miércoles, 3 de noviembre de 2010

Adán y Eva


Jaime Sabines (1926-1999)

Estábamos en el paraíso. En el paraíso no ocurre nunca nada. No nos conocíamos. Eva, levántate. -Tengo amor, sueño, hambre. ¿Amaneció? -Es de día, pero aún hay estrellas. El sol viene de lejos hacia nosotros y empiezan a galopar los árboles. Escucha. -Yo quiero morder tu quijada. Ven. Estoy desnuda, macerada, y huelo a ti. Adán fue hacia ella y la tomó. Y parecía que los dos se habían metido en un río muy ancho, y que jugaban con el agua hasta el cuello, y reían, mientras pequeños peces equivocados les mordían las piernas.

-¿Has visto cómo crecen las plantas? Al lugar en que cae la semilla acude el agua: es el agua la que germina, sube al sol. Por el tronco, por las ramas, el agua asciende al aire, como cuando te quedas viendo el cielo de medio día y tus ojos empiezan a evaporarse. Las plantas crecen de un día a otro. Es la tierra la que crece; se hace blanda, verde, flexible. El terrón enmohecido, la costra de los vicios, árboles, se desprende, regresa. ¿Lo has visto? Las plantas caminan en el tiempo, no de un lugar a otro: de una hora a otra hora. Esto puedes sentirlo cuando te extiendes sobre la tierra, boca arriba, y tu pelo penetra como un manojo de raíces, y toda tú eres un tronco caído. -Yo quiero sembrar una semilla en el río, a ver si crece un árbol flotante para treparme a jugar. En su follaje se enredarían los peces, y sería un árbol de agua que iría a todas partes sin caerse nunca.

La noche que fue ayer fue de la magia. En la noche hay tambores, y los animales duermen con el olfato abierto como un ojo. No hay nadie en el aire. Las hojas y las plumas se reúnen en las ramas, en el suelo, y alguien las mueve a veces, y callan. Trapos negros, voces negras, espesos y negros silencios, flotan, se arrastran, y la tierra se pone su rostro negro y hace gestos a las estrellas. Cuando pasa el miedo junto a ellos, los corazones golpean fuerte, fuerte, y los ojos advierten que las cosas se mueven eternamente en su mismo lugar. Nadie puede dar un paso en la noche. El que entra con los ojos abiertos en la espesura de la noche, se pierde, es asaltado por la sombra, y nunca se sabrá nada de él, como de aquellos que el mar ha recogido. -Eva, le dijo Adán, despacio, no nos separemos.


-Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti. Las hembras son más tersas, más suaves y más dañinas. Antes de entregarse maltratan al macho, o huyen, se defienden ¿Por qué? Te he visto a ti también, como las palomas, enardeciéndote cuando yo estoy tranquilo. ¿Es que tu sangre y la mía se encienden a diferentes horas? Ahora que estás dormida debías responderme. Tu respiración es tranquila y tienes el rostro desatado y los labios abiertos. Podrías decirlo todo sin aflicción, sin risas. ¿Es que somos distintos? ¿No te hicieron, pues, de mi costado, no me dueles? Cuando estoy en ti, cuando me hago pequeño y me abrazas y me envuelves y te cierras como la flor con el insecto, sé algo, sabemos algo. La hembra es siempre más grande, de algún modo. Nosotros nos salvamos de la muerte. ¿Por qué? Todas las noches nos salvamos. Quedamos juntos, en nuestros brazos, y yo empiezo a crecer como el día. Algo he de andar buscando en ti, algo mío que tú eres y que no has de darme nunca.


5 comentarios:

  1. Hermoso!!
    No lo conocía.
    Unos besos grandotes

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  2. ¡Una belleza! El autor era desconocido para mi. Gracias mi querida hada madrina por compartirlo.
    Un beso enorme

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  3. Ya tenía el honor de conocer a Sabines, genial!! Este relato sobre todo con sus metáforas y descripciones únicas, ricas en contenido. Y ese final mmm cuanta razón tiene, que bello el amor de Adán del hombre enamorado.
    Gracias amiga!!
    Besitos con trinos

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  4. No se me olvidó que una visita recibí con mucho calor, y que mejor devolverla con gran ilusión ofreciéndoles mi casa para lo que sea menester.

    Algunos de los que han leído esto en otros blogs dirán que pesado de tío siempre igual ya podría el chip cambiar.

    Mis molinos ya no son míos con la crisis me los han confiscado sacando un edicto con un singular comunicado.
    Los molinos de jose para el que el pueblo lo disfrute y no sólo para el, así que ya lo sabéis a vuestra disposición queda, para que no solo los visitéis os podéis quedar pernoctar y grandes VIVENCIAS con otros experimentar, y si os apetece leer y escribir, para que me entere vuestras palpitantes alegrías risas lloros o desilusiones, y lo podéis hacer con todo el decoro que lo sabéis hacer

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  5. Mi querida Alondra: Son letras que llevan mucha belleza, mucha poesía. Te agradezco que hayas seleccionado este texto porque ha sido la manera de poder conocerlo.Tengo que reconocer que no conocía a Sabines.

    Mil besos y mil rosas.

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