martes, 23 de noviembre de 2010

La carta...


Estrella caminaba lentamente por el pasillo, abrió la puerta de su habitación, encendió la lámpara que había sobre el escritorio, buscó el blanco papel, el lápiz, y con todo ya dispuesto se sentó a escribir la carta…

Querido amante de horas inciertas: aquí estoy como otras noches viajando a tu encuentro. La nostalgia me atenaza, tus cartas no llegan y te sigo esperando. Me rindo a las palabras, no tengo otra cosa, ni tan siquiera puedo perderme en tu mirada y acariciar los surcos de tu rostro. Cada noche intento dibujar tu silueta a mi lado en los sueños, y no quiero que llegue la claridad del día para no encontrarme tan sola y vacía, he perdido el calor de tu aliento en mi piel…

La puerta de la habitación se abre y Estrella coloca amorosamente la hoja de papel con las huellas de las palabras en una carpeta. Se deja llevar hasta la cama, toma la medicación y cierra los ojos.

La enfermera apaga la luz del escritorio y antes de guardar la carpeta en el cajón la lee…

En el pasillo se cruza con su compañera de guardia y ésta le pregunta:

-¿Escribió algo más?, hoy llegaba a la 400.

-Nada, lo mismo de siempre; cada noche regresa a otros tiempos, a otros lugares, a la juventud de la memoria, y a las imágenes que la llaman desde un rincón profundo de anhelos insatisfechos.

7 comentarios:

  1. Lo que para nosotros es la vida, para el ojo ajeno puede no ser más que un desvario químico.

    Es triste encontrar el lado apsético de la emoción

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  2. Que triste, pensar que debe haber situaciones así
    Un beso

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  3. Por lo menos en los recuerdos...revivía algo que fue importante...lástima que no pueda vivirlo en la realidad...aunque supongo que ella no lo sabe....besooss Alondra

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  4. He oído de casos dónde se dice que esa enfermedad tiene un mometo en que aporta cierta felicidad. Especialmente cuando consigues regresar a un buen recuerdo no a uno malo. Me quedo con el lado bueno, si me lo permites. Saludos.

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  5. Mi querida Alondra: Aunque lleguen aquellos tiempos en los que los recuerdos se van desvaneciendo, es precioso rememorar aquellos que acariciaron tu alma.
    No es triste tu relato, al contrario, está lleno de sensibilidad y belleza.

    Mil besos y mil rosas.

    P.D/ ¿Cómo está tu hija?

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  6. Queridos amigos: hoy muchos conviven con personas aquejadas de la enfermedad de Alzheimer, es un proceso irrecuperable aunque existen medidas que ayudan a enlentecerlo...
    Gracias a todos por los comentarios, pienso que somos lo que recordamos, y como dice Pilar "Lo que para nosotros es la vida, para el ojo ajeno puede no ser más que un desvario químico"


    Jorge Luis Borges:

    Nuestro pasado no es lo que
    puede registrarse en una
    biografía; nuestro pasado es
    nuestra memoria. Puede ser
    una memoria latente o errónea,
    pero no importa: ahí está.
    Puede mentir; pero esa mentira,
    entonces, ya es parte de la memoria.

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