simplemente no quise, la lluvia tenía sabor a lágrimas, la nieve dejó hebras blancas en los tejados, incluso las casas más viejas lucían una belleza serena pero mis pensamientos volaban detrás del humo negro de las chimeneas, y no se concretaba ninguno.

El cansancio acaparó mi cuerpo y mi mente. Andaba arrastrando los pies por las habitaciones de la casa sin humor y escondiendo la angustia… Recogía un pedacito del jarrón roto, luego otro e intentaba pegar los trozos a ver si volvía a ser original, un poco difícil, está lleno de grietas, ahora toca rellenarlas y lijarlas.

El primer médico que tuve era una persona entrañable y al inicio del tratamiento me decía: no te obsesiones, deja que el cuerpo se amolde a una nueva forma de realizar tus actividades cotidianas. A veces lo llevo bien pero cuando surge algo que necesita una dosis extra de energía me supera, es como si no fuera yo, la mente manda impulsos pero el cuerpo se rebela, y así estuve estos días volando bajo.

Para evadirme eché mano del último libro de la trilogía Millennium, en cuatro días devoré las 864 páginas de la reina en el palacio de las corrientes de aire; quedé saturada de tanta realidad novelada, de cómo funcionan los que tejen los hilos de la sociedad. Dinero que se mueve y crea más dinero sin importar la moralidad del negocio, medios de información que repiten hasta la saciedad noticias sin contrastar, compartimientos de poder dentro del poder de los estados, ejercido por hombres y mujeres que se corrompen. Espero que a ningún autor le tiente IKEA para buscar a la hermana gemela de Lisbeth Salander, mi cupo de lectura de este estilo narrativo quedó cubierto.

En fin, aquí estoy de nuevo robando al tiempo el control, acariciando suavemente el teclado, y dejando que el ratón curioso me lleve a visitar las ventanas de mis queridos amigos de palabras compartidas.

11 comentarios:

  1. Ya te repondrás....el sol volverá a brillar y la alondra volverá a volar bajo cielos azules...besooosss y cuídate del frío.

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  2. Aunque vueles bajo no dejas de hacerlo...y eso es lo importante, poco a poco remontarás y de nuevo vendrán las ganas y las fuerzas regresaran. En los caminos difíciles es necesario tomarse un descanso para luego volver con más ganas y tú puedes...porque eres GRANDE. Un beso desde el corazón. Mari Carmen.

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  3. Deseo que vientos suaves te ayuden a volar hacia el verano.
    Abrazos.

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  4. Tranquila mi querida hada madrina. Déjate llevar que no hay obligaciones, solo vivir y disfrutar.
    Un beso enoooooooooorme

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  5. ¡Hola Alondra!
    Y a pesar de este desconsolador ventanal, estamos todos nosotros que compartimos, que nos compartimos cada uno a su manera, y contentos.
    Es desconcertante el momento que estamos viviendo, la crisis, la corrupción de nuestros mandatarios, la falta de trabajo,el dinero que mueve todo y sin freno... En fin, menos mal que entre nosotros y a nuestra manera somos capaces de vivir un mundo de escape.
    Somos agraciados, por tenernos los unos a los otros aunque sea desde el espacio virtual...

    Saludos de J.M. Ojeda.
    Me gusto mucho su escrito.
    Buen fin de semana.

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  6. Te comprendo, hay unos minutos en la mañana, cuando apenas despierto, en los que me siento plena.
    Luego la realidad me muestra los límites y los acepto con el mejor humor posible.
    Ánimo y fuerza! tomate un día a la vez
    Besos

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  7. La buena lectura siempre es una grata compañía en momentos de cansancio, despeja la mente y entretiene.
    Ya vendrán días de un vuelo más alto.Se nota que eres muy optimista y que te sobrepones.

    Un abrazo y cariños!!

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  8. Hay días de todo, si te pide el cuerpo leer, pues lee, si te pide escribir, escribe,si te apetece pasear, pasea.. a veces el sabe mejor que nosotros lo que necesitamos aunque se salga de la rutina.
    ¿Sabes lo que me pide a mi el cuerpo? estarme un día entero en la cama, descansando, leyendo, durmiendo y sin hacer nada más... pero no hay manera.
    Besitos muy grandes.

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  9. ME gustó leerte, Alondra... palabras tan naturales que te llevan suavente y te hacen volar... tienes una voz narativa muy dulce...

    Un saludo afectuoso

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  10. Gracias a todos, es un honor tener amigos de palabras como vosotros, los buenos deseos siempre llegan...

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