viernes, 4 de junio de 2010

El farolillo rojo


Imagen ♫ Paranoias ♫

Lola era una buena persona con muy mala suerte. Aquella calle antes plagada de bares oscuros y mujeres pintadas en altos tacones, había sido su mundo durante los últimos treinta años. Como cada día daba paseos arriba y abajo subida en zapatos de tacón, ni un posible cliente a la vista. La mañana había sido mala, a primeras horas de la tarde sólo tuvo un servicio. Ejercer su trabajo ya no era fácil, apenas un callejón pequeño donde quedaba un único local que le alquilaba un mísero cuartucho. Los obreros se afanaban levantando el pavimento y ya habían descargado los tubos para el cambio de alcantarillado y demás servicios. Era la última casa en pie antes de ser pasto del furor de la construcción. Los sonidos, los olores del pasado se habían evaporado.

El barrio iba cambiando la estética y la competición era escasa, apenas tres compañeras se cruzaban con ella desgastando el empedrado, todas abundantes en carnes y años mal vividos. Esperando siempre esperando…

Lola naciera en un pueblo de Cáceres, en sus buenos tiempos era “la castellana” con su risa provocativa, bajando copas de anis, era la favorita del “ganso azul”, el mejor lupanar del barrio. Ahora, para el nuevo mercado del oficio más viejo del mundo, instalado en burdeles confortables, generalmente a las afueras de la ciudad y con la competición de carne joven llegada de otros países, ya no era rentable, ni tan siquiera para las labores de limpieza.

Los nuevos habitantes de aquella calle que se iniciaba junto a la Catedral, no eran los que antes venían a comprar un poco de afecto, o rematar sus fiestas etílicas. Eran gente con la billetera llena para pagar los terrenos que antes ocuparon locales a media luz. El barrio era distinto; remodelaron habitáculos miserables y ya no lo poblaban los marginales, ni inmigrantes que encontraban un camastro en alguna pensión de mala muerte. Ahora vivían jóvenes con su primer trabajo, universitarios; había centros de ocio para los pensionistas; niños con sus mochilas escolares, supermercados, cafeterías lujosas, y la juventud que antes se iniciaba con ellas, se reunían en grupos a beber en los espacios verdes y mejor huir antes de que el alcohol los volviera agresivos. Quién iba a protegerles si eran una lacra social y ya no eran bien vistas en su zona que de la noche a la mañana había pasado a ser de las más apetecibles residencialmente de la ciudad. Se buscaba el turismo y los gobernantes decidieron poner manos a la obra; no era conveniente ese submundo marginal junto a los monumentos a mostrar.

Lola no bajó de nuevo la calle, el cristal de la boutique de lencería fina le devolvió su imagen y sonrió con tristeza, apuró el paso para llegar a tiempo a la cena del hogar social; la sopa caliente y el mendrugo de pan… Hacía frío y en la buhardilla donde vivía sólo un brasero daba calor, ya debía dos meses de luz, y no había perspectivas de solución. Mañana era domingo se pondría su ropa más vieja y abriría la mano a alguna moneda a la salida de una iglesia, los limosneros también tenían sus puestos fijos buscaría no enfrentarse con ninguno, cuando el día les iba bien eran clientes potenciales que no podía darse el lujo de perder...

13 comentarios:

  1. Saludo, Alondra:
    Escribe bello, amiga; es éste un precioso relato, con un trasfondo social increible; es un poco triste, pero muy cierto lo que narra; pues, así de cruda es la vida. Me fascinó.
    Gracias por seguirme y un fuerte abrazo, yo también te sigo.

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  2. ¡Hola Rodolfo! efectivamente detrás de cada persona siempre hay una historia... como mujer creo que no debe ser fácil seguir ese camino e indudablemente si hay oferta es porque hay demanda. Una más de las injusticias de la vida.
    Un abrazo

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  3. Es una historia que remueve sentimientos y llega a lo profundo. Esta te la aplaudo.

    Un fuerte abrazo.

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  4. Una historia más..una vida más...uno a veces ve ojos, pero no ve corazones ni ve vidas...pero esta puede ser la historia de alguna mujer que se nos cruce al caminar por la calle...besos y buen finde Alondra

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  5. Conmovedor relato, crudo y real como la vida misma a veces tan injusta.Precioso blog. Felicitaciones por todo. Te sigo. Un abrazo.

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  6. Es lo que pasa cuando el "progreso" nos putea la forma cotidiana de sobrevivir. Y, mira que el drama se hace más complejo cuando la puta es de un estrato social más alto. Aquí, en Colombia, una modelo y presentadora de tv. resolvió su conflicto saltando de un sexto piso. Pajarito, identificado al cien con ese enfoque social (tienes muchas vertientes) Trinos y aleteos

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  7. ¡Hola Alondra!
    La vida, esa vida que va, y viene,
    que viene, y va…

    Saludos de J.M. Ojeda.
    P.D. Buen fin de semana.

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  8. Domingo por la mañana, abrir esta ventana y encontraros es una caricia para el alma, ¡gracias!

    salvadorpliego: simplemente me distrae verter palabras ese aplauso me anima a continuar.

    Marita:cada persona anónima que cruzamos en la calle tiene una historia y a veces ni nos miramos a los ojos, que disfrutes el fin de semana.

    Alma Mateos Taborda: ¡Bienvenida! prometo ir a conocer tus letras.

    Dorian: la imaginación a veces se eleva y otras se queda a ras del suelo, soy un trasero inquieto jejeje.

    J.M.Ojeda: menos mal que la vida viene y va, al menos tenemos esperanza jejeje... que tu domingo sea agradable.

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  9. Hola, precioso blog el que has abierto.
    Parece que te has puesto de acuerdo conmigo en la entrada que has hecho.
    En mi entrada, como habrás comprobado,hablo de la belleza del cuerpo y la del corazón; tú hablas de Lola, una mujer de la vida que fue hermosa, y ahora es una mujer que ya dejó atrás su hermosura, pero su corazón permanece, aunque triste al ver su pasado.
    Para terminar, que me ha encantado tu entrada, que me ha llegado al corazón, y que me gusta mucho tu nuevo blog, querida amiga.
    Un beso y suerte en esta nueva andadura.

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  10. ¡Gracias Demofila! seguiré colaborando en "juntasperonorevueltas" pero a ver que sale en esta nueva ventana con vuelos en solitario. Para mi también es un placer visitarte.
    Un abrazo

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  11. Aquí me vengo a dejarte mis maullidos de inaguración a este precioso rincón.

    Y de paso felicitarte el día de mañana por el santo de tu mama y el cumple del peque que es gran casualidad que coincidan en el mismo día de celebración de unos de los dos seres más queridos.

    Mi enhorabuenma querida amiga, pasatelo por la feria a lo grande disfrutando de ella, y ya nos tendras informad@s.

    Un abrazo de ilusines sin par.

    María del Carmen

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  12. Gracias gatita, lo pasé muy bien y ya ves siempre hay casualidades, eso si, no quise ponerle Antonio jajajaja. Besitos.

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  13. Bufff que duro....una realida más de las que existen y volvemos la espalda...

    Es estupèndo que nos abras los ojos ....ytriste que no veamos la realidad de los demás...

    Un escrito genial, me ha gustado y entristecido

    Un beso

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