martes, 9 de noviembre de 2010

Lo feo y lo bello...


Rosario, era una chica normal terminaba ese año enfermería, y al igual que muchas de sus compañeras pensaba como dar un sentido a su vida. Haciendo las prácticas en un ambulatorio de salud pública conoció a Sor Inés y desde el primer momento la admiró porque era una heroína en un mundo tan falto de ideales, hasta ese momento el tener fe no había cobrado su verdadero significado.

Cuando llegaron las vacaciones, con su título bajo el brazo, decidió pasarlas en un convento; simplemente se trataba de probar si esa vida le haría feliz. Al terminar el verano después de una larga conversación con sus padres y la madre superiora se postuló para hacer el noviciado. Al igual que su carrera de enfermería esa también fue una carrera de fondo y todavía pasaron dos años hasta que fue una hermana profesa.

Le quedaban por delante nueve años de renovaciones temporales hasta la perpetua por lo tanto, si aparecía la duda podría irse con plena libertad. La Iglesia no obligaba, por el contrario quería candidatas con cualidades físicas, mentales y morales que confirmarán su vocación.

Rosario creyó morir de felicidad cuando la propusieron para pasar un año en una de las misiones de Colombia, no hacía falta que la madre superiora dijera: “será un desafío de ser alguien con los otros”, era un sueño acariciado del que a veces no podía evadirse y pecaba de envidia cuando era otra la elegida.

Así, a muchos kilómetros de distancia y a sus 28 años, se dedicó a vivir experiencias distintas; la geografía era bella y dura, la falta de servicios básicos notable; había mucha pobreza, pero nadie pasaba hambre porque cada familia tenía espacio para plantar o criar animales, y eran muy solidarios. La pequeña misión con cinco hermanas acompañaba en su diaria lucha a los campesinos, atendiendo la salud, y la alfabetización de aquella comunidad entre la selva donde el mensaje cristiano era bien recibido.

Rosario se sentía plena, aquel domingo tuvieron la visita de un sacerdote franciscano y habían celebrado una misa al aire libre, los niños cantaron como los ángeles, incluso una pareja había decidido casarse y ella les regaló las 13 pesetas que conservaba en una cajita para que les sirvieran de arras, al término de la celebración todos compartieron una comida fraternal a la sombra de los árboles.

Después de la comida el calor apretaba y el que más y el que menos se habían retirado a descansar un poco… De repente, el sonido de las chicharras se apagó, risotadas y palabras mal sonantes se escuchaban rompiendo la placidez de la tarde, apareciron una cuadrilla del narco-ejercito escupiendo un odio endemoniado y lanzando fuego al aire; gritos salvajes contra un régimen opresor, que por supuesto allí no había.

Rosario desde la ventana de la cocina donde bebía un vaso de agua, vio como Belisario se levantó del chinchorro y apoyado en su palo de naranjo caminó hacia ellos que exaltados como estaban lo tomaron por una amenaza, ¿qué amenaza por Dios si era viejo, ciego y apenas se tenía en pie?… ahí empezó el infierno, lo acribillaron salvajemente.

Lo que siguió a continuación fue una orgía sangrienta ,como si fuera un botín de guerra, aquellos terroristas entraron en todas las casas, a las mujeres las violaron, a ella y sus hermanas con más violencia y desprecio; prendieron fuego a los ranchitos y se llevaron a los hombres jóvenes, incluso niños de apenas doce años.

No recuerda cuanto tiempo pasó, cuando se curaron sus heridas físicas las enviaron de vuelta a sus países y a su Orden. A Rosario la depresión la mantenía en un estado de angustia permanente y no obtuvo la caridad ni el afecto que esperaba, sólo traslados de un Convento a otro porque el temor es contrario a la fe.

Hoy, todavía vive con sus demonios nocturnos en la soledad de un pequeño apartamento, gana para vivir ejerciendo de enfermera en un dispensario de la cruz roja en un barrio marginal; vacuna a los niños, entablilla al borracho que se cae en las alcantarillas, regala preservativos a las prostitutas, jeringas estériles al yonki, da conversación a los ancianos y nunca tiene hora de salida. A veces se le escucha murmurar bajito: “Dios no tiene la culpa de nada, la culpa es de la maldad de los hombres”.

14 comentarios:

  1. me gusto esta historia , quiero leer mas. me llevo la sensacion de volver

    un abrazo

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  2. ¡Como me gusta leerte! Cada historia es una nueva maravilla mi querida hada madrina ;)
    Un beso enorme

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  3. Tristemente es una historia que puede ser real...Me emociona y me lleva a pensar muchos aspectos de la vida..¡Qué suerte tenemos!!!! Un beso. Mari Carmen.

