viernes, 9 de julio de 2010

Aventura...


Imágen de: www.taoss.com.mx/mundografico

A veces las obsesiones se presentan de forma fulminante y surge la bestia biológica de carne y hueso que se esconde dentro de cada uno de nosotros. Se crea la motivación y buscamos una razón interna para actuar.

Eso le ocurrió a Patricia, deseaba sentirse hermosa, dejarse invadir por la admiración y el deseo del otro. Oscurecer el razonamiento como si bajara la persiana y la luz se difuminara, bailando entrelazada a ese cuerpo que sin darse cuenta volvió a traerle ilusión, el deseo, unas manos acariciado su piel con avidez y le fueran quitando los prejuicios que se habían ido asentado como telarañas en las paredes de habitaciones que no se abren.

Todo en su vida era predecible, un día igual al siguiente, eso tenía sus ventajas pero se perdía la magia. Patricia quería dormir desnuda y que esas mariposas que sentía en el estómago cuando oía su voz, fueran recorriendo su cuerpo y le dieran la locura que la rutina dejo olvidada en un cajón. No obstante, cuando le tenía cerca se sentía miedosa, esperaba más que actuaba. Le preocupaba el riesgo, quizás de ahí partía el deseo, lo prohibido despierta los instintos…

No buscaba razones para culpabilizarse, sólo sabía que sus días eran radiantes desde el comienzo de aquellas llamadas, de aquellos encuentros casuales…

Aceptado el desafío, desde lejos sonríen, se besan en las mejillas, se miran, uno frente al otro… La tarde lluviosa, ambos presurosos, nerviosos, hablan de tópicos…
Ya están en el ascensor, espontáneamente se dan un beso rozando apenas los labios.

Dentro de la habitación, inseguros, se sientan a los pies de la cama, unen las manos, se acercan, se tocan, se huelen. Sus alientos danzan, se juntan y se dispersan los dos espacios en uno sólo.

- ¡Has venido!, le susurra él.

-¡No debía!, ¡no se que estoy haciendo aquí!… contesta ella.

- Lo que ambos necesitamos… le responde una voz rozando sus labios

El hombre la mira y en sus ojos descubre su firme decisión. En los de él chispitas de colores que son el vértigo que ella necesita…

Ambos no deben, pero no pueden evitar la tentación y no quieren perder el momento; se besan apasionadamente, se funden y danzan, se tocan y se alejan, elevándose y ascendiendo y volviéndose a juntar después...

Se impregnan de un mismo olor, mientras sus cuerpos se sacian, ríen como chiquillos haciendo una travesura... No se sienten culpables, no sienten que traicionen. Es una batalla distinta a su realidad. Ninguno cambiará su vida por el otro, aunque siempre alguno tiene más que perder que el otro, o ¿pierden y ganan los dos?...

Ella dice: - ¡No te amo!, ¿me amas tú?

Él contesta: -Daría por ti lo que no tengo. ¿Es acaso mi culpa amar a quién no debo?...

Se dejaron llevar… los besos brotaban del manantial del abrazo y no había aire de por medio en el pleno contacto: piel, calor, humedad…

La palabra amor no estuvo presente, sólo emitían notas de alturas variables; ninguno buscaba compromiso, pero la distancia había desaparecido, no recordaban haber comenzado a abrazarse ni imaginaban final alguno para aquel fluir de hambres del cuerpo… era su momento en el tiempo.

Se despidieron sin promesas, en cada uno de sus hogares estaban los gestos de la convivencia, las palabras que ya no se repetían porque se daba por echo que el amor estaba presente, el encuentro de un cuerpo amigo bajo la sábana en donde buscar el abrazo que alivie la derrota, la sonrisa tierna de una la soledad compartida.

En el garaje, antes de salir del auto, Patricia se miró al espejo, se aliso el pelo, nada en su apariencia que fuese a alterar el orden de las cosas; lo vivido se quedaba atrás, pensó que todo estaba bien y que era mejor que todo siguiese así, había un orden para todo…

Al cerrar la puerta del ascensor decidió que lo volátil se evaporaría y ella se quedaba con la seguridad, y el calor del hogar. Respiró fuerte y como una tarde más le dio la vuelta a la llave en la cerradura.

7 comentarios:

  1. ¡Hola Alondra!
    Aunque ya nunca seria lo mismo.

    Bonito relato.
    saludos de J.M. Ojeda.
    Buen fin de Semana.

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  2. Le dió la vuelta a mucho más, perdió algo que tenía por algo que no tendría, pero eso ya se lo diría el tiempo.

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  3. No se si podría vivir con eso y no decirlo, es tan importante la confianza, pero tampoco se si lo perdonaría... creo que no.
    Besitos.

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  4. Precioso,con secuencias perfectas, bien llevadas. El contenido marca todo un enigma futuro: ¿Todo volverá a ser igual?¿ Es posible cargar ese ese secreto? ¿Se lo contará a su esposo? Y tantas cosas más.Bellísimo! ¡Felicitaciones! Un abrazo.

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  5. Mi querida Alondra: Es un bellísimo escrito en el que solo se palpa una ilusión, un amor , sí, yo veo que también hay amor, hay vida y para nada sentimiento de culpabilidad.

    Me ha encantado, niña.

    Mil besos y mil rosas.

    P.D/ El Tintero se toma un descanso por vacaciones un poco largas pero cuando pueda miraré el correo para ver si tengo buenas noticias de tu hija. :)

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  6. Cantares, J.M.Ojeda,Pilar, Erika,Alma Mateos Taborda,Malena:

    ¡Hola! llegué de la playa para ver la final, no puedo soportar el juego tan sucio de los holandeses así que vine a la ventana.

    Quise hacer un escrito de una infidelidad femenina, las razones, decisiones y actuación de una mujer.
    Siempre llevan los hombres la culpa de las infidelidades y pienso que para llegar a ellas las mujeres no somos de aquí te pillo, aquí te mato... digamos que tiene que existír una conquista previa, algún feeling y muchos quebraderos de cabeza...
    ¿qué puede pasar después de algo similar?, dependerá de la mujer y sus circunstancias...
    Sinceramente a mí no me gustaría saberlo, y tampoco lo diría, cada quien que asuma sus pecados, la duda siempre estaría presente.
    Un abrazo

    P.D. Felices vacaciones Malena y prometo celebrar con una fiesta por todo lo alto también aquí, si mi niña logra la plaza, para eso sois mis amigos de palabras compartidas. Un besito y ya te dejaré noticias en el correo.

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