viernes, 29 de octubre de 2010

La muerte es...


¿El fin?, ¿el principio?; dolor, descanso, ritual… En cada lugar del mundo hay una costumbre, un comportamiento para la despedida.

En la Caracas de mi juventud, los entierros eran una reunión social donde incluso se sacaban fotos para el recuerdo. Al llegar al cementerio, por aquel entonces el Cementerio General del Sur, ya que el del Este era para las clases pudientes por el alto costo de los terrenos. Los familiares y amigos del difunto cargaban la urna en los hombros por tiempos, y se mecían hacia delante y hacia los lados, en disciplinada coreografía para expresar su afecto.

El Cementerio General del Sur era un camposanto de tipo europeo inaugurado por Guzmán Blanco en 1.876. y había panteones, mausoleos y esculturas de gran valor artístico. A sus puertas se ponían las floristas y los carritos de helados y perros calientes.

En la Galicia de mi niñez, cuando llegaba la muerte se iniciaba una cultura de solidaridad vecinal. Se velaba el cadáver toda la noche, las mujeres enlutadas sentadas alrededor del muerto rezaban; los hombres ocupaban la cocina, el aguardiente y el licor café calentaba la larga vigilia que podía terminar en anécdotas y risas. El cadáver debía salir de la casa siempre con los pies por delante entre responsos y lágrimas hasta el cementerio, porque como dice Paco Nadal: Un cementerio gallego que se precie de serlo estará siempre cerca del pueblo, en un lugar a resguardo, donde el finado se sienta a gusto. Donde no haga ni mucho aire ni poco. Donde el vivo pueda ir a menudo a pasear y a recordar a los ausentes.

Mi rebeldía en contra de todo lo que sea beberme dosis de consumismo llegó un momento que entró en pugna con las ideas de conservar la tradición. Siempre dije que los regalos de afecto en forma de flor mejor en vida que se pueden apreciar, sirven de poco en la tumba… además, nuestros muertos, están en el recuerdo, en el corazón, y no hace falta ir a ver una lápida con nombre y fecha para sentirnos mejor.

¡Ah!, los años pasan, vamos aprendiendo a respetar las ideas con las que convivimos y al final, hasta las compartes... Cuando mis suegros murieron comprendí que todo rito ayuda a la hora de la despedida, en cierta forma apacigua la angustia que nos produce el cadáver y la idea de la muerte, son momentos que vives como en una burbuja frágil.

Todo este escrito tan fúnebre viene al cuento porque se acerca el día de Todos los Santos, y el día de los Difuntos, y aunque llevo flores a mis muertos otras veces en el año, ese día también seguiré la tradición. En mi familia, que yo sepa, sólo hubo una incineración, no sé donde esparcieron las cenizas… Los demás tienen nicho en el cementerio y hay que limpiar las losas de las sepulturas y adornar con flores. Este sábado y domingo en el pequeño cementerio en cuya entrada nos recibe un ángel de mármol blanco, y dos cipreses centenarios, será lugar de encuentro de los vivos junto a los muertos.

Terminada la visita al Campo Santo, vendrá la fiesta gastronómica; se abrirá la cuba de vino nuevo, y se hará el “magosto” (hoguera para asar las castañas) en casa de mis padres se asan dentro de un tambor (lata agujereada) colocado encima de una parrilla. Aunque durante todo el mes de Noviembre los magostos servirán para reunir amigos y vecinos en las plazas de los barrios, y en algunas ciudades en el monte, en Galicia tenemos costumbres Celtas y ellos celebraban sus fiestas y ceremonias rituales en un claro del bosque.

Resumiendo que es gerundio, nadie inventa nada. La escenografía está servida, si tengo que elegir entre el negocio de los disfraces, las creencias en brujas, fantasmas y toda la ensalada mental que hoy nos venden, prefiero comprar flores y pasar por la tumba de mis ancestros y la calabaza en un buen puré.

9 comentarios:

  1. La muerte me parece algo para tratar respetuosante.
    Si siento afecto o no por el muerto no es lo importante.
    Cuando murió mi marido pedimos se donara a unicef el importe de las flores, así no beneficiamos a ese comercio buitre y ayudamos a quien lo necesita.
    Me enternece humanamente que la gente con vida pública no pueda preservar su intimidad en ese momento.
    Hoy se escuchan cosas horrorosas de distintos sectores, arrojandose descalificaciones y acusaciones.
    Es un horror.
    Hoy deberíamos guardar silencio y en todo caso la semana próxima si alguien lo desea, que opine de política.
    Que tema duro!
    Escribí y borrévarias veces.Espero se comprenda.Nesos

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  2. ..........o°o
    .........O....° Hola Alondra!!!
    ....o°°O.....o º
    ...O..........O
    ....° o o o O

    ..........o°o
    .........O....° Paso A Dejarte...
    ....o°°O.....o º
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    .........O....° Miles De Burbujas...
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    .........O....° De Felicidad!!!
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    ...O..........O
    ....° o o o O
    ¸.♥´¸.♥´¨) ¸.♥*¨)Reìna de Cåmelot¸.♥´¸.♥

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  3. Por suerte sólo he asistido a un funeral, y la verdad que por así decirlo no me caía nada simpático el difunto por mucho que fuera mi abuelo paterno. Sin embargo sí que he estado en tanatorios por vecinos, amigos de o familiares terciarios que en vida no conocí, y no me gusta el ambiente. Se palpa el “he venido por cumplir” o “si por mi fuera me iría al bar ahora mismo”. La muerte es muerte, conocido o desconocido el respeto siempre debería estar ahí.

    Besooos

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  4. Tu entrada de hoy me emociona, son muchas las veces que me siento reflejada en lo que escribes..pensaba como tú...y ahora (Lo tengo escrito para el día 1)...ahora, hago como mi madre hacia....visitas, flores...está claro que es un negocio, pero para mi madre eran "encuentros especiales"....y sin querer sigo su camino. Cuando Jose se fue, sus amigos decidieron no hacer la típica corona, le compraron un precioso ramo...y lo que reunieron todos juntos...me lo entregaron a mi para mis hijos...Esas cosas marcan para siempre, pero yo sigo llevando flores...UN BESO. Mari carmen.

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  5. Hola, Alondra:

    Cada cultura tiene sus rituales, pero de todas manera el dolor por la partida será el mismo.

    Estoy de acuerdo contigo, es mejor la calabaza en puré.

    Abrazos.

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  6. Los ritos de despedida han sido sustituídos por batas blancas y psicólogos, nos empeñamos en vivir de espaldas a la única verdad absoluta, moriremos.

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  7. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Las tradiciones son rechazadas en los años de juventud y el tiempo nos las va inculcando. Los ritos ayudan a aceptar el golpe de la muerte, a fortalecer el ánimo, a descargar la pena.

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  8. Las tradiciones y los ritos son una puerta abierta para el espiritu. Podemos conseguir por un momento reavivar valores y buenos sentimientos.
    Sabes muy bien seleccionar los temas y exponer tu pensamiento...
    Un abrazo

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  9. He llegado a la conclusión que en muchos casos los muertos no estan en el cementerio, existen muchos vivos que los sepultan en un ancianato o los lanzan al abandono. Cualquier costumbre, ritual, creencia para despedir o recordar a un ser querido es "valido", pero tendrá muchisimo mas valor si ese ser de verdad se siento querido por nosotros. No importa como lo recordemos nosotros (a los muertos) si no como nos recordaran a nosotros (a los vivos).
    Abrazos fraternales mi Querida AMIGA DE PALABRAS!!!

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