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  4. Es una historia tan realista, se repitió en Croacia, en Iraq, en Afganistán...
    Los civiles más indefensos en manos de hordas de salvajes que no reconocerían ni a sus madres.
    Y la iglesia, bueno en ella hay de todo pero me ha decepcionado tanto que mantengo mi fé fuera de la institución clerical.
    Besos

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  5. En la iglesia la cúpula intenta salvar su negocio pero hay gente vocacional q entrega su vida a los demás. Fuera de la institución o dentro hacen apostolado.
    Has puesto el dedo en la llaga los humanos estamos llenos de defectos y virtudes, buen relato, es un placer leerte.
    Ignacio Paredes

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  6. Pajarito, tu relato no está muy lejos de nuestra realidad cotidiana: Nada más hace 10 dias 60 soldados y su capitán violaron a una niña de 14 años y la asesinaron junto con sus dos hermanitos de 3 y 9 años, y si tienes higados para historias terribles,leete mi entrada del 30 de octubre "De la catarsis y la esjatología como instrumentos de liberación". Trinos cómplices con aleteos solidarios

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  7. Como ha dicho Ana...es una historia que puede ser real...que es real....porque muchas de las personas que se dedican a ayudar a los demás pasan por estos tragos amargos...besos Alondra.

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  8. Dura experiencia y triste realidad, que lástima que a los buenos les golpee la vida con tanta dureza, de todos modos, me gusta el final, de algún modo la esperanza sigue brillando porque al final, el amor supera el miedo.

    Un beso

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  9. Estos días atrás, cuando el papa (lo escribo en minúscula porque no me otorga ningún respeto) estuvo en España y veía las imágenes por la tele, la verdad es que literamente "lo flipé". No consigo entender ese fervor por alguien que representa a una institución cargada de lujos y que promulga el ayudar a los demás, cuando por detrás lo único que hace es despilfarrar y llenar la saca.

    Utilizando términos religiosos, es triste pero "es el pan de cada día". Lo escribiste muy bonito.

    Besotes

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  10. Tremenda historia; realidad a lo lejos y tan cercana...


    Bo día.

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  11. La vida es a veces así de ingrata para aquellos que dan su vida por, y para los demás.

    La historia de Rosario se asemeja a las realidades que continuamente leemos donde el corazón no existe y los sentimientos estan rodeados de odios incomprendidos, y lo pagan como defensa con la muerte de los más desfavorecidos, porque por desgracia su mente no les da para más tampoco.
    Y al final van recibirarn lo mismo que han sembrado.

    Un beso del color de los sentimientos aquellos que escriben lo que le dicta el corazón.

    María del Carmen

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  12. Gracias a todas/os los que me dejais comentarios, sabeis que valoro vuestra opinión: a favor o en contra, aquí habita la libertad de expresión desde el respeto.
    Últimamente no contesto uno por uno porque me he dado cuenta que en los blogs no siempre se vuelve a buscar respuesta. A veces encuentro pequeñas sorpresas y crecen los amigos de palabras, hoy sin menospreciaros a ninguno debo tener un saludo especial a "Maismar", me hizo ilusión que se animara a dejar comentario, el sabado verá que soy de lo más normalita y que en este lugar simplemente dejo volar la imaginación de aprendiz de escritora.
    Un abrazo hecho de palabras pero lleno de afecto y muchos trinos y aleteos en cada una de vuestras ventanas.

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  13. Los no creyentes como yo ni dudamos de quién es el culpable de esas historias de terror, las que de verdad asustan y no las de vampiros. Este relato tan bien narrado expresa lo que sentimos los que nos oponemos o tratamos de oponernos a la violencia. Esos hombres se sienten fuertes mientras violan y matan pero no saben que es fácil cambiar de condición y convertirse en víctimas a la que cambia el viento político. Hasta los nazis mordieron el polvo en su momento. Igualmente, después de historias así te sigue quedando cierto sabor amargo y la incertidumbre de si pagarán todos y si el castigo será equiparable al mal que han causado, tan irreparable este último.

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  14. Hola Alondra, me gustó mucho tu historia, pero ya vez cuántas realidades se traslucen en los escritos....A veces pienso que la realidad supera ampliamente a la gigantezca imaginación del escritor!!
    Tu aprendiz? de ninguna manera!!! Tu eres!!!!!
    Un abrazo de osa.

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